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Stefan Scougall in sumo throw

"¡Piscinazo!", fue lo único que le faltó exclamar a este árbitro para que el ridículo que hizo ya hubiese tenido proporciones descomunales. Las equivocaciones arbitrales son disculpables, ¿pero cómo puede ser que no castigue con penalti una llave de judo ejecutada delante de su silbato?
Stefan Scougall in sumo throw