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La OMS advierte de que los efectos de la Covid-19 "se sentirán durante las próximas décadas"

Ricardo Serrano | 03 de agosto de 2020

Aunque se originó en China, la pandemia de coronavirus tiene su epicentro mundial actualmente compartido entre Estados Unidos y Latinoamérica / NatGeo.
Aunque se originó en China, la pandemia de coronavirus tiene su epicentro mundial actualmente compartido entre Estados Unidos y Latinoamérica / NatGeo.
La pandemia podría convertirse en un fenómeno endémico al cual la humanidad deberá aprender a adaptarse rumbo a la nueva era que se avecina con el inicio de la nueva década en 2021.

La historia de la humanidad siempre ha estado, por naturaleza y antonomasia, marcada por períodos de crisis que son inevitables debido a la misma esencia volátil, imperfecta, caótica y masiva de la existencia de nuestra civilización, sobre todo en estos tiempos de posmodernidad donde la globalización, la economía y el poder son los tres elementos que, lamentablemente, tienen a países y comunidades humanas divididas entre sí. La Covid-19 es solo un agente más que ha surgido del azar de la historia y de la biología para demostrarle a la humanidad que debe actuar en conjunto para preservar su sistema de vida, pues de lo contrario, estaría destinada a su inminente extinción.

Y es que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha vuelto a pronunciarse para dejarles en claro a los Gobiernos y países de todo el mundo que los nuevos patrones para la convivencia y el desarrollo humano en todas las dimensiones deben estar adaptados a una nueva era de la historia que está por venir; la de la posible permanencia del coronavirus en la especie humana.


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"La pandemia es una crisis de salud que se da una vez en un siglo y cuyos efectos se sentirán en las próximas décadas". Así describió, el pasado viernes, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, la pandemia de Covid-19.

¿Por qué estalló la pandemia?

La actual crisis global consiste en un accidente histórico configurado como una especie de bache en la línea del tiempo, pues la misma naturaleza incipiente de la humanidad en su desarrollo posmoderno, basado en la industrialización de la vida para obtener un mejor sistema existencial mundial bajo la premisa del Estado del bienestar y la riqueza material dentro de los patrones del sistema capitalista, pudo haber desembocado en una alteración biológica del ecosistema que funge como la fuente de recursos que alimentan el mismo sistema mercantilista de las industrias, las empresas y los grandes conglomerados que estimulan el comercio global, y este a los mercados financieros y laborales que captan los capitales mediante los cuales se sostienen las poblaciones del mundo en sus distintos niveles de vida dentro de la pirámide socioeconómica de esto que llamamos ‘aldea global del siglo XXI’.

En este caso, una crisis de salud pública se ha convertido en la principal amenaza para el sistema económico global, que es el sistema de vida y subsistencia moderno que la humanidad tiene para interrelacionarse y actuar en efecto de causa- consecuencia de la fuerza de trabajo, la red de intereses y las voluntades que mueven la dinámica mundial de la civilización. Es decir, este evento que ocurre cada 100 años pone en jaque el mismo motor del sistema de vida, que son los agentes integrantes de la fuerza de trabajo que echa a andar el motor de la economía global y este, a su vez, moviliza la compleja estructura de engranajes que son las poblaciones activas de cada nación del planeta. Sin salud no hay economía y no hay vida sostenible.

Hasta este 3 de agosto, se registran 18 millones de infecciones y más de 686.000 fallecidos por Covid-19 en el mundo. Estados Unidos, Brasil, India, Rusia, Sudáfrica y México son los países con más casos diagnosticados.

Origen y movimientos del epicentro del virus

Precisamente, el patrón que ha seguido el movimiento cíclico natural del virus muestra que su epicentro se ha trasladado entre los países y zonas del planeta que más contaminación generan en el ecosistema global. El brote de coronavirus se originó en China, su primer epicentro, que luego se trasladó a Europa y de ahí pasó a Estados Unidos, que es el país con más casos y muertes por Covid-19 en el mundo. Sin embargo, el epicentro se encuentra esparcido en un radio mucho más amplio porque también tiene mucha fuerza de propagación en Latinoamérica, región situada al sur de EE UU. 

Las dos economías más productivas, poderosas y generadoras de material del mundo, EE UU y China, son las que han diseminado los brotes en una especie de onda epidemiológica expansiva desde sus ejes hasta los países periféricos del sistema capitalista, que son los que rodean a China en Asia, los que rodean a Alemania, Italia, España y Francia en la Unión Europea, hasta llegar al llamado ‘patio trasero’ de la potencia norteamericana, que son los países de Sudamérica. El efecto de la globalización, marcado por los viajes, los negocios y el turismo, es el factor que desencadenó ese voraz patrón de propagación.

La pandemia crece como una burbuja

Tedros dio sus declaraciones en una reunión del comité de emergencia de la OMS para evaluar el estado de la pandemia a seis meses de que la entidad declarara el brote de coronavirus una "emergencia de salud pública de importancia internacional"; de pandemia comenzó a hablar 45 días después.

Hoy por hoy, la pandemia es mucho más que una emergencia internacional. Ya es una crisis humanitaria compleja a escala global, que ha retrotraído a la civilización a un estado de subsistencia y precariedad en cierta forma parecido a de los turbulentos períodos de guerra de los siglos XIX y XX.

"Muchos países que creían que habían pasado lo peor ahora están lidiando con nuevos brotes. Algunos que fueron menos afectados en las primeras semanas ahora están viendo un número creciente de casos y muertes", fue el diagnóstico al que llegó el jefe la OMS.

Esto implica que la crisis del coronavirus ya es un fenómeno endémico que podría instalarse de forma prolongada y natural en todo el planeta, lo que configurará una nueva dinámica mundial en las administraciones de los Gobiernos y grupos de poder sobre el comportamiento social y económico de sus poblaciones a largo plazo, por lo menos de dos a cinco años, en la segunda década del actual segundo milenio, que empieza el 1 de enero de 2021.

Una inminente nueva era

Además de la autoridad sanitaria mundial, diferentes organismos internacionales como el Banco Mundial o la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL) advirtieron sobre las “consecuencias a largo plazo” que dejará el coronavirus, sobre todo en lo social y las economías de los Estados.

Se trata de una nueva era en la que la humanidad deberá reorganizar todo su aparato de funcionamiento económico y social en la medida que readapta nuevos patrones de consumo y de comportamiento al venidero período post-pandemia, que se avecina como un ciclo histórico con menos globalización, más nacionalismos, más proteccionismo y mayor división mundial. Amanecerá y veremos. @mundiario

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