<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/" xmlns:geo="http://www.w3.org/2003/01/geo/wgs84_pos#" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/">

<channel>
  <title><![CDATA[MUNDIARIO :: RSS de «José Antonio Barbado Alonso»]]></title>

    <link>https://www.mundiario.com/</link>
    <description><![CDATA[MUNDIARIO | Primer periódico global de análisis y opinión]]></description>
    <lastBuildDate>Thu, 04 Jun 2026 01:23:27 +0200</lastBuildDate>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://www.opennemas.com</generator>
    <atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/rss+xml" href="https://www.mundiario.com/rss/author/jose-antonio-barbado-alonso/" />

    <image>
      <title><![CDATA[MUNDIARIO :: RSS de «José Antonio Barbado Alonso»]]></title>
        <url>https://www.mundiario.com/media/mundiario/images/2026/04/28/2026042810264088082.png</url>
      <link>https://www.mundiario.com/</link>
    </image>

                  <item>
  <title><![CDATA[La prescripción de la psicoterapia debe estar integrada en el ámbito de la salud general]]></title>
      <category><![CDATA[SOCIEDAD]]></category>
    <link>https://www.mundiario.com/articulo/sociedad/prescripcion-psicoterapia-debe-estar-integrada-todo-ambito-salud/20181108234636137265.html</link>
  <comments>https://www.mundiario.com/articulo/sociedad/prescripcion-psicoterapia-debe-estar-integrada-todo-ambito-salud/20181108234636137265.html#comentarios-137265</comments>
  <guid>https://www.mundiario.com/articulo/sociedad/prescripcion-psicoterapia-debe-estar-integrada-todo-ambito-salud/20181108234636137265.html</guid>
  <pubDate>Fri, 9 Nov 2018 02:28:48 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Barbado Alonso]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>El trauma, los problemas de apego, afectan mucho más&nbsp; que a los problemas psicológicos, afectan a la salud física&nbsp;de múltiples modos. Por ello se necesita avanzar hacia la integración; hacia un tronco común de la psicoterapia, y que la distancia entre medicina y psicología se reduzca, de manera que la prescripción de la psicoterapia esté integrada en todo el ámbito de la salud.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Zeitgeist o cosmovisión, referido al ámbito cultural, se entiende “el espíritu de los tiempos”, el clima intelectual de determinada época.</strong></p>

<p>En el discurso de lo psicológico y psicoterapéutico entramos en una nueva era con la llegada del paradigma sistémico, modelo que aportó, también, ideas a otras disciplinas. Con el paradigma sistémico se empezó a poner en jaque a modelos anteriores que todavía perduran y que podríamos llamar “diabólicos” atendiendo a la etimología de “diablo”, que viene del griego “diabolos” y que significa “lo que separa”, “lo que divide”; esos modelos que compartimentan la realidad en trocitos cada vez más pequeños y distanciados entre sí, tan alejados que apenas saben unos de otros. Uno de los padres intelectuales de este paradigma sistémico fue Gregory Bateson, un hombre adelantado a su tiempo. El definía este modelo de forma muy elegante: “la pauta que conecta”.</p>

<p>El “espíritu de los tiempos” de este tiempo es la búsqueda del patrón que establece la conexión, lo que une, no lo que separa, y así, ese espíritu se ve en el&nbsp; nacimiento de la teoría del Apego por la misma época y en los desarrollos del psicoanálisis relacional.</p>

<p>Y empiezan a cuajar las ideas clave:&nbsp;la necesidad biológica del vínculo, de la conexión;&nbsp;la mente como un emergente de una matriz relacional;&nbsp;la mente vista como un sistema formado por múltiples mentes que necesitan la conexión para que el sistema sea más que la suma de sus partes.</p>

<p>Este paradigma de la integración ya forma parte del objetivo de muchas terapias que ven lo patológico como un déficit en dicha integración, producto de fallos, en último extremo, de la conexión.</p>

<p>Pero este paradigma de integración es necesario que llegue, y lo creo ineludible, al campo de la psicoterapia. Con más de 150 modelos psicoterapéuticos registrados, toca empezar a definir “la pauta que conecta”.</p>

<p>El modelo diabólico todavía sigue vigente en este campo. Cada cierto tiempo surgen modelos nuevos, que rápidamente se convierten en marcas registradas. Algunos se parecen tanto que da la impresión que le hayan cambiado el nombre a la jerga del modelo de al lado. Generas una ocurrencia, le pones nombre, le colocas siglas (esto parece importante), montas “niveles” de formación; acorazas tu territorio y ya tienes una franquicia.</p>

<p>Pero creo que esos tiempos son de otra época. El conocimiento del cerebro nos da la clave: el cerebro no funciona como una estructura piramidal, funciona “en red”: diversos estados interconectados que generan un emergente que es más que la suma de sus partes.</p>

<p>Estamos en condiciones, creo yo, de generar una integración en psicoterapia; una integración neurobiológicamente fundamentada. Esa integración debe guiarse por la inspiración batesoniana de “la pauta que conecta”.</p>

<p><strong>La prescripción de la psicoterapia debe estar integrada&nbsp; en el todo del ámbito de la salud</strong></p>

<p>Deberíamos conectar cuerpo y mente; naturaleza y crianza. Entender las interrelaciones entre lo psíquico y lo inmunológico y lo endocrino, etc. Entender, cada vez mejor, como resulta la expresión génica tras la influencia del ambiente. Necesitamos saber las fases intermedias y relacionales, los bucles de retroalimentación entre los genes, el ambiente, el cerebro y el cuerpo;&nbsp; y comprender cómo un bebé recién nacido se puede convertir en un alcohólico irredento o un depresivo crónico, entendiendo e integrando desde su genética, a sus vínculos de apego, su itinerario biográfico, la influencia de sus pares, su estilo de vida y hábitos de conducta..., y poder programar intervenciones múltiples que abarquen todos los factores implicados. Los profesionales de la salud tenemos que dejar de trabajar como si lo hiciéramos con un cuerpo desmembrado.</p>

<p><strong>Hacia un tronco común de la psicoterapia que reduzca la distancia entre la medicina y la psicología</strong></p>

<p>Empiezan a haber mimbres para realizar esta integración. En los últimos 20 años, grandes autores han empezado a tejer esa pauta que conecta, desde el ámbito de la neurobiología interpersonal y desde la neurociencia básica en el estudio del apego, como Alan Shore, Daniel Siegel o&nbsp; Lou Cozolino&nbsp; y muchos otros.</p>

<p>El trauma, los problemas de apego, el fallo en la conexión afectan mucho más allá de lo que hubiéramos imaginado; más allá de los problemas psicológicos, afectan a la salud física, de múltiples modos. Los terapeutas tenemos que saber los factores comunes a toda la salud no solo a la salud mental, y como se relacionan entre ellos. La cascada causal de los genes malos al trastorno psicológico como algo exclusivamente individual o intrapsíquico, obviando la historia personal y la matriz de relaciones, ya no se sostiene.</p>

<p>El futuro pasa por la integración de un tronco común de la psicoterapia, y que la distancia entre medicina y psicología se reduzca, de manera que la prescripción de psicoterapia esté integrada en todo el ámbito de la salud.</p>

<p>El cambio ha llegado. Toca abandonar el mapa minifundista diabólico y construir un nuevo mapa, más renacentista, con la pauta que conecta, con la integración.&nbsp;<a href="https://twitter.com/mundiario">@mundiario</a></p>

<p>&nbsp;</p>

<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
                    <enclosure url="https://www.mundiario.com/media/mundiario/images/2018/11/08/2018110822314032916.png" length="467783" type="image/png"/>
      <media:content url="https://www.mundiario.com/media/mundiario/images/2018/11/08/2018110822314032916.png" type="image/png" medium="image">
        <media:title><![CDATA[La prescripción de la psicoterapia debe estar integrada en el ámbito de la salud general]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Los profesionales de la salud tenemos que dejar de trabajar como si lo hiciéramos con un cuerpo desmembrado.]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Los profesionales de la salud tenemos que dejar de trabajar como si lo hiciéramos con un cuerpo desmembrado.]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Un único sufrimiento, un único tratamiento: trauma y psicoterapia]]></title>
      <category><![CDATA[SOCIEDAD]]></category>
    <link>https://www.mundiario.com/articulo/sociedad/unico-sufrimiento-unico-tratamiento-trauma-psicoterapia/20181012170818134804.html</link>
  <comments>https://www.mundiario.com/articulo/sociedad/unico-sufrimiento-unico-tratamiento-trauma-psicoterapia/20181012170818134804.html#comentarios-134804</comments>
  <guid>https://www.mundiario.com/articulo/sociedad/unico-sufrimiento-unico-tratamiento-trauma-psicoterapia/20181012170818134804.html</guid>
  <pubDate>Fri, 12 Oct 2018 17:13:18 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Barbado Alonso]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>El fracaso de la Psiquiatría biológica y la Psicofarmacología centrada en la enfermedad. Uno de los diálogos de la divertida película “Atrapado en el tiempo” dice: “sabes por qué Dios lo sabe todo?; “porque lleva mucho tiempo aquí”. Salvando la divina distancia, lo cierto es que la experiencia es un grado.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Hace más de treinta años que empecé la residencia de Psiquiatría en el Hospital Psiquiátrico de Toén. </strong>Por entonces, hablando sobre los efectos de la estancia prolongada, a veces de por vida, de los pacientes psicóticos, el psicólogo Manuel Siota (q.e.p.d.) me decía: “cuando el paciente lleva tres meses, la familia le retira el plato de la mesa; cuando lleva un año, le quitan su habitación, y finalmente, vosotros los psiquiatras, con las dosis de psicofármacos, les quitáis la palabra”. Eran los tiempos del auge de la Psiquiatría biológica y la moda de las megadosis.</p>

<p>Pero esto no era así al principio de la aparición de los psicofármacos. En esa época eran considerados sustancias psicoactivas cuyos efectos podían aliviar la sintomatología más aguda que sufrían los pacientes. Pero en poco tiempo, y sobre todo a partir de los años 70, se impuso el modelo centrado en la enfermedad como nos cuenta Joanna Moncrief en el artículo que referencio.</p>

<p>Este modelo considera que los fármacos lo que hacen es regular una alteración cerebral previa provocada por un trastorno o una enfermedad, y el fármaco sería un tratamiento específico para la misma. Se trata del simplismo de la serotonina baja, la serotonina sube. Y eso es lo que se les indica a los pacientes: “Ud. tiene un trastorno llamado X, y esta es su solución, un fármaco.” Pero no es así. Y las hipótesis neuroquímicas de los trastornos mentales han chocado con un callejón sin salida. Ahora lo que se lleva es la comorbilidad y el uso de múltiples fármacos. Y la responsabilidad del paciente queda a buen recaudo. No soy yo, ni mi historia, es que tengo una enfermedad. Entre la Psiquiatría biológica y la industria farmacéutica nos sustrajeron durante años de un enfoque más, como diría, “antropológico”, quitándole la condición de sujeto a la persona con sufrimiento mental.</p>

<p>La crisis actual de este modelo biológico se hace evidente en las prácticas actuales de la Psicofarmacología, siendo más usada para el alivio de síntomas que para tratar entidades nosológicas. Los fármacos no son un tratamiento específico. Y al hilo de esta crisis surgen renacidas ideas que pretenden traer luz y una visión nueva al campo psiquiátrico.</p>

<p>Una de ellas, que extraigo de un artículo de Pablo Malo, es la hipótesis de un factor de vulnerabilidad general psicopatológico, que llaman factor p, propuesto por Caspi y Moffit, los mismos que publicaron el conocido artículo sobre las influencias entre genoma y ambiente en relación con el transportador de la serotonina. Esta dimensión explicaría la evidencia de un continuo entre la normal y lo patológico y las transiciones entre las distintas patologías.</p>

<p><strong>Sufrimiento mental y genética: ¿existe una vulnerabilidad común en los transtornos psiquiátricos?</strong></p>

<p>Esta idea de una vulnerabilidad común viene respaldada por algunas investigaciones genéticas. Por ejemplo el macroestudio llamado Consorcio Brainstorm en el que un grupo internacional de investigadores de varios países reunieron los datos genéticos de 265,000 pacientes diagnosticados con uno de 25 trastornos cerebrales distintos, y los compararon con los datos genéticos de 785,000 personas sin ninguno de esos diagnósticos.</p>

<p>La conclusión del estudio dice: “el alto grado de correlación genética entre muchos de los trastornos psiquiátricos agrega evidencia de que sus límites clínicos actuales no reflejan procesos patógenos distintos, al menos en el nivel genético. Esto sugiere una naturaleza profundamente interconectada para los trastornos psiquiátricos, en contraste con los trastornos neurológicos, y subraya la necesidad de refinar los diagnósticos psiquiátricos”.</p>

<p>Una vulnerabilidad común respaldada por estudios genéticos. ¿A dónde nos lleva esto? Posiblemente a considerar que existe un proceso de raíz común al sufrimiento psicológico. Y esto nos conduce a modelos teóricos que pretenden explicarlo.</p>

<p>Uno de ellos es el de Christian Scharfetter y su modelo de disociación. Scharfetter lleva años estudiando dónde encajar las experiencias psicóticas como señales de una fragmentación del yo. Propone que los síndromes esquizofrénicos formarían parte de un continuo donde estarían el trastorno límite de personalidad y el trastorno disociativo de la identidad. Lo que se ha dado en llamar síndromes no cohesivos (donde falla la cohesión del yo), frente a los síndromes cohesivos donde se mantiene dicha cohesión.</p>

<p>A partir de aquí Scharfetter presenta un modelo de un espectro de cohesión-fragmentación, donde en un polo estaría el funcionamiento sano y en el otro el grado máximo de fragmentación que se daría en los episodios psicóticos.</p>

<p>Así pues, un respaldo genético a una vulnerabilidad general que se iría mostrando en un continuum de gravedad en función del grado de fragmentación.</p>

<p>¿Y qué ocurre para que ese factor general se trasforme en las mil caras de presentación de este único sufrimiento mental? En mi opinión, la respuesta es el ambiente. Más concreto aún: las heridas en el desarrollo. En la gran mayoría de los trastornos se encuentran experiencias biográficas de trauma y daño psicológico.</p>

<p><strong>Psicoterapia: la única alternativa al trauma</strong></p>

<p>Las investigaciones deberían ir no ya solamente por el tipo de trauma, su duración e intensidad sino por el MOMENTO del ciclo vital en que aparece y a qué parte del cerebro en desarrollo afectaría más. Y si esto fuera así, solo hay un único tratamiento: la Psicoterapia.</p>

<p>La Psicoterapia es el único tratamiento específico para este sufrimiento mental. Una Psicoterapia que busque devolver la capacidad innata del cerebro para la integración de lo que está disgregado, para la reconstrucción del yo. Una terapia que lleve a la integración de memorias, a la integración de narrativas en el estudio de una biografía emocional y sus puntos de ruptura. Y la Psicoterapia misma debe buscar su propia integración, indagando cuáles son los auténticos factores del cambio terapéutico, factores neurobiológicamente fundamentados, en lugar de perderse en las batallas de qué lavadora lava más blanco.&nbsp;<a href="https://twitter.com/mundiario">@mundiario</a></p>

<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
                    <enclosure url="https://www.mundiario.com/media/mundiario/images/2018/10/12/2018101215123310919.jpg" length="30965" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://www.mundiario.com/media/mundiario/images/2018/10/12/2018101215123310919.jpg" type="image/jpeg" medium="image">
        <media:title><![CDATA[Un único sufrimiento, un único tratamiento: trauma y psicoterapia]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Psicoterapias. RR SS.]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Psicoterapias. RR SS.]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
          </channel>
</rss>

