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La teoría de la relatividad y la felicidad relativa

Luis Arrospide | 10 de enero de 2020

Este es mi lugar feliz. / Artem Beliaikin. / Unsplash
Este es mi lugar feliz. / Artem Beliaikin. / Unsplash
Los conceptos de felicidad, bienestar y emoción positiva, no son iguales para todas las personas, y de esto somos conscientes fácilmente haciendo una analogía con la famosa teoría de Einstein, esto correspondería a la teoría de la Relatividad Especial, que dice que el espacio y el tiempo son relativos al observador.

Los conceptos de felicidad, bienestar y emoción positiva, no son iguales para todas las personas, y de esto somos conscientes fácilmente haciendo una analogía con la famosa teoría de Einstein, esto correspondería a la teoría de la Relatividad Especial, que dice que el espacio y el tiempo son relativos al observador. No obstante, si tenemos en cuenta, que la función de la cultura es condicionar una visión del mundo a las personas que, ya sea por la eventualidad de nacer en un territorio o crecer expuestos a las tradiciones y sistema educativo de tal o cual sociedad, incorporan valores que forzosamente les obliga a percibir la felicidad desde su sistema cultural, por lo que ciertas circunstancias les proporcionaran felicidad mientras que para otros no lo serán, y esto correspondería con la teoría de la Relatividad General, en la cual la gravedad, de manera similar a la cultura y la sociedad, puede distorsionar y curvar el espacio-tiempo.

En un artículo publicado en el Journal of Happiness Studies en 2013, los investigadores J. Mohsen de la Universidad de Korea del Sur y Dan Weijers de la Universidad de Waikato (Nueva Zelandia), presentaron una primera revisión del concepto de aversión a la felicidad. En su articulo, ellos discuten las implicaciones de los resultados de numerosas investigaciones, que se basan únicamente en una visión común para la cultura occidental contemporánea, que dicta que la felicidad es personal y es uno de los valores más importantes en la vida de toda persona. A tal punto que, en la cultura occidental se cree que no parecer feliz es motivo de preocupación. Estas nociones culturales también se hacen eco en la psicología positiva, que se empeña en la búsqueda de leyes universales sobre la felicidad, lo que podría transformarla en una injusticia teórica, y una imposibilidad práctica.

Sin embargo, algunos hechos importantes sobre la felicidad se han pasado por alto en la investigación psicológica, uno de estos fenómenos (culturales) es que, para algunas personas, la felicidad no es un valor supremo. De hecho, algunas personas son reacias a la felicidad por varias razones diferentes. Muchas piensan que la felicidad es algo de lo que hay que ser cauteloso, debido a que la búsqueda de la felicidad extrema, es algo que probablemente conduzca paradójicamente a la infelicidad, ya sea por la envidia de los demás o por la creencia de origen religioso o místico que, sugiere que después de un momento de felicidad sobrevendrá otro de sufrimiento y dolor.

Tal como podemos ver, pensar en la felicidad como un valor supremo, parece ser un error, lo que implica que debemos ser cautos en la interpretación de los rankings de felicidad de países, tanto como de las corrientes de pensamiento positivo u optimismos exaltados. Lo mejor al parecer, será cultivar el conocerse a uno mismo y descubrir que nos proporciona felicidad, lo que equivale a echar una mirada a todo lo que nos rodea, la familia, la cultura, los acontecimientos, los infortunios, las amistades y las relaciones amorosas … y a la vez, cultivar el respeto por los demás y sus maneras únicas de disfrutar de su felicidad. @mundiario

 

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