En la nueva cinta de Andrew Haigh, Todos somos extraños, elogian el nostálgico romance del mismo sexo, pero el director también destaca a Frankie Goes to Hollywood y los Pet Shop Boys. La película no comenzó la producción hasta asegurar los derechos musicales.
Haigh afirma que casi cada canción estaba escrita en el guión: "Todo fue diseñado teniendo en cuenta el poder de la música para transportarnos al pasado". Las canciones elegidas por Adam (Andrew Scott) revelan tanto como el silencio que llena su edificio, compartido solo con su vecino y futuro amante, Harry (Paul Mescal).
La película culmina con un desgarrador momento al son de The Power of Love de Frankie Goes to Hollywood, acentuando la tragedia de Adam, un hombre gay que enfrentó la crisis del SIDA y la pérdida temprana de sus padres. La música se convierte en un bálsamo y un portal a la memoria, especialmente en las escenas con los fantasmas de sus padres, interpretados por Jamie Bell y Claire Foy.
En una secuencia brillante, Adam, forzado a revelar su orientación a la fantasma de su madre, revive una Navidad conmovedora junto a sus padres. La elección de la canción Always on My Mind de los Pet Shop Boys refleja la emotividad inglesa y une a la familia de manera única.
Haigh confesó su nerviosismo durante la filmación de la escena, pero la emotividad y la música conquistaron a todos. "Algunos del equipo lloraban, con lágrimas en los ojos", dijo Haigh. Este momento encarna tanto el amor como la música pop: hermoso, absurdo y profundamente conmovedor. @mundiario

