El City humilla al Real Madrid con una exhibición de fútbol y goles

Bernardo Silva, celebra a lo grande uno de sus goles ante el Real Madrid. / @ChampionsLeague

Con goles de Bernardo Silva (23’ y 37) y Julián Álvarez (90+1) y autogol de Militao (76’), el City ganó, gustó y goleó 4-0 al Real Madrid y avanzó a la final de la Champions.

Autoritario. El Manchester City le pasó por encima al Real Madrid con una exhibición de toque, dinámica y tenencia que se tradujo en un 4-0 categórico que los coloca en la final de la Champions League. El equipo inglés ganó, gustó y goleó a un desconocido equipo merengue sin ideas y sin alma que corrió casi todo el partido detrás del balón.

El técnico italiano Carlo Ancelotti, considerado de la vieja escuela, mantuvo su esquema habitual de 4-3-3 en el partido más importante de la temporada. No se atrevió a variar. En su filosofía en la continuidad está el éxito así que la única variable en relación al 1-1 en la ida fue la sustitución del defensa central Antonio Rudiger por Eder Militao, que volvió luego de una sanción por acumulación de amarillas.

Guardiola, por su parte, hizo lo mismo. Apeló a su 3-2-4-1 y está vez mantuvo la pelota, el ritmo y la dinámica durante casi todo el partido. Su objetivo fue inclinar la cancha al campo rival, atacar con la mayor cantidad de elementos posibles y achicar de forma asfixiante la salida del equipo blanco.

El dominio fue aplastante, arrollador. El 72% de posesión de balón en el primer tiempo y el 65% en el global, habla por sí solo. No parecía un duelo de semifinal de Champions. Fue un recital de tenencia, toque, movimientos con y sin balón, y una propuesta ejemplar del juego de sociedades y funcionalidad, siempre en vertical. Es la versión 2.0 del tiqui-taca.

En 15 minutos el City ya tenían dos llegadas claras de cabeza con Erling Haaland. Y está vez Eduardo Camavinga no estuvo tan fino en la marca de Bernardo Silva por la banda izquierda, mientras que Modric, Kroos y Valverde quedaron atrapados en el huracán celeste de la mitad del campo.

Jugando así era cuestión de tiempo. El gol del City era inevitable. Bernardo anotó de zurda a pasa de De Bruyne al 23’ y luego de cabeza al 37’ con un remate buscando el ángulo superior izquierdo, curiosamente libre de marca. 2-0 y fiesta total en el Etihad Stadium que colocaban la serie 3-1 a favor de los ciudadanos.

GUIÓN REPETIDO

En el segundo tiempo el técnico Carlo Ancelotti hizo sus movimientos. Sacó de forma progresiva a Luka Modric y a Toni Kroos, los dos veteranos de la mitad de la cancha y terminó con cuatro atacantes en cancha, con la entrada de Marco Asensio.

El equipo mejoró en la dinámica, pero nada fue suficiente. El desgaste del City en toda la cancha fue admirable. Siempre había superioridad numérica para tocar con dinámica y en vertical, y el Madrid se desgastó corriendo detrás del balón. Nada más desgastante en el fútbol, en lo psicológico, que sentirte lejos de la pelota.

Al minuto 76’, justo cuando el equipo español empujaba por una reacción, un centro de De Bruyne en un tiro libre se convirtió en el 3-0 producto de un autogol de Militao. Nada salió bien para Ancelotti y todo le salió bien a Guardiola.

No hubo, en consecuencia, una remontada. Y, peor aún, no se mostró alma. El Madrid fue apabullado por el City, y al final del compromiso Julian Álvarez (90-1) le colocó la cereza al pastel con un disparo cruzado al quedar en mano a mano con Courtois. @mundiario