Lula recibe a los líderes sudamericanos en el arranque de la cumbre de la Amazonia
Guillermo Lasso, Emmanuel Macron y Nicolás Maduro son los únicos presidentes ausentes, mientras que la mandataria peruana Dina Boluarte asiste por primera vez a una cumbre regional.
La Amazonia, el pulmón de la Tierra y una de las ecorregiones más grandes de América del Sur, se convierte en un territorio crítico para frenar el cambio climático. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien ha hecho del medio ambiente un pilar de su política exterior, reúne a los ocho países que comparten la mayor selva tropical del mundo en una cumbre en Belém, en el norte brasileño. El objetivo es fortalecer la colaboración en negociaciones climáticas y abordar desafíos cruciales, como la deforestación y problemas locales como la pobreza y el crimen organizado. Esta iniciativa busca un apoyo tanto mutuo como internacional.
Los países invitados a Brasil para discutir las medidas para proteger el Amazonas son Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Guyana, Surinam y Francia, pues la Guyana francesa, departamento de ultramar francés y región periférica de la UE, comparte una fracción de la selva amazónica y el conocido como Macizo guayanés con los antiguos territorios neerlandeses, británicos y los estados sureños venezolanos.
Sin embargo, el presidente venezolano Nicolás Maduro canceló su asistencia a última hora debido a una otitis, lo que representa un revés para los esfuerzos de Lula por liberarlo de su ostracismo internacional y su retorno a la escena diplomática. Por su parte, la presidenta peruana Dina Boluarte se hace presente en la cumbre por primera vez desde su llegada al poder tras el autogolpe de Estado de Pedro Castillo. El presidente ecuatoriano, Guillermo Lasso, tampoco está presente.
Pero el presidente francés Emmanuel Macron no ha asistido finalmente. Lula esperó que la presencia de Macron respaldara los esfuerzos de Brasil contra el cambio climático, tras un periodo marcado por la postura negacionista y la laxitud ante los delitos ambientales de Jair Bolsonaro.
La Amazonia, con seis millones de kilómetros cuadrados que abarcan varios países, alberga el 20 % de las reservas de agua dulce del mundo y una masiva biodiversidad única. Aunque la selva es vital para el ecosistema global, también enfrenta problemas como la deforestación, el desplazamiento de poblaciones indígenas, el tráfico de especies y la minería ilegal. El enfoque de la cumbre es poner de relieve tanto los desafíos como las oportunidades en este vasto territorio.
Lula espera que esta cumbre atraiga la atención internacional hacia la Amazonia y destaque sus complejidades. A su llegada, enfatizó que esta región no es un mero museo, sino el hogar de millones de personas que buscan sustento y prosperidad. El presidente brasileño confía en que, a través de colaboración público-privada, se pueda encontrar una manera de preservar la selva tropical mientras beneficia a sus habitantes.
Uno de los desafíos principales es proporcionar oportunidades legítimas para la subsistencia en la Amazonia, ya que muchas personas recurren a actividades ilícitas debido a la falta de alternativas. Además, se debate la explotación de combustibles fósiles en la selva. El presidente colombiano Gustavo Petro busca prohibir la extracción de petróleo, mientras que la postura de Lula es ambigua. Brasil busca la adhesión de sus vecinos a su compromiso de eliminar la deforestación para 2030.
A pesar de los cambios climáticos extremos que ocurren en el mundo, la cumbre enfrenta ciertas dificultades para atraer atención. Sin embargo, Belém será el anfitrión de la COP 30, la cumbre climática de la ONU en 2025, un hito que podría impulsar la atención y acción global en la preservación de la Amazonia. @mundiario