Un nuevo percance se interpone entre Álvaro Morata y el Mundial 2026
Álvaro Morata vive una de esas pesadillas que no solo afectan al jugador, sino que inquietan a toda una selección. Su salida ante el Inter tras apenas media hora encendió todas las alarmas, y ahora los primeros diagnósticos apuntan a una lesión en el aductor con afectación tendinosa. Morata se marchó de Italia en busca de liderazgo y continuidad, pero puede encontrarse con un vacío que frena su ambición.
El Como no quiere correr riesgos y ya piensa en dos meses de ausencia como mínimo. Cesc Fàbregas seguirá confiando en él, pero la realidad competitiva dictará que el equipo sobreviva mientras espera a su referencia ofensiva. El problema es que Morata no ha podido celebrar goles en este inicio de temporada, y la lesión llega justo cuando más necesitaba reivindicarse.
Para España, el golpe es especialmente sensible. El Mundial 2026 acecha y la jerarquía de Morata en La Roja depende de continuidad, goles y presencia, justo las tres cosas que la lesión amenaza. Si reaparece directamente en 2026, habrá perdido ritmo, posicionamiento interno y la oportunidad de afianzarse como referencia absoluta. El tiempo, cruel como siempre, juega contra él.
Morata había apostado por la Serie A para demostrar que sigue siendo un delantero de nivel mundial, capaz de liderar proyectos y convertirse en faro para jóvenes talentos. En Como lo veía claro: protagonismo, minutos y responsabilidad. Sin embargo, el destino ha querido que ese sueño quede detenido bajo tratamiento, resonancias y prudencia médica.
Quedan días para conocer la gravedad exacta, pero ya se percibe un temor que desborda al propio futbolista: perder un tren que no pasa dos veces. Morata, siempre de fe inquebrantable, deberá librar otra batalla silenciosa contra el tiempo, contra la desconfianza y contra su propio cuerpo. La selección observa y espera. Italia también. @mundiario