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  <title><![CDATA[MUNDIARIO :: RSS de «Mario Lorente Muñoz»]]></title>

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    <description><![CDATA[MUNDIARIO | Primer periódico global de análisis y opinión]]></description>
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      <title><![CDATA[MUNDIARIO :: RSS de «Mario Lorente Muñoz»]]></title>
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                  <item>
  <title><![CDATA[Romanos y contemporáneos reflejados por la crisis]]></title>
      <category><![CDATA[SOCIEDAD]]></category>
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  <pubDate>Wed, 26 Feb 2020 13:21:56 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Mario Lorente Muñoz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[En la Historia, cada acontecimiento es único, aunque, hay ocasiones, en las que nos encontramos con circunstancias históricas similares, en períodos completamente alejados, que nos pueden servir para comprender mejor la realidad.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><strong>No hace falta más que encender el televisor, leer el periódico, o charlar con transeúntes por la calle, durante estos últimos años, para darnos cuenta de los numerosos conflictos abiertos, a los que se enfrenta la sociedad del siglo XXI</strong>: la inestabilidad política, las crisis económicas periódicas, los cambios en las mentalidades (que no tienen siempre por qué ser malos), las incesantes luchas de poder, de algunos, por extender, militarmente, las fronteras de sus naciones, el miedo a las nuevas enfermedades conocidas, o, el ambiente de incertidumbre, en el que vivimos, crean una sensación de intriga de la que sacamos en claro solo que no sabemos qué será de nosotros mañana. Sin embargo, habitualmente, las respuestas las tiene la Historia.</p>

<p>Durante las situaciones trágicas, de crisis, se extiende entre la población, generalmente más adulta, la típica expresión:<strong> ¡Cómo esta crisis no ha existido otra igual!</strong> Sin embargo, eso no es siempre cierto al cien por cien, puesto que, en la Historia, cada acontecimiento, que se produce, es único en su contexto, aunque, hay ocasiones, en las que nos encontramos con circunstancias históricas bastante similares, en períodos completamente alejados, que nos pueden servir para comprender mejor la realidad.<br />
Al escuchar, hace poco, esa frase, de pronto, el eco de sus palabras me hizo recordar, en la mente, un convulso momento histórico, en el que la crisis también había azotado duramente a la población, al igual que en estos últimos años convulsos del siglo XXI; el siglo III, una centuria golpeada por la inestabilidad, en todos sus aspectos, que provocó, seguramente también, el miedo entre todos los habitantes del Imperio romano.&nbsp;<br />
Se me ocurrió, entonces, la hipotética pregunta, de la que parte este artículo, que os traigo: ¿Está el mundo viviendo un nuevo siglo III?&nbsp;</p>

<p>Ciertamente, de ante mano, os digo, que no pretendo responder a esta pregunta, puesto que creo que es solo labor del lector dar su opinión al respecto, pero sí que voy a aportar los datos necesarios para que cada uno de ellos saque sus propias conclusiones, si lo desea. Empecemos, pues. El primero de los ámbitos, al que afectó la crisis del siglo III, fue el organigrama político; sobre él, un gran número de emperadores se sucedieron, durante el transcurso de la anarquía militar, con el único deseo de ostentar el púrpura, bajo cualquier coste. Sin embargo, estas mismas circunstancias encuentran su similitud, también, en el siglo XXI, momento temporal en el que los gobiernos de las naciones modernas no duran lo más mínimo; en muchos de los casos, ni una legislatura completa, y, la oposición, más que pedir al gobierno medidas para mejorar la situación del país, solo ansía tirarse a la yugular de su enemigo, para quitarle el sillón de mando. Ejemplos hay muchos, como el caso español, o el italiano.</p>

<p>Sin embargo, en toda Europa encontramos la misma sintonía general al respecto.<br />
De igual forma, durante el siglo III, el Imperio romano también experimentó una dura crisis económica, que casi llegó a desembocar en la ruina del Estado. Los motivos fueron muchos, pero se pueden resumir en: el mantenimiento de las tropas fronterizas en el limes (los límites de Roma), y la presión de los bárbaros. Las consecuencias no se hicieron esperar, y fueron muy acuciantes y numerosas: se devaluó la moneda, gran parte de la población abandonó las ciudades, por el deseo de no pagar grandes impuestos, y la peste se extendió por el Imperio, de forma muy virulenta.</p>

<p>Desde mi parecer, el panorama económico romano no distó, tampoco, mucho, de la situación que viven un gran número de países durante el siglo XXI, en la que numerosos gobiernos se endeudan, gastando más de lo que tienen, provocan la devaluación de su moneda (el caso griego reciente, o la crisis venezolana), y obligan a pagar, a sus ciudadanos, impuestos asfixiantes, debido a la mala gestión de sus políticas.<br />
Incluso, a la crisis política y económica del siglo III también se le unió el problema militar del Imperio, puesto que Roma debía de mantener sus límites a salvo del ataque de los bárbaros, y necesitaba cada vez más recursos económicos, que permitiesen su mantenimiento. De hecho, han sido muchos los historiadores que han visto en el problema militar la principal causa de la crisis del siglo III. Sin embargo, yo creo que el problema militar fue un elemento más, que llenó el cúmulo de problemas abiertos en la administración romana durante esta centuria, y que, incluso, encuentra similitud en el siglo XXI, puesto que algunos gobiernos invierten grandes cantidades económicas en presupuestos militares, con la única intención de ampliar sus fronteras, reivindicar territorios como suyos (caso de Crimea), o simplemente, alardear de su poder en el mundo (Estados Unidos y Corea del Norte). Sin embargo, no se dan cuenta que esta acción, en épocas de bonanza, suele ser atractiva al sector de los votantes, pero, cuando se realiza durante momentos de escasez, suele resultar un mero tinte electoralista. Por último, la crisis del siglo III también supuso un cambio en las mentalidades de la sociedad romana, y, aunque parezca mentira, se pueden ver similitudes, también, en el siglo XXI.&nbsp;</p>

<p>En Roma se iba haciendo cada vez más popular una nueva forma de ver el mundo, introducida por el cristianismo desde los siglos I y II, en la que todos los hombres eran iguales a los ojos de Dios, y tenían un mismo destino: la muerte. Sin embargo, con la crisis, el cristianismo intensificó su presencia en el Imperio, debido a que su número de adeptos creció de manera sorprendente, suceso que podemos demostrar porque, sobre todo Decio y Valeriano, viendo en los nuevos cristianos un posible peligro para el Estado romano, decidieron perseguirlos, aprovechando el transcurso de una grave peste, de la que culparon a los cristianos, para corroborar su exterminio, a lo que ellos consideraban pensar de forma ajena al paganismo del Imperio.</p>

<p>Esta manera diferente de ver la realidad suele incentivarse en momentos de crisis, y, de hecho, también se da en el siglo XXI. Pues, las nuevas generaciones presentan un modo de ver el mundo distinto, a veces aperturista, y otras veces no, que ansía cambiar el sistema, y mejorar, desde su propio juicio, el mundo en el que viven.<br />
Los ejemplos sobre estos nuevos movimientos sociales de pensamiento son muchos, y van desde el feminismo hasta el ecologismo. Sin embargo, todos ellos comparten un fin común: reivindicar y atajar los nuevos problemas sociales surgidos en un mundo en constante reinvención.</p>

<p>No deseo con mi discurso demostrar que el siglo III y el siglo XXI sean iguales, ni, por asomo, pretendo hacerlo, puesto que no sería verdadero mi juicio. Lo único que ansío, con este intercambio de problemáticas económicas, políticas, sociales y culturales es poner de manifiesto que, pese al largo camino realizado por el mundo moderno, en el que hemos avanzado tecnológica, científica, social, y humanamente, existen posos histórico-antropológicos, de los que solo la Historia, y en este caso los romanos, nos pueden ayudar a entender cómo salvar nuestros propios conflictos diarios, puesto que, pese a que la Historia no se repite, a veces nos llegan sombras en el presente de su pasado. @mundiario<br />
&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Romanos y contemporáneos reflejados por la crisis]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Relieve sobre roca en Naqsh-e Rustam de Sapor I, con Felipe el Árabe y el emperador Valeriano . / RR SS]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Relieve sobre roca en Naqsh-e Rustam de Sapor I, con Felipe el Árabe y el emperador Valeriano . / RR SS]]></media:description>
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                        <item>
  <title><![CDATA[El ostracismo progresivo a la cultura clásica]]></title>
      <category><![CDATA[Cultura]]></category>
    <link>https://www.mundiario.com/articulo/cultura/ostracismo-progresivo-cultura-clasica/20200121202135173781.html</link>
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  <pubDate>Tue, 21 Jan 2020 20:21:35 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Mario Lorente Muñoz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[Los continuos cambios en los programas de estudios y el incesante interés de las “nuevas sociedades” en enfocar a sus jóvenes por el camino científico-tecnológico están llevando al olvido a los saberes griegos y latinos.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Los continuos cambios en los programas de estudios y el incesante interés de las “nuevas sociedades” en enfocar a sus jóvenes por el camino científico-tecnológico están llevando al olvido a los saberes griegos y latinos.</strong></p>

<p>Mucho, y en relativamente poco tiempo, ha cambiado desde que me encontraba recibiendo esas antiguas clases magistrales de gramática latina, en las que teníamos que declinar palabras como rosa-rosae o templum-templi, o en las que tocaba analizar las fábulas de Esopo, para preparar nuestros exámenes de selectividad. Y, es que, en el fondo, echando la vista atrás, me doy cuenta de que no éramos suficientemente conscientes del enorme valor humano, que estábamos recibiendo de nuestros antepasados.</p>

<p>El hecho de cursar en el instituto las asignaturas de Latín o de Griego significaba pertenecer a la rama de las Humanidades, malamente conocida con el nombre, entre los estudiantes, de “las letras”. A ella solíamos ir personas con una sensibilidad especial por la cultura, el arte o la Historia, aunque, también es cierto, que había muchos integrantes, que habían aterrizado allí relegando de las Matemáticas, la Física o la Química. Sin embargo, siempre eran el menor de los casos.</p>

<p>Durante los dos años, que impartíamos estas asignaturas, no solo nos dedicábamos a analizar textos, sino que también aprendíamos el valor de sus enseñanzas morales; a través de sus moralejas, descubríamos su arte; por medio de su cultura literaria, conocíamos su historia, y, sobre todo, hablábamos su idioma.</p>

<p>No podemos, ni debemos, quitarle el gusto de descubrir a los futuros jóvenes a Aristófanes, a través de la lectura en clase de sus fantásticas obras teatrales, como Las Nubes o Lisístrata, y tampoco podemos, ni debemos, hacerles renunciar a estudiar, en profundidad, más allá de un libro de Historia de secundaria, a Julio César, a Octavio, o a Séneca, y el tiempo en el que vivieron.</p>

<p>Desafortunadamente, esta falta de enseñanza de la cultura clásica, de la que hablo, ya se está haciendo palpable entre los que no cursaron, o no pudieron cursar estas disciplinas, por circunstancias ajenas a ellos mismos. Y, lamentablemente, aunque cierto, existen, y existirán en el futuro, casos de historiadores especializados en el mundo antiguo; “helenistas” o “romanistas”, sin una formación escolar previa en las antaño llamadas Ciencias de la Antigüedad Clásicas, que concernían el estudio de los saberes del Latín y del Griego, como lenguas, y de su cultura, arte, e historia. Es cierto que los estudiantes pueden, y espero que puedan en el futuro, suplir sus carencias realizando excelentes cursos universitarios en lenguas clásicas, cuando ellos lo deseen. Sin embargo, habrán perdido esos magníficos años, en los que una persona joven tiene suficientemente abierta la mente para aprender nuevos idiomas.</p>

<p>Por tanto, es necesario el impulso de los estudios clásicos en todos los ámbitos de la vida, no solo el educativo, o el cultural, con vistas a una inversión de futuro, y con fines a conseguir una riqueza humana inabarcable, con la que las nuevas generaciones conozcan la herencia presente del mundo clásico en las sociedades europeas modernas, y, lo que es más importante, sean ellas mismas las que mantengan viva la chispa del fuego sacro del clasicismo en tiempos de barbarie y de incivismo. @mundiario</p>

<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[El ostracismo progresivo a la cultura clásica]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Rafael Sanzio (1510-1511): La escuela de Atenas (fresco). Museos Vaticanos.]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Rafael Sanzio (1510-1511): La escuela de Atenas (fresco). Museos Vaticanos.]]></media:description>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[El Concilio de Elvira: el primer gran sínodo reformista del siglo IV]]></title>
      <category><![CDATA[SOCIEDAD]]></category>
    <link>https://www.mundiario.com/articulo/sociedad/concilio-elvira-primer-gran-sinodo-reformista-siglo-iv/20200110134908172995.html</link>
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  <pubDate>Fri, 10 Jan 2020 13:49:08 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Mario Lorente Muñoz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>Un concilio (o sínodo) es una reunión de obispos, presbíteros y diáconos, en la que se debaten y votan leyes de obligado cumplimiento para la comunidad de creyentes. En el caso de que un creyente no obedezca el cumplimiento de dichas actas, será expulsado de la comunidad, de forma parcial o total, y deberá ejercer una penitencia, si desea regresar a la misma.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<strong>Muchos críticos han puesto en tela de juicio la veracidad de las actas del Concilio de Elvira</strong>, un sínodo celebrado en una fecha imprecisa, a comienzos del siglo IV, y del que se conocen más problemáticas que realidades históricas<strong>, pero que nos ayuda a comprender la disciplina eclesiástica, la moral del “buen cristiano” y la extracción social del mundo actual, del cual bebe irremediablemente.</strong>

<p>Llevo durante dos años estudiando el cristianismo primitivo, y, en este tiempo, no me he encontrado con una fuente tan interesante como la que pretendo mostraros, si lo que deseamos es conocer la comunidad cristiana, desde el punto de vista social, puesto que muchos de sus cánones (o leyes) siguen vigentes en la iglesia católica del siglo XXI.</p>

<p>Hay que matizar, previamente, que un concilio (o sínodo) es una reunión de obispos, presbíteros y diáconos, en la que se debaten y votan leyes de obligado cumplimiento para la comunidad de creyentes.</p>

<p>En el caso de que un creyente no obedezca el cumplimiento de dichas actas, será expulsado de la comunidad, de forma parcial o total, y deberá ejercer una penitencia, si desea regresar a la misma.</p>

<p>El Concilio de Elvira presenta problemas de datación y localización. Sin embargo, se ha considerado, de forma general, que tuvo que celebrarse en un momento previo al Concilio de Nicea; sínodo en el que se establece la trinidad apostólica santa de la iglesia (padre, hijo y espíritu santo), y en un tiempo de paz, justo antes de la Gran Persecución de Diocleciano, el cual permitiese el desplazamiento de los 19 obispos y 25 presbíteros, mayoritariamente del sur de la Península Ibérica, al lugar de celebración del Concilio. Por ello se suele estimar su datación entre los años 305 y 324.</p>

<p><img alt="Ilustración" src="/media/mundiario/images/2020/01/10//2020011012435590924.png" /></p>

<p style="text-align: center;"><span style="font-size:12px;">Ilustración 1. Cesare Nebbia, Apertura del Concilio de Nicea (325) por el emperador Constantino I “El Grande” (ca. 1560), Capilla Sixtina (Vaticano)</span></p>

<p>Sobre la localización, existen dos posibles lugares en los que se pudieron reunir los integrantes del sínodo iliberitano; Medina Elvira, e Iliberri, o también conocida como Elvira, la cual da nombre al sínodo, y se ha considerado como más plausible, ubicada en la actual Granada, en lo que en tiempos romanos fue la provincia bética.</p>

<p>En Elvira se legisla sobre materias muy diversas, lo que convierte a este concilio en uno de los referentes en legislación eclesiástica de la historia, puesto que se ponen encima de la mesa temas, de los que no se había escrito previamente. Por ejemplo, el sexo, el adulterio, la prostitución, el aborto, el ayuno, los herejes, los apóstatas, las relaciones de poder de hombres y esclavos, las diferencias de trato de la iglesia entre el sexo masculino y el femenino, el celibato eclesiástico, o las viudas.</p>

<p>En primer lugar, en materia de disciplina eclesiástica, el Concilio de Elvira es el primero que establece el celibato eclesiástico entre los clérigos. Eso quiere decir que, previamente, los sacerdotes se habían podido casar, dado que muchos de ellos poseían mujeres e hijos. Sin embargo, lo que se pretende, a partir de este momento, es evitar las relaciones de clérigos con mujeres, que no fuesen sus hermanas o primas, puesto que, según especifica, el canon XXXIII, “<em>en la Biblia no se especifica que Jesús lo hiciese</em>”, y, por tanto, como ellos son semejanza a Cristo en la tierra, tampoco deben hacerlo. Sin embargo, en el caso de que no quisiesen renunciar a su casamiento, los clérigos, serían expulsados de sus cargos eclesiásticos de forma inmediata.</p>

<p>También, se legisla sobre la usura, cuya pena es diferente si la práctica la realiza un clérigo o un laico. Por ejemplo, si un clérigo roba, aprovechando su posición, será expulsado de la comunidad. En cambio, si lo hace un laico, según el canon XX, si promete no hacerlo más, será perdonado, tras una penitencia de cinco años. Se está penando la posición en la que se comete la usura, puesto que los clérigos no deben aprovechar su puesto para el beneficio económico, aunque sabemos que había miembros de la iglesia que eran muy poderosos, como los obispos, que utilizaban a libertos para que llevasen a cabo sus negocios, ya que ellos estaban incapacitados para llevarlos a cabo en primera persona.</p>

<p>Se pena la no asistencia continuada a los ritos eclesiásticos: o lo que es lo mismo, el no acudir a misa. Por ejemplo, en el canon XXI, se condena a no asistir a la comunidad al creyente, de la ciudad, que, tras tres domingos, no ha ido a misa, no solo como amonestación, sino también como instrumento con el que dar ejemplo al resto de creyentes. Finalmente, tras haber pasado un tiempo prudencial, se le permitirá de nuevo regresar.</p>

<p>También, se pena el adulterio entre las vírgenes seglares, un grupo de mujeres, que entregaban su vida a Dios, de forma similar a las vestales paganas en Roma. En esta cuestión, el Concilio de Elvira está condenando la libertad de la carne de la mujer, que, en base a la casuística, podía ser muy diversa: por un lado, si con la persona, con la que fue adúltera, se casaba, según el canon XIV, podía regresar a la comunidad tras haber cumplido una penitencia de un año, y, por otro, si la mujer había sido adúltera con varios varones, y no se casaba con ninguno de ellos, sería expulsada de la comunidad durante cinco años.</p>

<p>Se restringe el papel de actuación de los obispos, puesto que se les impide la celebración de bautizos en demarcaciones, en las que no tienen potestad para administrar sacramentos, dado que no son de su competencia. Por ejemplo, el canon XXIV concluye diciendo que, no podrán realizar bautizos los obispos en otras demarcaciones, porque allí “<em>su vida es mínimamente conocida</em>”. Po tanto, se está poniendo de manifiesto que los obispos deben ser personas reconocidas en la sociedad, pertenecientes a un <em>status</em> alto, con riquezas, y de vida acomodada. Un caso destacable es el de Cipriano de Cartago, el cual, antes de ser obispo, pertenecía a una familia rica, con tierras, criados, etc. Y tras su conversión, y su elección como obispo, hizo entregar sus riquezas a los pobres.</p>

<p><img alt="Ilustración" src="/media/mundiario/images/2020/01/10//2020011012454336322.png" /></p>

<div>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size:12px;">Ilustración 2. Cipriano de Cartago, de Meister von Meßkirch (1500-1543), Staatsgalerie, Stuttgart.</span></p>

<p>&nbsp;</p>
</div>
Otro campo, en el que legisla el Concilio de Elvira, es la extracción social. A través de sus cánones podemos conocer que los cristianos del siglo IV poseían latifundios, y muchos de ellos ejercían cargos en la administración estatal, pese a que se prohíbe, en el canon LVI, que un cristiano ejerza un puesto estatal en Roma, y sea a la vez creyente de la iglesia católica, dado que el Estado romano es pagano, y la iglesia está evitando mezclarse con creyentes de otras divinidades, como los paganos o los judíos, puesto que se está forjando el poder teocrático cristiano, y se necesita la atracción de nuevos adeptos, interesados en formar parte de esta nueva comunidad.

<p>Se observa que el cristianismo se difunde como una “moda” desde las pequeñas capas, minoritarias, altas, que poseen grandes tierras, y presentan una vida desahogada, dedicada al comercio, hacia las capas bajas, mayoritarias, las cuales imitan los modelos de actuación de sus superiores. De hecho, en el conjunto de 81 cánones, que posee el Concilio de Elvira, no se legisla nada en materia de esclavitud. Y se mantiene la situación del esclavo sin mejora alguna, como ocurría en la legislación estatal romana. Por ejemplo, en el canon V se establece que una señora, si mata de forma intencionada a una esclava, reciba siete años de excomunión. Sin embargo, si lo hizo de forma no intencionada, que reciba solo cinco. Por ello, se está penando la muerte de un esclavo con acciones muy lasas, que, en cualquier caso, nos están reflejando que, al Concilio de Elvira, le importa poco el devenir de la esclavitud, puesto que muchos cristianos poseen esclavos, y no tienen intención de que esta situación cambie.</p>

<p>Se pena el proxenetismo por parte de la mujer, o el ejercido por los padres sobre ella, dado que no se tolera que la mujer utilice su cuerpo con fines denigrantes. La pena, según el canon XII, será la expulsión de la comunidad <em>ad finem</em>, es decir, “hasta el final de la vida”, para los causantes.</p>

<p>También, se evita el casamiento de cristianos con grupos con otras creencias, como paganos o judíos. Por ejemplo, se impide casar a una cristiana con un gentil, puesto que, según el canon XV, “<em>puede inflamar su edad en flor</em>”, o lo que es lo mismo, la mujer cristiana puede acabar siendo pervertida por el marido pagano.</p>

<p>Se condena de forma muy dura el adulterio. Matizándose siempre, claramente, el tipo de penas en función de, si son cometidas por hombres, o por mujeres. Por ejemplo, según el canon XLVII, si una mujer comete adulterio, debe ser reprendida. En cambio, si lo realiza el hombre, puede fallar hasta en tres ocasiones, antes de ser excomulgado por la comunidad, de forma perpetua. Es el reflejo de que, en Elvira, se está construyendo una diferenciación sexual en el trato al género femenino, por parte de los clérigos masculinos, que se va a impregnar en el seno de la iglesia, y que, desafortunadamente, no ha cambiado tanto en nuestro tiempo.</p>

<p>En lo referente a la moral, el Concilio de Elvira sirve como uno de los instrumentos, que tiene el hombre de fe cristiano, en los que guiarse para desarrollar su vida, y no desviarse del correcto camino, con el fin de conseguir la salvación de su alma.</p>

<p>Por ejemplo, se condena que los herejes puedan ser clérigos, dado que piensas de forma diferente al ideario de la comunidad católica (canon LI). Y se niega el acceso a la comunidad a los apóstatas; renunciantes de la fe católica, los cuales deseen regresar, de nuevo, a la comunidad. Un caso, que viene a colación con la apostasía, es el de los obispos Basílides y Marcial, de León-Astorga y Mérida, los cuales renunciaron a su fe, y quisieron regresar a sus puestos, tras haber sacrificado a los dioses paganos. La respuesta de la iglesia católica fue la expulsión de sus cargos eclesiásticos, y su sustitución en los episcopados de León-Astorga y Mérida por Félix y Sabino. Por ello, estos ejemplos personales nos demuestran que la iglesia no tolera la apostasía dentro de su comunidad de fieles.</p>

<p>El Concilio de Elvira también regula que la mujer pase tiempo sola, en concreto en cementerios, puesto que se teme que pueda dedicarse al gusto de los placeres, cuando nadie pueda verla. De hecho, el canon XXXV refleja una mentalidad casi obsoleta, pero vigente en un momento en el que se dicta el sínodo iliberitano, como resultado de una sociedad patriarcal.</p>

<p>También, condena la barbarie, entre los miembros de la comunidad, dado que aquellos que destrozan ídolos paganos (imágenes) se les tiene que considerar como vándalos, y no como mártires, puesto que no es un acto del que la religión deba vanagloriarse, e intenta construir un discurso “políticamente correcto”, basado en el civismo.</p>

<p>Y, por último, evita que los clérigos reciban dinero por la realización de actos propios de su trabajo, como los bautismos. Se está evitando el soborno entre los sacerdotes, dado que, según el canon LXVIII, el sacerdote “<em>no debe de poner precio a lo que recibió gratis</em>”. Con este canon, incluso, se podría hacer un símil con la corrupción en las sociedades modernas, en las que personas, las cuales han llegado a sus puestos por el voto de confianza de su comunidad, sacan beneficio personal de un puesto de responsabilidad honorífico.</p>

<p>En definitiva, el Concilio de Elvira es el primer gran sínodo reformista acaecido en la iglesia, en el que se construye el concepto de obispo como líder de la comunidad de creyentes, se subordina a la mujer a la tutela del hombre, se instaura el celibato eclesiástico, se impone el modelo de cristiano correcto y honorable, se hace primar el aislacionismo de la iglesia católica a ideales foráneos, heréticos y paganos, y se demuestra que sus cánones, pese a ser legislados desde el siglo IV, muchos de ellos se encuentran incrustados en las sociedades en las que vivimos, donde la mujer no ha terminado de ocupar su puesto de responsabilidad, todavía pervive el celibato eclesiástico, y no se ha erradicado la esclavitud. @mundiario</p>
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        <media:title><![CDATA[El Concilio de Elvira: el primer gran sínodo reformista del siglo IV]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Sínodo del año 2018.]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Sínodo del año 2018.]]></media:description>
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  <title><![CDATA[La Historia: el alma mater del ser humano]]></title>
      <category><![CDATA[SOCIEDAD]]></category>
    <link>https://www.mundiario.com/articulo/sociedad/historia-alma-mater-ser-humano/20200102204450172473.html</link>
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  <pubDate>Thu, 2 Jan 2020 20:44:50 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Mario Lorente Muñoz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[El simple hecho de estar vivo lleva consigo la construcción de una historia personal. Sin embargo, el hombre no vive aislado en su atmósfera de plomo, sino que requiere de necesidades sociales con las que crecer y forjar sus relaciones personales durante toda su vida.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Todos nosotros somos productores de momentos, compartimos vivencias con los que nos rodean, salimos a la calle, tenemos un trabajo, nos unimos, estamos en constante evolución</strong>, etc. Pero casi nunca nos paramos a reflexionar en una banalidad, para muchos, y que sí que tenían muy presente los antiguos: ¿qué historia estoy forjando sobre mi persona?, o más aún en profundidad, ¿qué estoy aportando como individuo al progreso histórico de la humanidad?</p>

<p>Posiblemente, si pudiésemos preguntar a un romano que es para él la Historia diría que es “aquello que hicieron sus antepasados”, y en el fondo no sería muy diferente su respuesta de la que podríamos dar nosotros si nos pillaran por la calle en una encuesta, después de habernos parado a pensar 2 segundos solamente.</p>

<p>El concepto de Historia se podría resumir, de una forma más completa, en el conjunto de hechos ocurridos a la humanidad desde el primer momento del que tenemos vestigios escritos y materiales, y que llegaría hasta la actualidad. Por tanto, nosotros somos parte viva de ella, pese a que, en la mayoría de momentos, no lo tengamos muy presente, puesto que sería lo mismo que intentar explicarle a un hombre prehistórico que el hecho de frotar una piedra contra otra y hacer fuego es un hito en el avance tecnológico humano. La respuesta suya, en el caso de que nos entendiese, y no nos lanzase la piedra a la cabeza, sería la de “déjame en paz”, y "no me calientes el tarro con esas cosas”, dado que, en definitiva, no le iban a servir para asar el jabalí, que se iba a comer, y con el que iba a ir alimentado durante todo el día.</p>

<p>Esta curiosa e ilustrativa metáfora podría ser extrapolable a la sociedad en la que vivimos, en la que es necesario conocer el pasado para hacer frente al radicalismo, el cual desconoce la historia verdadera de sus antepasados, la inventa, o incluso, la manipula, si es preciso.</p>

<p><img alt="Ilustración 1. Vermeer, Johannes. 1666. El Arte de la pintura. Kunsthistorisches Museum." src="/media/mundiario/images/2020/01/02//2020010219412371325.jpg" /></p>

<div>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size:12px;">Ilustración 1. Vermeer, Johannes. 1666. El Arte de la pintura. Kunsthistorisches Museum. En este óleo sobre lienzo aparece representada Clío, la musa de la Historia.</span></p>
</div>
<!--[endif]---->Además, es necesario comprender la Historia porque nos ayuda a tener una menta más abierta a los problemas que nos pueden suceder en nuestro día a día. Por ejemplo, el deseo de construir nuevas fronteras en pleno siglo XXI. Siendo sus promotores totalmente desconocedores del enorme material humano del que se van a desprender. Y tampoco han inventado nada, puesto que, los romanos ya poseían límites territoriales defendidos para evitar la entrada de enemigos, ajenos a su mundo.

<p>Originar muros se ha mantenido hasta fechas muy recientes, como 1989, cuando cayó definitivamente el muro en Berlín, todo un triunfo para la sociedad nuestra, la cual consiguió aprender de su Historia y vencer al radicalismo.</p>

<p>Hemos conseguido muchos triunfos como sociedad, siempre aprendiendo de nuestros errores, recuerdos que nos transmite la ciencia histórica, que no deben ser vistos como un lastre en el camino, sino como hazañas superadas, contadas por la madre de la vida, que nos guía por la senda del progreso como especie, y que, a mi juicio, con un correcto uso de la misma, nos tiene que servir para luchar contra la barbarie y contra los intentos de separar un mundo globalizado y plural. Pues, como decía Camillé Sée “<em>dicen que la historia se repite, pero lo cierto es que sus lecciones no se aprovechan</em>”. Por ello, utilicemos la Historia para mejorar y no chocar con la misma piedra dos veces. @mundiario</p>
<!--![endif]---->]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[La Historia: el alma mater del ser humano]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Libros de Historia. / Giammarco Boscaro. / Unsplash]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Libros de Historia. / Giammarco Boscaro. / Unsplash]]></media:description>
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