Mala fecha han elegido las distribuidoras Bteam Pictures y Filmax para estrenar la nueva película de la directora Paula Ortiz pues coincide con Napoleón, el drama histórico de este hombrecillo despiadado que tanto jodió a España.
La disyuntiva este fin de semana se centra, por tanto, en ver a Joaquin Phoenix encarnando al franchute ante el que el pueblo español se enfrentó con bravura en la batalla de Bailén y en otros puntos de la península como Burgos (posteriormente saqueda por las tropas napoleónicas), Madrid (sin ayuda de los cobardes políticos que habían huído antes de la llegada del ejército de Napoleón) o Gerona. O decantarse por Teresa, la monja castellana fundadora de la Orden de las Carmelitas Descalzas, interpretada por Blanca Portillo con réplica de Asier Etxeandia como inquisidor.
Teresa se estrenó a nivel mundial en la pasada Seminci de Valladolid con gran éxito. La película no servirá para conocer la obra de Teresa de Jesús pero sí para reconocer a una mujer convencida de lo que quería hacer aunque, a su vez y contradictoriamente, con grandes dudas sobre su fe. Teresa es una película hermosa en la forma; desprende una potente belleza estilística, el punto fuerte de Ortiz que ya deleitó al espectador con inolvidables imágenes en La novia (2015).
Con Teresa vuelve a arriesgarse con la adaptación de la obra de un dramaturgo, en esta ocasión de Juan Mayorga y su "La lengua en pedazos". Por ello y por la notable resolución de estas adaptaciones, Paula Ortiz es una de las más valientes y destacadas directoras de cine españolas.
Ortiz ambienta su película en la fundación del primer monasterio de la reforma carmelitana de monjas, momento en el que recibe la visita de un inquisidor para sofocar la rebeldía de una monja retadora pero fiel a su conciencia y sentido de la vida. Teresa espera paciente la llegada de este inquisidor para ser juzgada. De su visita y de sus palabras dependerá su futuro: libertad, cárcel o la hoguera. En el rostro de Blanca Portillo, Teresa es dolor, duda, valentía, sosiego... es una baraja de emociones y sensaciones que traspasan la pantalla. Frente a ella, Asier Etxeandia en el papel del inquisidor, consigue darle una réplica a la altura. El regalo que nos ofrece Paula Ortiz de tener a dos actores de tal calibre cara a cara durante 100 minutos, abordando un momento crucial en la vida de Teresa en tan solo una noche, es impagable.
A través del mencionado texto de Juan Mayorga, la realizadora española traslada al espectador las dudas de la carmelita que desafió a la norma monástica, al poder civil y religioso del momento con una obra reformadora que emprendió en Ávila (1567) poco antes de cumplir los cincuenta años y continuó hasta el final de sus días.
La película de Ortiz es refinada pero no para un público selecto, todos los espectadores podrán dejarse llevar por las poéticas imágenes, los contraluz, las sombras y las luces, los silencios y las palabras exactas de Teresa, de principio a fin. @opinionadas en@mundiario