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  <title><![CDATA[MUNDIARIO :: RSS de «Xosé Luís Barreiro Rivas»]]></title>

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    <description><![CDATA[MUNDIARIO | Primer periódico global de análisis y opinión]]></description>
    <lastBuildDate>Thu, 04 Jun 2026 08:16:45 +0200</lastBuildDate>
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      <title><![CDATA[MUNDIARIO :: RSS de «Xosé Luís Barreiro Rivas»]]></title>
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  <title><![CDATA[El proyecto de un Estado catalán independiente tiene un horizonte sombrío]]></title>
      <category><![CDATA[ESPAÑA]]></category>
    <link>https://www.mundiario.com/articulo/politica/proyecto-estado-catalan-independiente-tiene-horizonte-sombrio/20140719175451020415.html</link>
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  <pubDate>Sat, 19 Jul 2014 18:54:32 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Xosé Luís Barreiro Rivas]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>Cap&iacute;tulo VII del libro La Espa&ntilde;a evidente, titulado Cuando la estrategia se convierte en objetivo, que MUNDIARIO publicar&aacute; &iacute;ntegro. Hoy, su segundo apartado: Un horizonte sombr&iacute;o.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><em>Cap&iacute;tulo VII del libro La Espa&ntilde;a evidente, titulado Cuando la estrategia se convierte en objetivo, que MUNDIARIO publicar&aacute; &iacute;ntegro. Hoy, su segundo apartado: Un horizonte sombr&iacute;o.</em></p>

<p>&nbsp;</p>

<p><span style="font-size:24px;">E</span>n las circunstancias actuales, lo &uacute;nico que podr&iacute;a salvar la posici&oacute;n de Mas y de los partidos, personas y asociaciones c&iacute;vicas que lo apoyan, ser&iacute;a una fuerte pol&eacute;mica te&oacute;rica con el Estado espa&ntilde;ol y con la Uni&oacute;n Europea, y, aprovechando el marco y los ecos de esa pol&eacute;mica, un medido proceso de rupturas y provocaciones &mdash;dicho en el estricto significado del t&eacute;rmino&mdash; que le permitiese aglutinar a una parte de la poblaci&oacute;n catalana en torno al victimismo pol&iacute;tico. Pero esa situaci&oacute;n depende de dos o de tres, y todo parece indicar que el tratamiento que le van a dar a Mas el Estado y la UE es el que le da el pescador al salm&oacute;n, que suelta y recoge sedal para cansarlo, antes de desestabilizarlo definitivamente y cobrarlo como presa.</p>

<p>La UE se ha limitado a recordar que el enfoque de Mas va en contra de la filosof&iacute;a y la pr&aacute;ctica del Tratado de la Uni&oacute;n. Y el Gobierno de Madrid tambi&eacute;n parece haberse limitado a invocar la Constituci&oacute;n de 1978, en su Art. 2, aferrarse a su significado inequ&iacute;voco, y bloquear la hoja de ruta de CiU mediante recursos oportunos y de limitada trascendencia presentados ante el Tribunal Constitucional. Frente al gran conflicto con el que Mas parec&iacute;a so&ntilde;ar, tanto la UE como el Estado espa&ntilde;ol parecen haber optado por una controversia de bajo perfil cuya importancia se diluye peligrosamente al paso del tiempo. Los peque&ntilde;os pasos que se fueron dando con la constituci&oacute;n de &oacute;rganos y comisiones orientados al proceso de secesi&oacute;n, que en un primer momento parec&iacute;an animar el debate, empiezan ahora a pasar sin pena ni gloria, y lo que CiU concibi&oacute; como la gran campanada pol&iacute;tica, cuyos ecos y resonancias deb&iacute;an incrementarse en el contexto de la crisis y del bajo perfil pol&iacute;tico de Rajoy, empieza a ser una pesada carga estrat&eacute;gica cuya gesti&oacute;n se pone cada d&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil.</p>

<p>La otra gran baza ensayada por Artur Mas fue la de poner en evidencia el despecho que sent&iacute;a por Espa&ntilde;a mediante el elemental m&eacute;todo de enamorarse de Francia y hacernos consumir en celos desesperados. Y para eso utiliz&oacute; una treta que deb&iacute;a permitirle disparar simult&aacute;neamente en dos direcciones. Para darle viabilidad a su plan, y resolver sin costes especiales la invenci&oacute;n del nuevo Estado, Artur Mas propuso renunciar a la existencia de un &laquo;ej&eacute;rcito propio&raquo;, y, previa negociaci&oacute;n de la entrada de Catalu&ntilde;a en la OTAN, como testimonio de occidentalismo y soberan&iacute;a, encomendar la defensa del territorio catal&aacute;n a Francia. La propuesta coincid&iacute;a con una proyectada visita de Mas a Par&iacute;s, en la que deb&iacute;a entrevistarse con el ministro franc&eacute;s de Interior, y todo apuntaba a que Mas iba a presentar este acontecimiento como un primer acto de pol&iacute;tica exterior del Estado catal&aacute;n, y como una primera recepci&oacute;n de sus ideas en un gran Estado de la UE. Pero la diplomacia francesa se dio cuenta a tiempo de la inconveniencia de esta visita en todos los &oacute;rdenes, y no solo porque Mas estaba jugando imprudentemente contra los principios de la UE, sino porque Francia mantiene una fuerte vigilancia contra los devaluados procesos independentistas que tiene en su interior (como C&oacute;rcega) y contra cualquier remoto intento de entender que los pa&iacute;ses vasco y catal&aacute;n asientan sus reivindicaciones en un territorio situado en los Estados franc&eacute;s y espa&ntilde;ol. Y por eso el Gobierno de Hollande cancel&oacute; la audiencia, hizo o&iacute;dos sordos a la esperp&eacute;ntica propuesta de un nuevo pa&iacute;s que actuase como la r&eacute;mora estrat&eacute;gica de Francia, y dio a entender que no tiene tiempo ni humor para impulsar exc&eacute;ntricas aventuras.</p>

<p>Otro aspecto a destacar en este proceso de enfriamiento general del debate hay que buscarlo en la creciente reacci&oacute;n que est&aacute;n produciendo las estrategias intelectuales orientadas a describir y explicar las razones de la secesi&oacute;n. Tal como hemos venido diciendo, los aportes intelectuales a la secesi&oacute;n de Catalu&ntilde;a estaban basados en tres hip&oacute;tesis que la Generalitat ven&iacute;a cultivando desde hace tiempo, y cuya progresi&oacute;n, ciertamente preocupante, se vio favorecida por la inexplicable indiferencia con la que el Gobierno espa&ntilde;ol y los intelectuales no afectos al proceso catal&aacute;n de secesi&oacute;n trataron &mdash;o no trataron&mdash; este asunto. La Generalitat, dec&iacute;amos, utiliz&oacute; profusamente tres palancas para impulsar el proceso: a) el estudio de las balanzas fiscales y su consecuente discurso sobre el expolio continuado e injusto de Catalu&ntilde;a; b) la idealizaci&oacute;n de una historia de soberanismo reprimido que, en vez de ver a la Corona de Arag&oacute;n como parte esencial de la estructuraci&oacute;n del Estado, presenta a Catalu&ntilde;a como la v&iacute;ctima continuada de una represi&oacute;n centralista y de una colonizaci&oacute;n prepotente de la cultura castellana sobre la catalana; y c) la defensa de una lectura muy especial de la Constituci&oacute;n, que, convertida en puro texto literario, permite todas las interpretaciones que puedan ocurr&iacute;rsenos, siempre que su direcci&oacute;n sea el periferismo extremo, la disgregaci&oacute;n del Estado y el ensalzamiento progresivo e ilimitado de las culturas y lenguas territorializadas.</p>

<div style="background:#eee;border:1px solid #ccc;padding:5px 10px;"><img align="undefined" src="/media/mundiario/images/2014/07/16//2014071618210293194.jpg" /></div>

<div style="background:#eee;border:1px solid #ccc;padding:5px 10px;"><span style="font-size:12px;">Xos&eacute; Lu&iacute;s Barreiro Rivas. / Jorge Peteiro</span></div>

<p>&nbsp;</p>

<p>La idea de que ir contra la Constituci&oacute;n del Estado es m&aacute;s democr&aacute;tico y progresista que defenderla se extendi&oacute; con incre&iacute;ble sutileza y se asent&oacute; con facilidad inexplicable. Y por eso no faltaron exegetas del texto de 1978 &mdash;en la c&aacute;tedra, la tribuna o el foro&mdash; que se mostraron dispuestos a apoyar la plena constitucionalidad de cualesquier ocurrencia, siempre que se mueva en el terreno de la dispersi&oacute;n y la plurinacionalidad del Estado, y siempre que cuestione la validez y adecuaci&oacute;n a la actual circunstancia pol&iacute;tica del texto que fue consensuado durante la Transici&oacute;n.</p>

<p>Pero las cosas est&aacute;n cambiando bastante, y, tanto en &aacute;mbitos institucionales como intelectuales y sociales, empiezan a conocerse posicionamientos, estudios, dict&aacute;menes e informes que cuestionan el estilo de barra libre implantado por los nacionalistas en el debate sobre el Estado, y al que, movidos por complejos y confusiones apenas disimulados, se hab&iacute;an unido una pl&eacute;yade de sabios medi&aacute;ticos y de presuntos referentes acad&eacute;micos que confunden las ocurrencias con las normas y los consensos, y que llaman progresismo a decir que quiz&aacute; pueda ser lo que en principio no puede ser. Y eso quiere decir que a Artur Mas le puede salir el tiro por la culata, y que la labor de estructuraci&oacute;n discursiva de la idea de Espa&ntilde;a que el Gobierno central no supo hacer, ni inspirar, ni apoyar, ni respetar e incentivar, se pueda acabar generando y extendiendo como reacci&oacute;n a un proceso de desestabilizaci&oacute;n y debilitamiento de los marcos y acuerdos pol&iacute;ticos que, m&aacute;s all&aacute; de debilitar la capacidad de gobernarnos y de definir proyectos solidarios, parece orientado, en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos, a movernos la tierra debajo de los pies. En este momento ya no me cabe la menor duda de que los movimientos intelectuales que trabajan abiertamente el derecho a decidir son mucho m&aacute;s pesebristas que los que empiezan a rescatar la idea de Espa&ntilde;a como una referencia hist&oacute;rica y cultural de enormes proporciones. Y tampoco parece haber dudas de que tanto las grandes empresas y financieras de Catalu&ntilde;a como las multinacionales asentadas en Barcelona y otras ciudades del principado empiezan a distanciarse de una deriva a la que no le ven seguridad ni l&oacute;gica, y en cuyos ensayos puede producirse un retroceso econ&oacute;mico y pol&iacute;tico que solo podr&iacute;a recuperarse a muy largo plazo y con enormes esfuerzos.</p>

<p>En relaci&oacute;n con este temor de los empresarios, fueron los responsables de Uni&oacute; Democr&aacute;tica de Catalu&ntilde;a, y su l&iacute;der Dur&aacute;n i Lleida, quienes pusieron de manifiesto su preocupaci&oacute;n por la posibilidad de que algunas &eacute;lites catalanas &mdash;industriales, financieras e intelectuales&mdash; iniciasen el proceso de disensiones al que Tiebaut denomin&oacute; &laquo;votar con los pies&raquo;, y cuya esencia consistir&iacute;a en cambiar de domicilio, a cualquier lugar fuera de Catalu&ntilde;a, algunas empresas o sociedades relevantes; o en desplazarse hacia aquellas comunidades cuya oferta de bienes y servicios p&uacute;blicos y esfuerzo fiscal les resultase m&aacute;s satisfactoria, m&aacute;s estable y m&aacute;s normalizada.</p>

<p>La idea m&aacute;s perceptible es que el proyecto de un Estado catal&aacute;n independiente tiene un horizonte enormemente sombr&iacute;o si se cumplen los pron&oacute;sticos m&aacute;s optimistas, y un horizonte rayano en la cat&aacute;strofe si, a causa de un hipot&eacute;tico descontrol pol&iacute;tico del proceso, se acaba desviando la hoja de ruta hacia los campos de la ilegalidad y la confrontaci&oacute;n abierta con el Estado. Artur Mas est&aacute; convencido &mdash;y en ello basa su alucinante estrategia&mdash; de que esa deriva hacia la ilegalidad y la confrontaci&oacute;n entre el Estado y Catalu&ntilde;a no es posible.</p>

<p>Su idea es que antes de entrar en caminos que bordeen la tragedia, el Estado &mdash;nunca &eacute;l&mdash; tendr&aacute; que abajarse de sus principios y retroceder. Y por eso conviene hacer duras y abiertas advertencias contra este supuesto de una hoja de ruta ilegal y en abierta confrontaci&oacute;n con los poderes constitucionales, porque, al igual que sucede en todos los conflictos, las probabilidades de un desenlace tr&aacute;gico aumentan en proporciones geom&eacute;tricas cuando se niega la posibilidad de que tal cosa suceda y se act&uacute;a con la irresponsabilidad propia de los inconscientes y atabanados.</p>

<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[El proyecto de un Estado catalán independiente tiene un horizonte sombrío]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Xosé Luis Barreiro Rivas (centro), en la presentación de su libro. / La Voz de Galicia]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Xosé Luis Barreiro Rivas (centro), en la presentación de su libro. / La Voz de Galicia]]></media:description>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[CiU y PSC pagarán factura del fracaso del independentismo]]></title>
      <category><![CDATA[ESPAÑA]]></category>
    <link>https://www.mundiario.com/articulo/politica/ciu-y-psc-pagaran-factura-fracaso-independentismo/20140717170457020349.html</link>
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  <pubDate>Thu, 17 Jul 2014 17:04:57 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Xosé Luís Barreiro Rivas]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>Cap&iacute;tulo VII del libro La Espa&ntilde;a evidente, titulado Cuando la estrategia se convierte en objetivo, que MUNDIARIO publicar&aacute; &iacute;ntegro. Hoy, su primer apartado: Los efectos del Dret a decidir sobre la estructura de partidos.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>El que todos digan lo mismo est&aacute; bien, pero no es posible, y, por otra parte, no conduce en absoluto a la concordia.</em></p>

<p style="text-align: right;"><strong>Arist&oacute;teles</strong>: Pol&iacute;tica, 1261b, 30.</p>

<p style="text-align: center;">&nbsp;</p>

<p style="text-align: center;">&nbsp;</p>

<p style="text-align: center;"><em>Cap&iacute;tulo VII del libro La Espa&ntilde;a evidente, titulado Cuando la estrategia se convierte en objetivo, que MUNDIARIO publicar&aacute; &iacute;ntegro. Hoy, su primer apartado: Los efectos del Dret a decidir sobre la estructura de partidos.</em></p>

<p style="text-align: center;">&nbsp;</p>

<p><span style="font-size:24px;">U</span>na de las mayores virtudes de la Transici&oacute;n espa&ntilde;ola fue la de haber creado una estructura de partidos que, a pesar de que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os nos da algunos disgustos, que tienen mucho m&aacute;s que ver con la crisis general de la pol&iacute;tica que con una crisis particular de nuestro sistema de partidos, nos dio a los espa&ntilde;oles las mayores ventajas y posibilidades que hemos disfrutado en esta etapa.</p>

<p>Porque no es f&aacute;cil que, tras cuarenta a&ntilde;os de dictadura, de los que al menos una d&eacute;cada fueron de enorme violencia represora contra todas las estructuras de representaci&oacute;n &mdash;pol&iacute;ticas, sindicales y c&iacute;vicas&mdash;, logr&aacute;semos improvisar un sistema de partidos que, aunque pensado inicialmente para las primeras elecciones y para echar a andar el proceso democr&aacute;tico, logr&oacute; consolidarse y estabilizarse, ocup&oacute; razonablemente bien todo el abanico pol&iacute;tico que presentaba una pluralidad caricaturizada &mdash;y en cierta medida idealizada&mdash; en la famosa &laquo;sopa de letras&raquo;, y nos brind&oacute; 36 a&ntilde;os de ejemplar estabilidad pol&iacute;tica. Ninguno de los Gobiernos que hemos tenido hasta hoy, ya fuesen de mayor&iacute;a absoluta o relativa, y con acuerdos parlamentarios fijos o variables, tuvo la gobernabilidad entre sus problemas esenciales, y ninguno de ellos tuvo que convocar elecciones anticipadas salvo por razones estrictamente estrat&eacute;gicas o de oportunidad evaluables de acuerdo con lo dispuesto en el Art. 115 de la Constituci&oacute;n, en el 167 de la Ley Org&aacute;nica 5/1985, de 19 de junio, del R&eacute;gimen Electoral General, y en el Art. 2,2 c de la Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno.</p>

<p>Dicha estabilidad es m&aacute;s admirable a&uacute;n si se tiene en cuenta que soport&oacute; todo el esfuerzo de la descentralizaci&oacute;n del Estado y la integraci&oacute;n plena en la Uni&oacute;n Europea, y que se transmiti&oacute; en l&iacute;neas generales a todas y cada una de las comunidades aut&oacute;nomas, que, salvo breves espacios de confusa fragmentaci&oacute;n creados en Euskadi y Catalu&ntilde;a, y algunos episodios puntuales m&aacute;s propios de la lucha partidaria que del sistema en s&iacute; mismo, siempre permiti&oacute; que las comunidades aut&oacute;nomas tuviesen una loable y muy visible estabilidad parlamentaria. Y tan notable fue el &eacute;xito en la construcci&oacute;n de esta estructura de partidos que sus efectos se lograron no solo en el &aacute;mbito pol&iacute;tico estatal y en las comunidades aut&oacute;nomas del r&eacute;gimen com&uacute;n, que reflejan casi exactamente su estructura de partidos, sino tambi&eacute;n en las comunidades que como Euskadi, Catalu&ntilde;a, Galicia y Canarias tienen estructuras de partidos notablemente diferenciadas no solo por el cruce de las divisorias ideol&oacute;gicas &mdash;izquierda y derecha y sus distintas gradaciones&mdash;, sino tambi&eacute;n por la existencia de partidos propios que, nacidos de una significativa vigencia del cleavage nacionalismo/centralismo, podr&iacute;an haber complicado la formaci&oacute;n de coaliciones capaces de gobernar las comunidades respectivas y haber transmitido ciertas cotas de inestabilidad a la estructura de representaci&oacute;n del Estado.</p>

<p>Lejos de tal hip&oacute;tesis, los partidos nacionalistas vascos y catalanes, y muy especialmente el PNV y CiU, se integraron a modo de bisagras muy bien centradas en la estructura de partidos del Estado, hasta el punto de convertirse &mdash;juntos o alternativamente&mdash; en los aut&eacute;nticos partidos liberales que arbitraron la situaci&oacute;n generada por las mayor&iacute;as minoritarias, tanto con UCD como con el PSOE y el PP. Y hay que decir que dicha situaci&oacute;n no quebr&oacute; hasta que el PSV-PSOE dirigido por Redondo Terreros quiso aprovechar la cr&iacute;tica circunstancia generada por el terrorismo, a finales de los noventa, contra el PNV, y hasta que CiU se lanz&oacute; de forma bastante inesperada por la pendiente soberanista, que parece haber metido a Catalu&ntilde;a en una situaci&oacute;n de ingobernabilidad y de transformaci&oacute;n de la estructura de partidos de enorme incertidumbre y complicado pron&oacute;stico. Y a eso es a lo que aqu&iacute; queremos referirnos.</p>

<p>El soberanismo catal&aacute;n, que apenas era m&aacute;s que una estrategia de reivindicaci&oacute;n subyacente, se acelera y descontrola cuando Artur Mas lo ve como una estructura de oportunidad, y cuando cree que la manifestaci&oacute;n del 11 de septiembre de 2012 le puede dar la mayor&iacute;a que ansiaba no solo para gobernar, sino tambi&eacute;n para asentar un liderazgo capaz de hacer olvidar a Jordi Pujol y de desequilibrar, a favor de CiU, la bicefalia que se hab&iacute;a establecido entre la Convergencia Democr&aacute;tica de Catalunya (CDC) de Artur Mas y la Uni&oacute; Democr&aacute;tica de Catalunya (UDC) de Antoni Dur&aacute;n i Lleida.</p>

<p>Artur Mas quer&iacute;a ser como Pujol, y, sin encomendar el an&aacute;lisis de su estrategia a una asesor&iacute;a reposada y externa a su propio inter&eacute;s personal, y mezclando las dificultades para gobernar la crisis con los presuntos problemas estructurales de Catalu&ntilde;a, se lanz&oacute; a liderar la creaci&oacute;n del Estado independiente. Como buen conservador que es, Artur Mas estaba convencido de que el ideal soberanista iba a imponerse sobre la tradicional confrontaci&oacute;n entre la izquierda y la derecha, y por eso esperaba que tanto los electores como los partidos pol&iacute;ticos aparcasen sus objetivos propios e inmediatos para darle visibilidad y cabeza al ideal de Estado que &eacute;l hab&iacute;a identificado con la manifestaci&oacute;n de la Diada de 2012.</p>

<p>Cre&iacute;a Mas que el soberanismo era una oportunidad para expandir su electorado hacia los tradicionales caladeros de voto de ERC y el PSC, y esa es la raz&oacute;n por la que en la noche del 25 de noviembre de 2012 se le vio desorientado y a punto de arrojar la toalla.</p>

<p>Por eso no me resisto a aplicarle en este trance el mismo diagn&oacute;stico y la misma advertencia que Manuel Aza&ntilde;a le propin&oacute; a Camb&oacute;: &laquo;Es vano pretender que la divisi&oacute;n de izquierdas y derechas desaparezca, como pretenden siempre los esp&iacute;ritus conservadores, y como repite ahora, entre otros, el se&ntilde;or Camb&oacute;, que de tan listo como dicen que es parece creer que todos los espa&ntilde;oles somos tontos&raquo;.</p>

<p>La primera respuesta negativa, la que debiera haberle obligado a revisar toda su estrategia, le vino de los propios electores catalanes &mdash;un analista m&aacute;s sarc&aacute;stico podr&iacute;a haber escrito &laquo;de los manifestantes que crearon el enorme espejismo de la Diada&raquo;&mdash; a finales de noviembre de 2012, que, en vez de ofrecerle a Mas el respaldo plebiscitario que andaba buscando, truncaron bruscamente su liderazgo &mdash;CiU baj&oacute; de 62 a 50 diputados y redujo su porcentaje de votos en 7,73 puntos.</p>

<p>Esa toma de posici&oacute;n del electorado fragment&oacute; peligrosamente la estructura parlamentaria de Catalu&ntilde;a, e insinu&oacute; la posibilidad de liderazgos alternativos que, en orden a una expresa lucha por la soberan&iacute;a, parecen ser m&aacute;s fiables y coherentes que el sostenido por CiU. Porque en esa misma elecci&oacute;n ERC subi&oacute; de 10 a 21 diputados, increment&oacute; su porcentaje de votos en 6,7 puntos, y, partiendo de la quinta posici&oacute;n en n&uacute;mero de votos, aunque igualando en esca&ntilde;os a la cuarta, alcanz&oacute; el estatus de segunda fuerza pol&iacute;tica de Catalu&ntilde;a por n&uacute;mero de esca&ntilde;os y tercera, detr&aacute;s del PSC, por n&uacute;mero de votos.&nbsp;</p>

<p>A pesar de que las elecciones de 2012 registraron una participaci&oacute;n notablemente m&aacute;s alta que las de 2010 &mdash;67,76 % frente a 56,78 %&mdash;, que de acuerdo con los estrategas de CiU deb&iacute;a favorecer sus propias posiciones y garantizar el &eacute;xito de la operaci&oacute;n independentista, Artur Mas se qued&oacute; sin mayor&iacute;as suficientes en n&uacute;mero, coherentes en su ideolog&iacute;a y estables en su estructura.</p>

<p>Y esa circunstancia forz&oacute; a Mas a optar finalmente por un fr&aacute;gil pacto de gobierno con Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que solo se muestra entusiasmada y fidelizada en lo que concierne a la estrategia independentista, lo que a la postre viene a significar que CiU est&aacute; impulsando el crecimiento de la fuerza que con m&aacute;s fortuna y eficacia le est&aacute; discutiendo su liderazgo, sus electores y su espacio pol&iacute;tico.</p>

<p>Aunque la mayor&iacute;a de los afiliados de CiU apostaban por frenar la &laquo;operaci&oacute;n Estado&raquo;, nacida de la Diada de 2012, para gobernar Catalu&ntilde;a con eficacia y recobrar su electorado &mdash;cosa que pod&iacute;an haber planificado en alianza con el PP o el PSC&mdash;, Artur Mas se percat&oacute; enseguida de que esa posible rectificaci&oacute;n solo era una opci&oacute;n razonable para CiU, pero no para &eacute;l, que en el supuesto de verse obligado a aparcar el proceso independentista se ver&iacute;a forzado tambi&eacute;n a dimitir. Y por eso se vio inmerso en una tesitura en la que tuvo que reflexionar sobre dos hip&oacute;tesis que se le plantearon con la formulaci&oacute;n negativa de un dilema por definici&oacute;n irresoluble: si salvaba su cara, y emprend&iacute;a una huida hacia delante, perjudicar&iacute;a gravemente a CiU; y si rectificaba su estrategia e iniciaba la recuperaci&oacute;n de las posiciones electorales perdidas, perjudicar&iacute;a su incipiente liderazgo y toda la confianza que hab&iacute;a obtenido en las primeras elecciones que le hicieron presidente. Por si tal dilema no fuese suficiente, desde el primer momento qued&oacute; claro que entre Convergencia Democr&aacute;tica de Catalunya (CDC), el partido de Mas y de Pujol, y Uni&oacute; Democr&aacute;tica de Catalunya (UDC), el partido de Dur&aacute;n i Lleida, se hab&iacute;a abierto una brecha de dif&iacute;cil soluci&oacute;n, por cuya virtud se debilita a&uacute;n m&aacute;s la situaci&oacute;n pol&iacute;tica de Mas y de la coalici&oacute;n CiU.</p>

<p>Artur Mas opt&oacute; por defender su propia carrera y por encerrar a CiU en una trampa pol&iacute;tica de muy dif&iacute;cil salida, ya que solo cuenta con apoyos para seguir huyendo hacia adelante. Sin m&aacute;s perspectiva que un gran fracaso final, y sin mayor&iacute;a suficiente para afrontar la labor de Gobierno en el marco de la crisis y de los graves desequilibrios financieros heredados, Artur Mas parece confiar en que un enroque sobre el discurso soberanista venga a rescatarlo del marasmo pol&iacute;tico en el que est&aacute; encerrado. Y esa es la raz&oacute;n por la que todo parece apuntar a una etapa de profunda recomposici&oacute;n de la estructura de fuerzas pol&iacute;ticas de Catalu&ntilde;a, en la que salen perjudicados todos los partidos cl&aacute;sicos (CiU, PSC, y PP) mientras se refuerza la constelaci&oacute;n de partidos que, con un crecimiento parejo y unas caracter&iacute;sticas ideol&oacute;gicas muy plurales, hacen casi imposibles las mayor&iacute;as estables de gobierno. La excepci&oacute;n a este proceso y diagn&oacute;stico es, precisamente, ERC, cuya estrategia electoral consiste en hacerse con la gran mayor&iacute;a de los votantes independentistas pero sin asumir, al menos de momento y en t&eacute;rminos estrictos, responsabilidades de gobierno.</p>

<p>Y eso es tanto como mantener a Mas atado de pies y manos, oblig&aacute;ndolo a competir en una carrera que no puede ganar, y poni&eacute;ndolo en muy serias dificultades para prolongar la condici&oacute;n referencial que tiene CiU al frente de la Generalitat.</p>

<p>El otro partido m&aacute;s perjudicado por el proceso soberanista es el PSC-PSOE, que, m&aacute;s all&aacute; de haber iniciado una ca&iacute;da electoral en picado &mdash;de 28 a 20 esca&ntilde;os, y una p&eacute;rdida de 3,95 puntos porcentuales&mdash;, est&aacute; produciendo dos efectos colaterales, muy graves y negativos sobre el conjunto del pa&iacute;s:</p>

<p>1. El primero de esos efectos es la incomprensible ausencia del PSOE en la defensa de las posiciones constitucionalistas, que si unas veces se pone de manifiesto en un apoyo directo a tesis pro soberanistas como la legalidad de la consulta y el derecho a decidir que impulsa CiU, se hace ver otras veces, las m&aacute;s sin duda, en un discurso ca&oacute;tico y fluctuante que compromete la coherencia de los socialistas a nivel nacional y desautoriza de manera sistem&aacute;tica todos los intentos de generar y mantener un consenso b&aacute;sico sobre Espa&ntilde;a y su Constituci&oacute;n134.</p>

<p>2. Y el segundo de los efectos negativos es el traslado de la crisis de la marca catalana a todo el conjunto del PSOE. La incre&iacute;ble sucesi&oacute;n de divisiones y controversias entre los l&iacute;deres del PSC &mdash;que Pere Navarro y Carme Chac&oacute;n visibilizan siempre que pueden&mdash;, y el creciente divorcio entre las tesis del Comit&eacute; Federal del PSOE y el ya citado Pere Navarro, secretario general del PSC, alcanzaron su punto culminante el pasado d&iacute;a 13 de julio de 2013, cuando las Federaciones andaluza, madrile&ntilde;a, extreme&ntilde;a y manchega vetaron el compromiso forzado al que hab&iacute;an llegado Rubalcaba y Navarro para reconocer, en el marco parlamentario, dos l&iacute;neas independientes &mdash;en discurso y voto&mdash; para el PSC y el resto de las Federaciones.</p>

<p>En su huida hacia adelante, a la espera de que el posible colapso del Gobierno Rajoy le permita cuadrar las cuentas de su propio partido, P&eacute;rez Rubalcaba hab&iacute;a consentido en una estrategia que, bajo la apariencia de racionalidad que se le otorga a la idea de que el PSC pueda votar de forma aut&oacute;noma y diferente en todo lo que afecta a Catalu&ntilde;a &mdash;como si en Espa&ntilde;a hubiese alguna cosa importante que no afecte en nada a los catalanes&mdash;, produc&iacute;a de hecho una escisi&oacute;n irreversible entre el PSC y el PSOE, poniendo en riesgo a este &uacute;ltimo de quedar excluido de la estructura de partidos de Catalu&ntilde;a y de quedar vinculado para siempre al control estrat&eacute;gico del PSC. Y, aunque las intervenciones se&ntilde;aladas evitaron por esta vez el desastre, el episodio muestra a las claras hasta qu&eacute; punto el movimiento soberanista catal&aacute;n est&aacute; afectando a los partidos que siempre articularon la gobernabilidad de Catalu&ntilde;a &mdash;PSC-PSOE y CiU&mdash;, y hasta qu&eacute; punto se traslada ese desbarajuste a toda Espa&ntilde;a a trav&eacute;s de la grav&iacute;sima crisis que arrastra el PSOE en todo el Estado.</p>

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<div style="background:#eee;border:1px solid #ccc;padding:5px 10px;"><span style="font-size:12px;">Xos&eacute; Lu&iacute;s Barreiro Rivas. / Jorge Peteiro</span></div>

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<p>La posici&oacute;n del PP tambi&eacute;n es muy d&eacute;bil en Catalu&ntilde;a, y su estrategia no parece ser especialmente acertada, al trasladar sus criterios de gobierno y su discurso sobre la unidad de Espa&ntilde;a vali&eacute;ndose de un liderazgo escasamente asentado y muy orientado hacia los objetivos electorales. El haber ascendido de los 18 esca&ntilde;os de 2010 a los 19 de 2012, con un incremento de su porcentaje de votos inferior a 1 punto (0,6 %, del 12,37 al 12,97 %) solo le permite una lectura positiva frente al desastre sin paliativos del PSC-PSOE, pero todas sus perspectivas electorales parecen estar condicionadas por el enorme desgaste que a causa de la crisis est&aacute; sufriendo el Gobierno de Rajoy.</p>

<p>A ello hay que a&ntilde;adir que el Gobierno del PP tampoco est&aacute; dando muestras de saber y querer liderar de forma conveniente la oposici&oacute;n al soberanismo, ni de saber separar sus ideas sobre el Estado del tufo conservador &mdash;excesivamente conservador, deber&iacute;amos decir&mdash; que siempre las acompa&ntilde;a. Pero a pesar de esta cr&iacute;tica, que podr&iacute;a ser m&aacute;s profunda y pormenorizada, la debilidad de las tesis del Estado en Catalu&ntilde;a no vienen solo y principalmente del PP y del Gobierno de Madrid, sino de la confusa y d&eacute;bil posici&oacute;n ideol&oacute;gica y pol&iacute;tica en la que ha entrado el PSC-PSOE, cuyo diagn&oacute;stico se va haciendo m&aacute;s grave al paso de los d&iacute;as.</p>

<p>En la misma l&iacute;nea que acabamos de argumentar contra la posici&oacute;n del PSOE, podr&iacute;amos hacerlo contra IU, y contra la coalici&oacute;n ICV-EUiA que la representa en Catalu&ntilde;a. Bajo la misma disculpa de una visi&oacute;n federal o confederal del Estado, la posici&oacute;n de Izquierda Unida es a&uacute;n m&aacute;s ca&oacute;tica y ut&oacute;pica &mdash;dos adjetivos que solo pueden combinar de manera explosiva&mdash; que la del PSOE, aunque sus efectos quedan paliados por el hecho de que, adem&aacute;s de ser un partido electoralmente menos importante que el PSOE, la coalici&oacute;n IU no es sist&eacute;mica &mdash;todav&iacute;a&mdash; ni en el Estado ni en Catalu&ntilde;a, y que, a pesar de las buenas previsiones que le dan las encuestas al socaire de la crisis, tampoco parece que esta situaci&oacute;n vaya a cambiar a corto o medio plazo. Hay que decir, sin embargo, que tras ascender de 10 a 13 esca&ntilde;os entre 2010 y 2012, e incrementar sus porcentajes de voto del 7,37 al 9,89 %, IU puede convertirse en sist&eacute;mica para el PSOE, en la medida en que, tal y como sucede ya en Andaluc&iacute;a, Extremadura o Madrid, ya no es posible distinguir la opci&oacute;n de gobierno socialista de la de IU, al no preverse que el PSOE como tal, a corto plazo, sea por s&iacute; mismo una alternativa de poder. Y eso es, de acuerdo con la expresi&oacute;n popular, juntar el hambre con las ganas de comer. Valorada en su propia dimensi&oacute;n pol&iacute;tica y electoral la posici&oacute;n de ICV-EUiA todav&iacute;a no es una explicaci&oacute;n determinante del problema catal&aacute;n, pero, vista en su dimensi&oacute;n de posible acelerador del caos estrat&eacute;gico que afecta al PSC y al PSOE, parece evidente que estamos ante el inicio de un problema pol&iacute;tico de enorme envergadura.</p>

<p>Podr&aacute; decirse que las situaciones electorales son por definici&oacute;n coyunturales, y que de la misma manera que se descomponen pueden volver a recomponerse. Y no ser&eacute; yo quien le niegue reversibilidad a un proceso que en su propio enunciado es la esencia y condici&oacute;n de la democracia misma. Pero todo apunta a que ese proceso de vuelta a la normalidad, si se produce, ser&aacute; muy lento, y que la mayor parte de la factura que implique dicha rectificaci&oacute;n la van a pagar CiU y PSC, sobre los que ha de caer por mucho tiempo, desde un lado y el contrario, la enorme factura que va a pasar el fracaso del independentismo.</p>

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        <media:title><![CDATA[CiU y PSC pagarán factura del fracaso del independentismo]]></media:title>
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