Gil de Taboada y Lemos, abrió las aguas... gallegos ministros de Marina
Una transformación que eclosiona en Ministro de Marina, cartera que ocuparán gallegos, tan asociados al agua. El primer y último titular serán de estas costas.
Con un primer precedente reinando Felipe V, en una multicartera (Secretario de Estado y del Despacho en las negociaciones de Guerra, Marina, Indias y Hacienda) que ostentó el milanés José Patiño, también de ascendencia gallega.
En el XIX se institucionaliza el cargo. Es el siglo, de las políticas liberales, parlamentos representativos, constituciones… Los líderes de la Armada, pasarán de labores meramente militares a burocráticas, convirtiéndose en Despacho, Secretaría o Ministerio de Marina.
Estrena el cargo de en 1808, Francisco Gil de Taboada y Lemos y cierra una etapa de nombramientos en 1977, Pascual Pery Por el medio una veintena de gallegos, intercalados con cartagineses o sus hermanos gaditanos, anfibios de la autovía del Atlántico.
El primer ministro de Marina: Francisco Gil de Taboada y Lemos
Nace en una importante casa de Lalín, en el Pazo de Soutolongo. Útero de una familia emparentada con la poderosa Casa de Lemos. Hijo de los señores de Des, María Josefa de Lemos y Taboada y Felipe Gil Taboada Sarmiento Villamarín.
Otros ancestros lanienses del XVIII fueron Felipe Antonio Gil de Taboada, Inquisidor General, Presidente de la Real Chancillería de Valladolid y Presidente del Consejo de Castilla, reinando Felipe V. Y su ahijado Cayetano Gil de Taboada, Arzobispo de Santiago en cuyo mandato se edificó la fachada del Obradoiro de Casas Novoa.
Taboada y Lemos (1733-1810) ocupó los grandes cargos en ultramar como Gobernador de las Malvinas, Virrey de Nueva Granada, Virrey del Perú, y Capitán General de la Armada.
Gobernador de la Malvinas desde 1774, será el segundo en tomar el puesto. No le eran desconocidas, en 1770 fue uno de los que desalojó a los ingleses de Port Edmont. Un puerto franco que habían instalado en estas latitudes, con el fin de controlar el paso por el Cono Sur. Pero los ingleses seguían resistiendo y reconstruyendo este punto. Por ello mandan a Taboada, que arriba a las islas en 1774 y consigue expulsarlos definitivamente en 1776. Una estancia dura por la condiciones climáticas. Durante su gobierno ordena levantar un Plano de Puerto Soledad o rescata a un centenar de portugueses naufragados.
Por su buen hacer y valía, vuelve a casa como Capitán de la Compañía de Guardiamarinas de Ferrol. Era todo un referente, ahora responsabilizado en la salvaguarda, docencia y tutoría de los futuros marinos de la Armada.
Su gestión en la península y sus embarques le llevaron al culmen de ultramar.
Lo nombran Virrey de Nueva Granada en 1789 y Presidente de la Audiencia de Santa Fé de Bogotá, pero apenas radica unos meses.
Re-designado como Virrey del Perú (1790-1796) y Presidente de la Audiencia de Lima. Entre sus notable hechos está levantar un censo general que arrojaba casi un millón de habitantes. Agiliza la economía con una fuerte subida comercial. Realizó un cambio en la extracción minera con nuevas técnicas que llevó a cabo un letón, el barón Timoteo de Nordenflycht. Promovió publicaciones culturales, a través de periódicos de carácter histórico o científico. Impulsó la construcción y reconstrucción de edificios neoclásicos, base de las instituciones ilustradas peruanas. En el puerto del Callao fundó la primera Academia Náutica de Perú en 1791. Escuela de una Armada peruana que mandaría Pascual de Vivero. En su estancia recibió y cobijó a la expedición de Alejandro Malaespina. Tras una fructuosa etapa, abandonaría América en la Fragata Astrea el 23 de diciembre de 1796.
De 1805 a 1809, se desempeñó como XI Capitán General de la Armada. Un cargo que inauguró el Marqués de la Victoria y que hoy ostenta el Jefe del Estado, el Rey.
Nombrado el 1 de marzo de 1808, Ministro de Marina. Hubo de enfrentarse a la invasión napoleónica y vivió de lleno encuentros navales como la Batalla de Trafalgar. Resistió y se opuso firmemente a los bonapartistas a pesar de ser octogenario. Dijo de él su coetáneo asturiano, Queipo de Llano, Conde de Torena, que era un “anciano respetable, de carácter entero y firme”.
Su hermano Benito heredó el Condado de Taboada. Sobrinos suyos son, Vicente Gil de Taboada, XI Conde de Taboada, que lo acompañó a Perú siendo Gobernador del Departamento de Trujillo.Y Francisco Felipe Gil de Taboada Villlamarín (1759-1826), cinco años encarcelado por las tropas francesas por negarse a ayudar.
Otro lalilense de nombre parecido fue Francisco Taboada Gil Mosquera, Capitán General de Galicia, nacido en el Pazo de Liñares. Partícipe en la Guerra de la Convención, la Guerra Anglo-Española y la Guerra de la Independencia.
Los Gil de Taboda son una saga en la que ha puesto especial hincapié y cariño el estudioso del Deza Antonio Vidal Neira.
Tras años de muertes sin descendencia, el Condado de Taboada saltó de Lalín a Betanzos. Remató en la familia Arias Mosquera, muy vinculada al Banco Pastor. En sus manos sigue Soutolongo, hoy con hectáreas de pumares, dedicado al cultivo de la manzana, la Reineta Gris de Canadá. Una flor blanca inunda los prados, un camposanto, con ceniza y pólvora, recuerda a sus señores.
Los herederos de la cartera de marina
Gil de Taboada, dará el pistoletazo de salida a un carrera imparable de galaicos Ministros de Marina. Con un denominador común, Ferrol. La matria marina, se convertirá en el vivero de centollos (kintu-ollos en celta), tanques lentos, de caparazón duro, con pinchos, coronas de los reyes de las profundidades.
Lo seguirán en 1823, Ramón Romay (Betanzos,1764-1840), que hubo de exiliarse en Inglaterra por el levantamiento liberal de A Coruña. O en 1836 y 1841, Andrés García Camba y de las Heras (Monforte, 1793-1861), Capitán General de Filipinas tratado en otras crónicas.
En tiempos de Isabel II veremos varios nombres relacionados con la cartera ministerial.
Llegó a ella entre 1839 y 1852 un gran marino, Casimiro Vigodet (Ferrol, 1787-1872). Uno de los últimos supervivientes de Trafalgar, que avivó el Museo Naval e instituyó el grado de Almirante como el máximo de la Armada.
En 1840 y 1847 la posee Juan de Dios Sotelo Machín (Ferrol 1793-1860). Navegó por las Islas de Tobago o Tortuga. Para desembarcar en Punta del Mangle, en la venezolana en Isla Margarita con las corbetas Diamante y Descubierta, con el fin de que tres mil infantes reconquistaran una isla tomada por corsarios.
Olegario de los Cuetos (Ferrol, 1795-1844) recogió Marina en 1843. Por su amistad con Mendizábal. Cuetos fue conocido por su participación en la Guerra de Independencia, perteneció al Partido Progresista, de profundas convicciones liberales.
Entre 1858 y 1860, el puesto lo ocupó, José Mac Crohon y Blake (Ferrol,1803-1850). Gobernador de Santiago de Cuba y Capitán General de Filipinas, muerto en el Mar Rojo por exceso de calor, camino a su posesión en el Pacífico.
El compostelano, Augusto Ulloa y Castañón (Santiago,1823-1879) estaría en Marina en 1863. Ocupando la Dirección General de Ultramar, promovería la ley electoral en Puerto Rico y Cuba.
Tan solo un año después vendría Joaquin Gutierres de Rubalcava y Casal (Ferrol 1803-1881) que repetiría como ministro con Narváez en 1867. Joaquim fue Capitán General de Cartagena, Comandante del Apostadero de la Habana, y XXVII Capitán General de la Armada. Participó en combate contra la flota Chilena o en apoyo al Emperador Maximiliano I de México, en la famosa expedición de 1862. Estuvo al mando de la escuadra que fue a la insurrección de Santo Domingo de 1861, donde el primer presidente Pedro Santana promovía la reincorporación a la corona hispánica. Por méritos le concedieron el título de Marqués de Rubalcaba. Pariente lejano del vicepresidente primero del gobierno Alfredo Pérez Rubalcaba. Los Rubalcava tienen casa solariega en Solares (Cantabria), o un precioso Palacio en Orihuela (Alicante), repleto de artes decorativas, tan espectacular que se usa como centro de recepciones institucionales.
Pasarán más de veinte años hasta que un gallego vuelva a Marina. Será en la Restauración Borbónica. En 1890 con el gobierno de Mateo Práxedes Sagasta se le da a Juan Moreno Romero (Ferrol, 1827-1881), un excombatiente de la guerra de África, que también incursionó en la insurrección de Santo Domingo. En 1891 repite Florencio Montojo (Ferrol 1824-1896), Comandante General de Departamentos de Cádiz, La Habana, Ferrol o de la Escuadra de las Antillas. Fue uno de los que supervisó el primer submarino de la historia inventado por Isaac Peral.
El primero gallego en ocupar el sillón en el siglo XX fue Eduardo Cobian y Roffignac (Pontevedra 1857-1918). Era un abogado de éxito con varios bufetes, nada dado a las labores náuticas, pero eso no impidió que pillara la cartera en 1903 y 1905. Diputado por Xinzo de Limia. Se irá posicionando en el poder, varias veces ministro y gobernador del Banco de España. A pesar de no estar vinculado directamente al mar era familiar de Cosme de la Isla Cobián, un Corsario Pontevedrés.
El siguiente tardará en llegar hasta 1920. Una espera la de un amante en un puerto, mirando al horizonte del mar. Ocupó este ministerio un viejo conocido coruñés, Eduardo Dato ( La Coruña,1856-1921), Presidente del Consejo de Ministros, del Congreso, Alcalde de Madrid… una figura clave del Partido Conservador que moriría asesinado en medio de convulsas políticas.
Tres años más tarde vuelve el gallego Gabriel Antón (Ferrol 1854-1924), en plena dictadura de Miguel Primo de Rivera, cuyo padre fue ministro de Marina. Antón tomó los galones de galeones, en 1923. Era hijo de una importante familia de armadores de Ferrol que ejercían como consignatarios o cónsules honoríficos en la ciudad de Dinamarca, Alemania, Inglaterra,… . Murió ejerciendo el cargo. Terminada la dicta-blanda ningún gallego volvería a poseer el cargo hasta la II República en 1931.
Nada más proclamarse el 14 de abril la II República, toma el posesión en marina otro Coruñés, Santiago Casares Quiroga (A Coruña 1884-1950). Sobradamente conocido por haber sido el último presidente del Gobierno republicano en activo.
Hacia 1933, se embarca en la misión ministerial, un ortigueirés, Leandro Pita Romero (Ortigueira 1898-1985). Ligado al agrarismo, y sus federaciones. La familia desarrollará actividades a través del Pazo do Souto, Mera de Abaixo. Aunque de campo, a su casa casi llega el agua salada, entre las xunqueiras de uno de los humedales más importantes del mundo que es la Ría de Ortigueira. La cercanía y relación con Ferrol hará que algunos miembros de esta terminen sirviendo a la Armada.
En el gobierno de Alejandro Lerroux fue ministro de marina en 1935, Gerardo Abad Conde (Ordes 1881-1936). Nacido tierra adentro, pero vivió una vida viguesa y coruñesa. En estos puertos fue catedrático de Legislación Mercantil y Marítima. En la ciudad herculina fue alcalde en 1918. Estuvo en el pacto de Lestrove donde se fraguó el ORGA. Durante su mandato realizó el Plan Abad Conde, que comprendía el gasto de casi quinientos millones de pesetas para renovar la flota, tanto en submarinos como embarcaciones. Sería vilmente asesinado en la cárcel de la calle Porlier en Madrid en 1936.
Tras una cruel Guerra Civil, un ferrolano tomaba el poder a pólvora. Un nuevo gobierno se asentaba durante más de cuarenta años. Los nacidos en Ferrol volverían a ser todopoderosos e indiscutibles ministros de Marina desde 1936 a 1977. Muchos de ellos participaron en la contienda.
Inaugura el cargo Salvador Fernandez Moreno (Ferrol,1886-1966), que mandó el Juan Sebastián Elcano o el Canarias, uno de los redactores con Carrero Blanco de la no intervención de España en la II Guerra Mundial. Otro Francisco Regalado (Ferrol 1881-1958) fue el primero en mandar el submarino Isaac Peral o el crucero Almirante Cervera. Notorio es el paso de Pedro Nieto Antúnez (Ferrol 1898-1978), que mandó el crucero Galicia, y más tarde una escuadra donde estaban el Canarias, Méndez Núñez, Escaño, Churruca… Su llegada al ministerio y el auge económico del país, tras la alianza americana, supuso la renovación y construcción de nuevas unidades, quizás una de las más potentes del momento. Finalizando el franquismo, se posiciona Gabriel Pita da Veiga (Ferrol, 1909-1993), descendiente de otro ilustre ferrolano, que secuestró en el XV a Francisco I de Francia. Pita da Veiga cedió el testigo transitorio a Pascual Pery (Ferrol 1911-1989), el último en subirse a cubierta, a ondear y ostentar el máximo estandarte gubernamental del mar.
Del primero al último. Un duro derrotero que llevó a los gallegos a dirigir su Marina. Subidos en una faluca, frente a un barlovento que secaba su faz. Bogan en las bodegas de la historia. Resistieron al viento y al tiempo. @mundiario