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¿Será el rey emérito inculpado?

Alfonso Villagómez | 03 de agosto de 2020

Juan Carlos y Corinna zu Sayn-Wittgenstein.
Juan Carlos y Corinna zu Sayn-Wittgenstein.
Habría que demostrar la ilicitud de la percepción de donaciones provinientes de los reyes hermanos de Arabia.

El presunto delito de blanqueo de capitales por el que está investigado Juan Carlos I corresponde a la Fiscalía del Tribunal Supremo por eso, por un delito de blanqueo de capitales, pero no por la percepción de comisiones millonarias. Un delito que es de mera actividad, porque tiene que estar inexorablemente vinculado a la comisión del delito previo con el que se obtuvieron los beneficios blanqueados.  Es decir, para que pudiera ser inculpado Juan Carlos I tendría que haber estado en condiciones de poder delinquir previamente.

Pues bien, si tomamos como supuesto de hecho el cobro por el Rey en ejercicio de comisones o la percepción de dádivas por su intervención en determinados negocios durante el tiempo de su reinado,  no puede  existir delito: Juan Carlos gozaba de la inviolabilidad que le reconocía  la Constitución de 1978. Esta inviolabilidad es  absoluta por todos  los actos realizados entonces, y  excluye de cualquier tipo de responsabilidad penal.

Los doctrinarios ingleses acuñaron  la expresión The King can do no wrong, es decir El Rey no puede equivocarse. Su inviolabilidad estaba amparada en una presunta infalibilidad. Una segunda máxima complementaba a la anterior: King can not act alone, esto es, El Rey no puede actuar solo. Sus actos debían ser refrendados (es decir, firmados) por uno de sus ministros, que de este modo se endosaba la responsabilidad por cualquier infracción que se percibiera en ellos. De este modo la conclusión era clara: el Rey no se equivoca, sino que los que se equivocaban eran los ministros que, con su firma, habían consentido un acto ilegal del Rey. Si hubiesen actuado correctamente, se habrían negado a firmarlo, con lo que el acto regio no tendría validez.

Aunque el Rey emérito u otras personas en su favor hubieran efectivamente realizado estos actos de blanqueo, al encontrarse Juan Carlos I amparado por su inviolabilidad constitucional, no se le puede exigir responsabilidad  alguna  en ese  momento de la hipotética percepción de  comisiones o dádivas .

Por otra parte, habría que demostrar la ilicitud  de  dicha  percepción de donaciones provinientes de los reyes hermanos de Arabia.

En definitiva, sobre  estos presupuestos jurídicos , todo apunta a que el rey emérito  no será inculpado. Y no lo será porque sencillamente no lo puede ser por los actos que realizó  durante su reinado. @mundiario

 

 

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