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La corrupción y la negligencia destruyeron PDVSA e iniciaron la crisis venezolana

Ricardo Serrano | 26 de septiembre de 2020

El presidente (de facto) de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su derecha, el expresidente de PDVSA Manuel Quevedo, un general de alto rango de la Guardia Nacional / El Nacional.
El presidente (de facto) de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su derecha, el expresidente de PDVSA Manuel Quevedo, un general de alto rango de la Guardia Nacional / El Nacional.
¿Cómo el país con las reservas de petróleo más grandes del planeta cayó en una crisis que ha destruido el 60% de su economía? El origen está en la fuente de su antigua riqueza, erosionada a lo largo de 20 años de chavismo. 

El que hoy es el país más económica, política y socialmente inestable de América, solía tenerlo todo. Solía ser un verdadero Estado de bienestar, pero un peligroso sesgo político-ideológico terminó de socavar las bases de una nación que era de las más ricas del mundo hasta 2012. Sin embargo, nunca llegó a ser absolutamente explotado todo su potencial energético y económico debido a la anacronía y la negligencia con la cual la clase política dominante; el chavismo-socialismo, asumió la enorme responsabilidad de administrar un país al que ha gerenciado como si fuese un partido comunista y no una nación. 

Ese es tan solo un breve resumen del origen político de la actual crisis económica que asola a la otrora potencia petrolera de la República Bolivariana de Venezuela, pues la génesis de su actual deterioro está única y exclusivamente en la política, un espacio de poder que opacó al conocimiento y al profesionalismo para crear una élite que solo gobernaba por el lucro y no por el desarrollo. Y es que entre la cúpula que hoy tiene el mando territorial-militar del país y la Venezuela real, que escapa muy lejos de la lógica aislacionista y negacionista del chavismo, hay un abismo.

Entonces, ¿cómo es posible que el país con las reservas de petróleo probadas más grandes del planeta (300.000 millones de barriles de crudo sin explotar bajo el subsuelo), haya perdido el 60% del tamaño de su economía y hoy tenga la hiperinflación más alta del mundo con un 50.000% de incremento de precios al año? 

Todo empezó en la joya de la corona dentro del poder en Venezuela: la industria petrolera; la fuente de riqueza que durante décadas fue el proveedor del 96% de los dólares que entraban al país, precisamente, el ingente caudal de dinero con el cual el expresidente Hugo Chávez financió y creó la corporación política-comunista que actualmente detenta el régimen autoritario de su heredero Nicolás Maduro.

El problema de depender solo del petróleo

¿Qué sucede cuando un país no diversifica su economía y alinea toda la estructura del Estado con la extrema dependencia financiera-presupuestaria de una sola fuente de riqueza? En el caso emblemático de Venezuela, el país sudamericano se acostumbró socialmente a subsistir con las regalías y los subsidios grotescos de un gobierno populista autodenominado socialista (primero el de Chávez y luego el de Maduro), se estancó económicamente al condicionar la subsistencia de la nación a la volatilidad que caracteriza al petróleo, pues ser el recurso energético más cotizado históricamente, le da el enorme costo de que las pérdidas pueden ser descomunales si un país no ahorra en tiempos de vacas gordas para enfrentar los inminentes tiempos de vacas flacas que siempre trae el ‘oro negro’; y políticamente, el Gobierno venezolano mutó en varias fases, empezando por el populismo, pasando por el autoritarismo y casi terminando en su actual totalitarismo gracias a la subcultura de la corrupción y de la economía subrepticia basada en el enriquecimiento con los fondos públicos que empezó a corroer las bases de la cúpula de poder de Maduro hasta trasladar ese voluminoso monopolio a la élite militar que hoy lo sostiene y lo blinda en el Palacio de Miraflores, la sede de Gobierno en Caracas.

En resumidas cuentas, la cultura rentista enseñó y mal acostumbró a Venezuela a depender económicamente de lo que pase en el resto del mundo con respecto a la oferta y demanda del petróleo, así como también a usar el dinero proveniente de las exportaciones de crudo para importar todo lo que la población necesita en lugar de aprender a invertir y a apostar por el sistema productivo interno para que la nación fuese autosuficiente e independiente de los mercados y de las potencias como Rusia, China e Irán, que tienen peligrosos intereses en el país caribeño.

No obstante, ese país que durante generaciones los venezolanos se acostumbraron a leer y a retrovisualizar en los libros de historia, ya no existe, principalmente porque su industria petrolera ya no es ni la sombra de lo que era hasta hace seis años. La corrupción política acabó con la capacidad técnico-profesional de la ‘gallina de los huevos de oro’ que alimentaba a Venezuela.

Una voz resonante sobre el origen del desastre económico venezolano

La pregunta clave aquí es por qué. Entender el motivo que llevó a la compañía estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) a su actual estado de destrucción interna, es esencial para comprender cómo se originó la crisis económica-social que actualmente golpea a Venezuela. 

Para ello, MUNDIARIO entrevistó a Ramón López, un experimentado técnico de producción de petróleo con 26 años de servicio en PDVSA junto a una filial de la compañía petrolera estadounidense Chevron Corporation. López ha ejercido como operador de las estaciones de flujo y de pozos de crudo, así como especialista en el resguardo y protección de las instalaciones petroleras del Estado venezolano en los que solían ser los yacimientos más grandes del país, situados en el estado de Zulia, al occidente de Venezuela. A continuación, una descripción y transcripción de lo que este gerente técnico resume detalladamente como el punto de quiebre de la crisis de la industria y la economía del país.

Ramón López, técnico de producción de PDVSA

Ramón López, técnico de producción de petróleo con 26 años de servicio en PDVSA

 

Explica que las rupturas y fallas logísticas que llevaron a PDVSA a un acelerado declive de 3 millones a un nivel actual de solo 660.000 barriles diarios de petróleo, fueron originadas por la falta de inversión y el deterioro paulatino que durante año consumió la infraestructura de producción, tanto los pozos como las estaciones de bombeo, pero también está la parte sistemática, que está reseñada en un importante registro histórico.

Según López, en un libro titulado ‘Las huellas de Chávez’, el expresidente venezolano planificó y preparó sistemáticamente cómo desmembrar y desarticular todas las empresas básicas y los principales centros de producción industrial del país; como PDVSA, la Corporación Venezolana de Guayana, porque desde hace años estas venían trabajando y dependiendo, en palabras de Chávez, de “un sistema capitalista”, por lo cual el exmandatario populista se planteó crear un sistema socialista donde todas esas empresas le prestaran sus servicios de producción energética-industrial al Gobierno para que fuese la administración de Chávez en su momento, y ahora la de Maduro, las que manejaran esas grandes empresas, PDVSA, la productora de acero y aluminio CVG, las ensambladoras de vehículos, las compañías agricultoras. Ese plan lo articuló Chávez bajo la orientación de Fidel Castro (expresidente y dictador de Cuba), totalmente copiado del sistema socialista-comunista de los años 50 de la hoy extinta Unión Soviética. 

La crisis estructural de PDVSA se produjo por un estudio sistemático que realizó Chávez para poder controlar todo el aparato gubernamental, político y social de Venezuela. Esta crisis de la compañía estatal fue hecha paso a paso, creando dentro de las estructuras de las altas gerencias de PDVSA un nuevo holding (sociedad comercial); el holding de los militares, pues Chávez se dedicó a reestructurarla desde el punto de vista político-militar porque sabía que esa era, neurálgicamente, la principal fuente de ingresos en divisas para el país y desde ese momento comenzó la debacle en la industria petrolera debido a que el mandatario empezó a incorporar a personas sin capacidad ni conocimiento, principalmente funcionarios militares, para administrar la principal empresa de la nación. Todo esto está escrito en el libro Las huellas de Chávez. 

En bancarrota

López revela que, en este momento, PDVSA no tiene presupuesto. La compañía depende directamente de la producción petrolera, por lo cual, si no hay crudo, lógicamente, no hay presupuesto, y si no hay presupuesto, no hay nada. Los militares a cargo de la empresa bajo la presidencia de Manuel Quevedo, un general de la Guardia Nacional, “fue lo peor”, dice el técnico. En dos ocasiones, a Quevedo le fue encargada por el Gobierno de Maduro la misión de levantar la producción, pero en ningún momento se logró ese objetivo. Esto se debe a que los militares no están capacitados técnica, profesional ni logísticamente para este tipo de actividades. Entonces, en la actualidad, el presupuesto técnico-operativo de PDVSA está “en negativo”, es decir, en déficit y números rojos, porque la producción real de petróleo de Venezuela está en cero, pues la poca cantidad de crudo que se está produciendo (entre 300.000 y 400.000 barriles diarios; la más baja del mundo) se destinan en regalías políticas para ser enviados a Cuba. 

El actual presidente de PDVSA, Asdrúbal Chávez, hermano del expresidente Hugo Chávez, poseía una empresa relacionada con la compañía del Estado venezolano productora de gasolina en Estados Unidos, Citgo Petroleum Corporation, que él mismo desbancó, pues nunca tuvo una buena administración en la industria petrolera nacional, en el holding de empresas de PDVSA ni en la junta directiva de la estatal, denuncia López.

Por otro lado, el actual ministro de Economía del régimen de Maduro y vicepresidente de PDVSA, Tareck El Aissami, enfrenta en todo el país protestas masivas de trabajadores petroleros activos y jubilados, quienes les solicitan el pago de deudas laborales en beneficios contractuales (salarios, bonos, liquidaciones, compensaciones y prestaciones) que fueron eliminados por su gestión tras la pérdida de más de 16.000 millones de dólares desde 2016 por la caída progresiva de la producción en PDVSA. “Estos dos funcionarios (Chávez y El Aissami) han tratado de dilapidar el patrimonio de la nación a expensas de los derechos y beneficios de los trabajadores que actualmente siguen en PDVSA”, dice el entrevistado.

Un documento que muestra las fallas estructurales de PDVSA; las causas de la caída de la producción de petróleo y de la actual escasez de gasolina en Venezuela.

Un documento que muestra las fallas estructurales de PDVSA; estas son las causas de la caída de la producción de petróleo y de la actual escasez de gasolina en Venezuela.

 

El dominio político del régimen de Maduro sobre PDVSA

Ramón López cuenta que, en este contexto de lucha, protesta y malestar estructural en PDVSA por la evidente negligencia con la que ha sido manejada la industria, su estatus laboral actual es de “suspensión (sin pago) causada por motivos políticos”. “Me removieron de mi cargo por esa situación, ya que venimos desde hace siete u ocho años presentando una serie de denuncias sobre actos de corrupción donde están involucrados gerentes de alto nivel y el sindicato más grande PDVSA, respaldado por Wills Rangel, un influyente representante del Gobierno y aliado del chavismo. 

“El trasfondo de mi suspensión es 100% político porque todos los trabajadores que pensamos diferente a estos señores que viven de la corrupción y las extorsiones a las contratistas de PDVSA, y que estamos en contra de la mala gestión del Gobierno y sus gerentes corruptos, al levantar nuestra voz para evitar que la industria siga cayendo, hemos sido removidos, jubilados, suspendidos o despedidos de nuestros cargos, e incluso muchos otros empleados han sido detenidos por este motivo político”, denuncia López.

El experimentado técnico petrolero hacía vida en la filial Petroboscán, una empresa mixta de exploración y explotación conjunta entre PDVSA y la estadounidense Chevron. “Petroboscán es la principal empresa mixta de Venezuela, es un elefante blanco”, detalla. 

Del todo a la nada

De las 12 refinerías de petróleo (las más grandes del mundo) que PDVSA tenía, hoy solo dos se encuentran operativas, y lo hacen al 10% de su capacidad instalada. La producción de crudo de Venezuela actualmente está por debajo de los estándares nacionales e internacionales. Producimos solo 400 mil barriles. Prácticamente todas las refinerías dejaron de funcionar porque no hay producción de crudo a nivel nacional, insiste, debido a la falta de inversión y de mantenimiento preventivo de los equipos. Las únicas dos refinerías (llamadas Amuay y Cardón) procesan solo un 10% del petróleo y poseen condiciones de riesgo laboral que han puesto en peligro las vidas de los trabajadores. “Cuando PDVSA y el Gobierno (de Maduro) abrieron los ojos, ya no había producción de petróleo y los equipos estaban deteriorados”, dice López.

El técnico de operaciones petroleras asegura que la inversión estimada que se requiere en PDVSA para recuperar un nivel de producción de 1 millón de barriles diarios y, por ende, contribuir a la recuperación de la devastada economía venezolana, es de entre 25.000 y 30.000 millones de dólares al año, de acuerdo con los más recientes informes de un conocido analista petrolero del país, Rafael Quiroz, economista y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Se necesitarían, aproximadamente, tres años de esa inversión para recuperar la producción y el nivel de bienestar económico que tenía Venezuela en 1998.

Debido a su firme posición de rechazo a la negligencia y la corrupción que hundió a PDVSA y al país, López afirma que en tres o cuatro ocasiones ha recibido amenazas por parte del organismo de inteligencia del Estado venezolano y del Gobierno de Maduro: el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN). “Las órdenes fueron dadas por un sindicato de PDVSA a ese organismo para que nos hicieran daño y nos sacaran del camino. Yo, personalmente, denuncié esas amenazas ante el Ministerio Público (Fiscalía)”, devela. “El Gobierno nos trata como traidores a la patria y como delincuentes solo por el simple hecho de decir la verdad”, denuncia López.

¿Y cómo exactamente el petróleo dio origen a la actual crisis económica del país?

Al caer los ingresos por exportaciones de crudo, el Gobierno de Maduro comenzó a tener un déficit en las cuentas corrientes del Estado (más gastos que ganancias) por la exorbitante cifra de 20.000 millones de dólares, lo cual fue acumulando un promedio de pérdidas diarias de 20 millones de dólares en PDVSA debido al desplome de la producción y del precio del barril de petróleo venezolano en el mercado internacional.

Esta situación dejó prácticamente en quiebra al Gobierno y, sumado a los desvíos de fondos por más de 300.000 millones de dólares desfalcados del Estado y del Banco Central de Venezuela (BCV), presuntamente, por altos funcionarios chavistas, según la oposición, el país se quedó sin capacidad para financiar a los bancos, los créditos, las empresas, el mantenimiento del sistema eléctrico, la inversión en la producción alimentaria e industrial, y el mantenimiento de las instalaciones generadoras de gas y agua, lo que obligó al Gobierno y al BCV a financiar la economía inyectando dinero artificial creado de la nada a través de descomunales cantidades de liquidez en bolívares sin respaldo en dólares ni en oro de las reservas internacionales. Así se creó el voraz fenómeno de la inflación, y a partir de 2017 se convirtió en una hiperinflación (la más alta del mundo) que hoy tiene empobrecido al 90% de la población venezolana.

La pandemia de la corrupción en Venezuela

La corrupción ha sido el problema estructural que devastó y desfalcó a la industria petrolera venezolana, pues ha desviado enormes flujos de capitales en estructuras de lavado de dinero. “Yo trabajé en la empresa mixta de mayor inversión a nivel nacional. En actos de corrupción han estado inmersos los principales gerentes y directores de la compañía. Nosotros (López y su sindicato) denunciamos a Eulogio del Pino (expresidente de PDVSA) y a Gustavo Malavé (exgerente general) por corruptos, y ahí están, continúan haciendo sus trampas”, relata.

López cuenta que el verdadero negocio y lucro de las corruptelas en PDVSA se basa en que los altos gerentes de la compañía extorsionan a las contratistas que prestan sus servicios logísticos a la estatal amenazando a los dueños de esas empresas con quitarles los contratos si no aportaban una cantidad exorbitante de hasta el 90% en comisiones adicionales.

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Esta es la denuncia que López y su sindicato introdujeron ante la Fiscalía para exponer las presuntas actividades de corrupción de la alta gerencia, basadas en seleccionar una contratista sin las debidas licitaciones para así negociar y aumentar en un 90% las comisiones de los contratos de los servicios prestados a PDVSA.

 

En el actual contexto de parálisis total que vive el país por la extrema magnitud de la crisis económica y la pandemia de Covid-19, se suma la marcada escasez de gasolina, originada por el desplome de ese lucrativo castillo de naipes levantado en PDVSA por las élites y los monopolios del chavismo, y ahora agravado por las sanciones financieras-comerciales de Estados Unidos que le prohíben al Gobierno venezolano importar crudo o combustible. 

Un país inmovilizado por la falta de gasolina

“Para nadie es un secreto que la actual escasez de gasolina en Venezuela se debe a la mala política y la mala gestión de PDVSA, la falta de inversión en las refinerías y la sistematización de la destrucción del aparato productivo de la mayor compañía de la nación. Dejaron perder las refinerías. ¿Qué tienen que ver las sanciones si son exclusivamente aplicadas a personas (funcionarios del régimen de Maduro)? Las sanciones no son contra el pueblo ni contra PDVSA, sino contra algunas personalidades políticas”, enfatiza López.

La caída estimada de ingresos que ha sufrido Venezuela entre 2019 (700.000 barriles diarios) y 2020 (400.000 barriles b/d) por el evidente colapso de PDVSA, lo cual dejó totalmente en sequía, austeridad y escasez a la economía del país para que las empresas pudieran recibir créditos destinados a la producción, la creación de empleo, el consumo y el bienestar socioeconómico, “ya es incalculable”. “Se ha perdido tanto dinero, que la cifra es incuantificable. Han sido millones y millones de dólares”, dice. Lo cierto es que en los últimos 20 años, PDVSA generó ingresos por el orden de 1 billón (un millón de millones) de dólares, pero ese caudal astronómico de dinero no se refleja en la Venezuela de hoy. @mundiario

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