Dro Fernández debuta en la fiesta de Dembélé en el Clásico de la Ligue 1
Ousmane Dembélé volvió a encender enero como si fuera su estación privada. Cada comienzo de año lo transforma en un futbolista distinto, capaz de pasar de la discreción a la excelencia en cuestión de semanas. En 2025 se coronó como el mejor del mundo y ahora, con seis goles en el primer mes, reclama de nuevo ese lugar.
El Clásico contra el Marsella fue su confirmación. El PSG dominó con calma, sin necesidad de su mejor versión, mientras el rival se deshacía entre polémicas y errores defensivos. Nuno Mendes y Dembélé aprovecharon los espacios y abrieron un partido que parecía escrito desde el arranque.
El segundo gol fue un lienzo de arte: recorte a Balerdi, finta a Medina y remate imposible. Más que un tanto, fue una declaración de talento, el recordatorio de que el Balón de Oro pertenece al grupo de los elegidos cuando decide encenderse.
El resto fue un festín parisino: autogol, volea de Kvaratskhelia y cierre de Kang-in Lee. Marsella quedó reducido a espectador impotente, mientras el PSG reafirmaba su hegemonía. Y en el centro de todo, Dembélé, floreciendo cada enero como si el tiempo le perteneciera.
Dro Fernández debutó en el medio de la fiesta de Dembélé
Con apenas 18 años, Dro Fernández ya puede presumir de haber jugado en los primeros equipos del Barça y del PSG. Tras decidir dejar el club azulgrana en enero y fichar por París por 8,2 millones, debutó en Le Classique ante el Marsella bajo las órdenes de Luis Enrique.
Entró en el minuto 75, con el 5-0 ya cerrado, y se colocó como interior en el 4-3-3. Su estreno fue impecable: 11 de 11 en pases, 4 de 4 en duelos, un regate exitoso y hasta un pase largo perfecto. Se llevó también la amarilla provocada a Emerson, prueba de que no se escondió en el partido.
El Barça quiso renovarle antes de cumplir los 18, pero Dro no esperó. El PSG lo presentó en el Parque de los Príncipes con un mensaje en redes que sonó a indirecta: “Aquí sí se te quiere”. Y con su debut, el joven gallego empieza a escribir una nueva historia en París. @mundiario