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Sánchez dice que la ley no es suficiente y trata con quien la incumple

Fernando Ramos | 06 de febrero de 2020

Pedro Sánchez culpa al Estado del conflicto.
Pedro Sánchez culpa al Estado del conflicto.
Que Pedro Sánchez culpe al propio Estado de conflicto creado con quienes pretendieron destruirlo denota la grave deriva del presidente del Gobierno, que tantas veces ha cambiado de postura en este asunto.

Que Pedro Sánchez, tras su entrevista con Torra diga que "la ley no es suficiente” y que se debe superar “la judicialización del conflicto, a renglón seguido de haberse entrevistado con un pertinaz vulnerador de la ley, resulta sencillamente abyecto. Torra, que es el primer representante del Estado en Cataluña, no se olvide, ha sido condenado por incumplir la ley y es reo de sus efectos. Torra animó a los violentos de los CDR a apretar en la ocupación del espacio público y alterar la convivencia pacífica de los catalanes; Torra se puso en cabeza de los manifestantes que ocuparon las autopistas de Cataluña, impidiendo el libre ejercicio de la circulación de los ciudadanos, tras conocerse la sentencia del Supremo sobre los sediciosos, y no condenó nunca la espiral de violencia desatada en las ciudades de Cataluña.

Una vez más, se alude a la “judicialización” del conflicto, dando a entender que ese proceso lo causaron los que aplicaron la ley, no los que la vulneraron. Es una antinomia y una paradoja que nos alerta de lo que cabe esperar en el capítulo siguiente, aunque ya se anuncia la reforma del Código Penal para rebajar las penas y poner en libertad a los políticos presos, no evita que el delito continúe y parte de sus efectos; por eso Torra y sus consocios de ERC insisten en la amnistía, que borra por completo delito y consecuencias, como si nunca existiera.

No existe palabra para definir la conducta de quien hace apenas unas semanas prometía solemnemente cumplir y hacer la Constitución, quien ahora, con sus actos, parece desdecirse del compromiso adquirido. Pero el tiro le ha salido por la culata. Pese al paquete de medidas que Sánchez ha llevado a Barcelona (en gran medida meros enunciados de futuras negociaciones en aspectos sensibles u obviedades como que el Estado asistirá a Cataluña en caso de catástrofes naturales o estragos, deber ineludible del Estado, Torra no ha tardado en decirlo que eso no le satisface. Y que la negociación que espera sólo tiene un camino: pactar el referéndum de autodeterminación y la amnistía. Estas dos cuestiones, junto con lo que denomina “el fin de la represión” es lo que Torra llevará a la mesa de negociaciones, donde la Moncloa ya ha dicho que se podrá tratar de todo, “sin líneas rojas”. Ergo, de eso también.

Que Pedro Sánchez culpe al propio Estado de conflicto creado con quienes pretendieron destruirlo denota la grave deriva del presidente del Gobierno, que tantas veces ha cambiado de postura en este asunto, desde que calificó lo ocurrido de delito de rebelión.  Ahora, lo que era un conflicto de convivencia, que ha tenido que reconocer como “político” porque se lo impuso ERC, busca grandes frases para envolverse y disimular su propia trapacería.

El presidente de la Generalitat ha dicho que lo que le propone el Gobierno no es del interés del suyo, y que la agenda de 44 puntos que le presentó Sánchez no le vale para nada. Para él, tales propuestas no se centran en el “conflicto político” y son papel mojado o menos. En todo caso, dice que esas propuestas se pueden tratar a otro nivel, pero lo que él quiere en las reuniones de los dos gobiernos es hablar de otras cosas.

Torra ha insistido en esta falta de propuestas del Gobierno central sobre las cuestiones que únicamente interesan al independentismo. Y, a la vez, ha rechazado el documento de 44 puntos que le ha presentado Pedro Sánchez por considerar que, por un lado, no se centra en el "conflicto político", y que, por otro, ya existen organismos en los que pueden tratarse esas propuestas que pueden ser estudiadas por otros actores diversos, partidos, las organizaciones independentistas y hasta el Consell per la República creado por Carles Puigdemont en Waterloo.

A Sánchez le han dejado claro (y el protocolo del recibimiento fue un preludio de alto que Cataluña quiere tratarse con España de “Estado a Estado” y que su objetivo es que la bilateralidad se entienda como tal y el reconocimiento como "sujeto político que toma decisiones". Y como Cataluña no es una autonomía más, no asiste a los órganos de coordinación como el Consejo de Política Fiscal. En ese sentido, Pere Aragonés, el vicepresidente no acude al Consejo de Politica Fiscal. Porque como dice Torra, la cuestión no es de armonización, “sino de soberanía, de derechos y de libertades de un pueblo que quiere decidir su futuro”.

Parece que todos los entendemos menos Sánchez. Torra presume de que ha logrado una cosa del presidente del Gobierno: que reconozca que el conflicto es político a la hora de referirse al problema creado en Cataluña. "Si hemos de negociar es para ir a la raíz del conflicto y encontrar soluciones". Y aparte, ha considerado que, pese a su inhabilitación como diputado, cosa que estima surrealista, Sánchez le ha dado la satisfacción de reconocerlo como presidente legítimo de Cataluña. @mundiario

 

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