La fidelidad actual es una reina egipcia

Un corazón roto con símbolos de redes sociales. / Mundiario.
Las relaciones de pareja han experimentado una profunda transformación en las últimas décadas. Lo que antaño era motivo de duelos y tragedias en la literatura clásica, hoy se resuelve con un divorcio amistoso y la búsqueda de una nueva pareja.

En la actualidad hay cosas que están perdiendo la importancia que antes tenían. El siglo de de nuestro teatro clásico está siendo objeto de comedia y risas. Nuestros hijos ya no le dan importancia. Ya no sacan la espada ni las pistolas ni plantean un desafío mortal. Las cosas se arreglan fácilmente con un divorcio civilizado. Luego se buscan pareja. Esto ya ha dejando de ser un problema.

Ahora bien, es un tema complejo, que unos lo llevan peor que otros. Algunos no aguantan la tradición, no la perdonan. Otros la toleran más o menos,  dependiendo de las normas sociales. Si algo ha facilitado especialmente la infidelidad es la tecnología. Impulsar la comunicación y la conexión entre las personas puede ser algo bueno, pero está dentro de ciertos límites firmes.

Los medios tecnológicos dan oportunidades para la infidelidad. Hoy se pueden hacer las cosas de un modo mucho más discreto, mediante las redes sociales, los mensajes y la mensajería instantánea. Así se pueden mantener relaciones paralelas y coquetear sin que la otra persona se entere. Lo que no quiere decir, que deje de ser un tema delicado.

Cada caso de infidelidad es único Aquí no existe la igualdad. Hay factores sociales que contribuyen a ella. Puede que el más importante sean las normas sociales y culturales, que ya son como cuando nacimos. Esto hace que la gente joven cambie de pareja con mucha facilidad. Ninguna chica suele pensar que su primer novio vaya a ser su pareja de toda la vida. Las cosas cambian y nosotros cambiamos con ellas.

En muchas ocasiones, cuando se encuentran con amigos maduros, se dan informaciones difíciles de creer. ¿Que qué tal están mis hijos? Pues son un desastre, contestan. Conoces lo que se gustaban de novios. No se separaban ni una hora. Era agobiante. Un año después de casados, ya han firmaron el divorcio ante el juez. Y se encuentran tan tranquilos. Hasta los mayores se lo toman a risa.

No pueden ser más inconscientes ni irresponsables. Después de dar un disgusto a los padres, permanecen como si nada. Nos dicen que por qué nos preocupamos tanto y que ya saldrá otra pareja. Así es, porque ya le han echado el ojo.

La influencia de los amigos, como sus pares, importa mucho. Si ellos consideran normal la infidelidad, es más probable que se adopte también esta actitud y ya está. Las dinámicas sociales contribuyen. Hoy se aceptan más las relaciones abiertas Ahora la moda está en el poliamor por consentimiento.

La insatisfacción, tanto sexual como afectiva, parece justificar la satisfacción fuera de la pareja. Nuestras relaciones  y amores han cambiado mucho en los últimos años. Hoy día es más fácil que nunca ser infiel.

No es menos importante lo que nos ofrece la televisión. En cierto programa, conocido por la mayoría, podemos adivinar que se hace sexo bajo el edredón. La pareja no se oculta, ni tiene el más mínimo pudor. Al revés, lo aprovechan como una oportunidad de hacerse famosos.

Mensajes y fotografías son abundantes, así como memes subidos de tono resultan graciosos y hacen reír a la gente. Los contactos físicos son importantes. Hay veces que la gente se acostumbra a besarse en la boca y no les parece tan mal, no le dan importancia. Todo lo interpretan como una especie de juego, ya que hay confianza, aunque el refrán diga que donde hay confianza da asco.

A las cenas se les suele dar más importancia que a las comidas. S acepta mejor ir a comer con un amigo o amiga que cenar. Las comidas son más rápidas, más informales. Incluso, pueden ser de negocios o para resolver un problema de la empresa. En cambio, las cenas son más largas, la conversación fluye y se piensa en la copa posterior, porque se está a gusto.

Siempre dan ganas de sobrepasar las normas y valores impuestos por una sociedad. Es la libertad la que más cuenta y parece que somos más adultos, al liberarnos de las normas.

Impulsa más a la infidelidad el hecho de que haya falta de comunicación en la pareja o sentimientos de soledad. Entonces es fácil la búsqueda de consuelo y apoyo en otra relación.

También influye la buena financiación. Las dificultades económicas tienen demasiada importancia y pueden conducir a la desolación, diciendo que así no se puede vivir.

En todo caso, una relación requiere de pequeños gestos,  que recuerden el romance inicial. Es necesario tener algunos detalles de vez en cuando. Paciencia y aprender a perdonar hace que se mantenga una relación, así como  mantener siempre presente el compromiso contraído. Dejar el pasado atrás implica no estar siempre recordando lo que hicimos mal y echando en cara lo que no hicimos y debimos hacer. Cuenta el futuro más que el pasado. @mundiario