Estado de emergencia en Mississippi: Las inundaciones traen escasez de agua a Jackson
Las fuertes inundaciones que han azotado el sur de EE UU este verano han causado fuertes consecuencias. En la ciudad de Jackson, Mississippi, la capital y más importante del estado, las autoridades acaban de declarar un decreto de emergencia debido a la escasez de agua que mantiene a la sociedad en vilo.
Las lluvias han contribuido a las anegaciones de la ciudad, afectando gravemente las instalaciones de tratamiento de las aguas, como la principal planta de esta urbe de más de 160.000 habitantes y sus alrededores, una situación que ha venido a exacerbar deficiencias que arrastraba el servicio y que, definitivamente, empeoraron con la crecida del río Pearl la semana pasada.
“La pérdida total o casi total de la presión del agua en toda la ciudad de Jackson y las zonas circundantes del condado de Hinds que reciben agua de la planta ha creado una situación de desastre y de peligro extremo para la seguridad de las personas y los bienes”, ha alertado en un comunicado el gobernador de Mississippi, Tate Reeves, en el que decreta el estado de emergencia.
“Hasta que se arregle, significa que no tenemos agua corriente fiable a escala. Significa que la ciudad no puede producir suficiente agua para luchar contra los incendios, para tirar de la cadena de los inodoros de forma fiable y para satisfacer otras necesidades críticas”, ha dicho Reeves en una rueda de prensa.
La crisis del agua potable en Mississippi
Las autoridades anunciaron que se encuentran movilizando los recursos, que se tiene el apoyo del estado y que cuentan con los mejores expertos en la materia, pero reconocen que la tarea es “muy difícil”. “Reemplazar la infraestructura de agua corriente de nuestra ciudad más grande con distribución humana es una tarea logística masivamente complicada”, ha reconocido el gobernador.
La ciudad, de mayoría afrodescendiente, viene arrastrando deficiencias en el servicio. Desde julio las autoridades emitieron una alerta para hervir toda agua que sea para consumo humano. Ahora, según el decreto de emergencia, la planta potabilizadora O.B. Curtis está dañada, por lo que no puede operar con normalidad para distribuir el servicio a los 43.000 de suministro metropolitano.
El desbordamiento del cauce del río Pearl, que atraviesa la ciudad, ha elevado los niveles del embalse Ross R. Barnett, dañando las bombas principales y dejando en baja capacidad las plantas de tratamiento, que trabajan a toda máquina con las secundarias, que producen menos litros regularmente.
La crisis del agua se ha comenzado a sentir en la población. La Guardia Nacional fue encomendada por el gobernador a ayudar con la distribución de agua embotellada a las comunidades vulnerables en el aeropuerto Hawkins Field. El resultado fue una kilométrica fila de ciudadanos esperando por una caja con agua, que se terminó disipando dos horas más tarde debido a que las 700 cajas se habían agotado. @mundiario