La muerte de la actriz Concha Velasco marca el fin de una era en la escena artística española

Concha Velasco, en La chica ye-yé. / YouTube
Concha Velasco, en La chica ye-yé. / YouTube
Su capacidad para envejecer con dignidad y su entrega al arte la convierten en una figura eterna en la historia cultural de España.
La muerte de la actriz Concha Velasco marca el fin de una era en la escena artística española

La actriz Concha Velasco ha fallecido a los 84 años, marcando el fin de una era en la escena artística española. Su legado, que abarca casi siete décadas, es un testimonio de trabajo incansable y resistencia, reflejando la evolución de España y su sociedad.

Nacida en Valladolid en 1939, Velasco fue más que una intérprete; fue un retrato vivo de la transformación de España. Desde sus inicios en el cine, pasando por la cultura franquista, hasta su compromiso político y su participación en un cine más progresista, Concha Velasco fue testigo y protagonista de un cambio ideológico profundo.

Velasco, además de destacar en películas como Las chicas de la Cruz Roja y Teresa de Jesús, se embarcó en una carrera musical inesperada con La chica ye-yé. Su versatilidad artística la llevó a trabajar con los directores más prestigiosos de su tiempo, contribuyendo a la evolución del cine español.

Aunque su carrera cinematográfica es impresionante, Concha Velasco también dejó su huella en los escenarios. Su amor por el teatro la llevó a participar en innumerables obras, desde revistas hasta grandes textos, demostrando su dedicación y pasión por la actuación. 

"En una profesión donde incluso las mejores actrices tienen muy difícil mantenerse en el candelero cuando alcanzan la edad madura, Concha Velasco fue una figura capaz de seguir arrastrando al público masivo a los teatros", escribe el crítico Javier Vallejo en El País.

l compromiso de Velasco con la sociedad también se reflejó en su evolución ideológica y su relación con la religión católica. Pasó de ser parte del entorno franquista a convertirse en una figura política comprometida, manteniendo, no obstante, su práctica de la religión cristiana.

Su despedida de los escenarios llegó tras participar en una obra de su hijo Manuel M. Velasco, marcando el fin de una carrera excepcional. La televisión también se benefició de su talento, con participaciones en series icónicas como Teresa de Jesús y Las chicas del cable.

Con más de 140 premios, 83 películas, 36 obras de teatro y una exitosa carrera televisiva, Concha Velasco deja un legado imborrable. Su capacidad para envejecer con dignidad y su entrega al arte la convierten en una figura eterna en la historia cultural de España. La noticia de su fallecimiento es, sin duda, una pérdida para el mundo artístico, pero su legado perdurará como un testimonio vivo de una España en constante transformación. @mundiario

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