Los cuentos e historias de los vikingos

Álvaro Cunqueiro. / RR SS.

Hoy los escandinavos son ejemplo de pacifismo y solidaridad. No fue así su historia desde el ochocientos hasta el mil doscientos.

Me he topado con un artículo del ilustre Álvaro Cunqueiro titulado El tejón de los vikingos, publicado en Primera Plana, n.º 44, del 28 de diciembre de 1977 al 3 de enero de 1978. En este, como es característico de su estilo, entrelaza realidades y ficciones, historias y pasados, acercándose de alguna manera al presente a través del pasado. Aquí, nos relata hechos culinarios; no puedo discernir si eran realidades o imaginarios, o esa sinergia entre ambos mundos, culinarios y sexuales, con historias de conquistas y batallas.

Cunqueiro

Quizás, como señaló alguna vez Cunqueiro, para comprender un fenómeno de verdad, deben pasar trescientos años. Con dos o tres siglos transcurridos, la realidad se percibe más clara, pero sucede algo: Cunqueiro no consideró que, cada década que pasa, se pierden más archivos, documentos, testimonios y declaraciones. A lo sumo, alguna surge escondida que puede arrojar luz. Toda la historia está marcada por la destrucción de documentos y la creación de documentos en determinadas direcciones. Y luego vienen los historiadores; la mayoría busca la verdad real, pero otros inclinan la historia hacia su preferencia ideológica, ya sea sardina, solomillo o jamón, porque todos tienen su ideología, y en algunos, chorrea sangre, dolor e intereses en las cuencas de los ojos y los vientres...

Los vikingos de hoy no deberían ofenderse, estos herederos que llegan o llegaban para conquistar el Mediterráneo, ahora, con bikinis y dólares, antes con naves bien preparadas para entrar en ríos y lagos, y soportar los mares Atlánticos y Mediterráneos. Ahora, en son de paz, descanso, amor y amar, pero durante varios siglos, era para llevarse lo que no habían contribuido y elaborado con el sudor de su frente. Suponemos que en el frío de Escandinavia, no tenían suficiente comida, mujeres, vinos y alegrías. Llegaron a la conclusión de que, en lugar de luchar entre ellos, formaban grandes federaciones de aldeas, pueblos, tribus y reinos, y lanzaban cientos de naves al mar para conquistar Inglaterra, Irlanda, Rusia, Francia (incluso hasta París), España en distintos lugares, incluso Sevilla, y todas las costas, también hasta el Mediterráneo del este...

Vikingos, Europa y América

A veces, pienso en los vikingos, no solo en las famosas polémicas sobre si llegaron antes a Norteamérica, sino en cómo

ese conocimiento pudo haber quedado olvidado, aunque quizás en la memoria colectiva existía la noción de que había tierras en el Oeste. Tal vez estas y otras explicaciones han llevado a la creencia de que algunas tribus en el Este de América del Norte tenían rasgos europeos. Me pregunto si las pirámides de América Central son una copia de las de Egipto o si representan un elemento artístico, estético, antropológico universal o simplemente una coincidencia.

Siempre me he preguntado si, a lo largo de miles de años de navegación, no pudo haber sucedido que, desde el año 2000 a.C., con egipcios, fenicios, cartagineses y otros pueblos, algunas naves se perdieran en el Atlántico y terminaran en América Central. ¿Y si los viajeros que llegaron dejaron ideas que, quizás, fueron influyentes? Por otro lado, al observar algunas zonas de América del Sur, como Chile, Perú y Ecuador, noto que sus rasgos son muy similares a las poblaciones actuales de Oriente Lejano, Japón y Asia del Este...

Siempre me he dicho a mí mismo que abriré un archivo o cuaderno y comenzaré a escribir similitudes entre América, Europa y Asia. Iré documentando unas y otras. Pero nunca lo he hecho, aunque en la memoria he ido registrando algunas. Ahora, en mi tercera etapa de existencia, sabiendo que ese proyecto de investigación no será posible, lo plasmo aquí, por si alguien desea recoger ese guante. Personalmente, pienso que es menos probable, casi imposible, que algunas naves, tanto de Europa como de Asia o incluso de África, no hayan llegado perdidas por temporales o huracanes o tifones o tormentas a América, no una vez, sino varias. Es imposible que al revés también no haya sucedido, naves que se pierden...

Casa Museo de Cunqueiro

Algunos podrán decir que soy insistente, pero ya he mencionado varias veces que ahora que Cunqueiro tiene una Casa Museo en Mondoñedo, podrían, entre sus actividades, ofrecer becas de investigación para catalogar, indexar y documentar todos los escritos de Cunqueiro, así como los artículos que dejó pendientes en diversas temáticas. Esta visión en dos idiomas ofrece una profundidad y esencialidad de la realidad y la interpretación de lo real...

Después, si lo desean, podrían seguir el ejemplo de Josep Plà, cuyos seis mil doscientos artículos con su firma se pueden consultar en las vastas playas de arena y silicio de Internet. @mundiario