Tutankhamón venció el mal
En la imagen, podemos observar al rey Tutankhamón. Su “carne” es de oro, ya que en dicha representación el faraón ha muerto, su humanidad sucumbió y ahora sólo le acompaña su parte divina, es decir, ahora es un dios, y como tal su color, el dorado o el oro, color de los dioses. El color oro servía para representar la carne de los dioses, así como cualquier cosa que se considerara eterna o indestructible.
Julián de Dios, en su libro Egipto, señala: "Los objetos encontrados en la tumba de Tutankhamón representan la creencia en el más allá, y las relaciones con las diferentes deidades de la vida eterna. Hay varias estatuas del faraón representado en un estilo realístico y mostrándolo en diferentes actitudes y formas. Dos de ellas muestran al rey en una canoa tratando de matar al símbolo del mal, el hipopótamo, enemigo del dios Sol. El rey está en la postura de Horus".
¿Por qué se muestra al rey en esta postura y matando un hipopótamo? La respuesta la encontramos en el significado que, para los egipcios, tenía este animal, así como en un relato antiguo sobre la venganza de Horus sobre Seth.
El hipopótamo fue tanto adorado como temido en el antiguo Egipto. Animal voraz que destruía cultivos, además de poner en riesgo la navegación debido a su agresividad. En él confluían todas las fuerzas del caos, en consecuencia, del mal.
En las tumbas, o mastabas, de los nobles del Reino Antiguo era habitual encontrar representaciones de escenas caza de hipopótamos, con la finalidad, supuestamente, de asegurar el orden en la otra vida del fallecido.
En cuanto a su representación con la postura de Horus, hay que tener en consideración un relato que narra la venganza de este sobre Seth, que representa el mal, basado en la obra de Plutarco “De Iside et Osiride”, así como una serie de textos, pertenecientes al periodo ptolemaico, que se encuentran grabados en el templo de Edfú.
Según el este relato: “Las fuerzas de Seth y Horus se encontraban cercanas entre las islas y rápidos de la primera catarata. Seth, ahora en forma de un gran hipopótamo rojo, fué a la isla de Elefantina y profirió una maldición contra Horus y su madre Isis. “Desátese una tempestad y un diluvio poderoso contra mis enemigos”. La tormenta se desató contra las naves de Horus, quien consiguió sujetar las barcas. Horus se transformó en un hombre de más de cuatro metros en cuyas manos sostenía un gran arpón. Seth entonces abrió sus poderosas mandíbulas de hipopótamo para devorar a Horus, momento que este aprovechó para lanzar su arpón que golpeó la cabeza del gran hipopótamo atravesándola hasta el cerebro y matándolo. Seth se hundió en el Nilo, en la isla de Edfú. La tormenta amainó y las personas de Edfu salieron a recibir al gran Horus entonando el himno que después los sacerdortes cantarían en la fiesta anual en honor del dios de Edfú”. @mundiario