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Cuando la red deja de ser auténtica

Fernando Cueto | 31 de enero de 2018

Un mundo conectado por el Internet. / Estrategiaynegocios.net.
Un mundo conectado por el Internet. / Estrategiaynegocios.net.

En algo más de dos décadas Internet ha conseguido pasar de ser un espacio de libertad a convertirse en un mentidero universal donde volcar las frustraciones colectivas.

Esto de internet sin duda nos ha traído muchas cosas buenas, como es la posibilidad de establecer conversaciones con personas y empresas, por ejemplo, o el poder estar conectados a la actualidad desde cualquier lugar. Es innegable que la red es uno de los grandes inventos del siglo XX y que cada día está más presente en nuestras vidas. Cosas que nos parecían ciencia ficción hace dos décadas, hoy son el pan nuestro de cada día. Basta con echar un vistazo a las posibilidades que nos ofrece para darnos cuenta del enorme influjo que ejerce sobre nuestras vidas.

Pero casi todo lo bueno esconde en un rincón algo oscuro y en el caso de Internet se hace más y más grande. Las sombras que se ciernen sobre la red son muchas y casi siempre peligrosas: ciberterrorismo, hackeos, delincuencia virtual que no tarda en convertirse en un modo real de vaciar nuestros bolsillos, fake news… Conviene recordar que este invento que hoy nos parece tan imprescindible como tomar una caña en un bar nació del mismo lugar donde se han creado muchos de los grandes logros científicos y tecnológicos en el siglo pasado: la industria militar.

Los más veteranos hagan memoria y seguro que recuerdan alguna película a finales de los ochenta y principios de los noventa donde ya se mostraban inquietantes amenazas para la seguridad mundial situadas en un entorno que por entonces no alcanzábamos a comprender. Y eso que en aquellos tiempos el acceso estaba reservado a unos pocos privilegiados. Hoy cualquiera puede acceder a la red, crear una cuenta y lanzarse con entusiasmo a la vorágine de las redes sociales o a páginas colaborativas como la Wikipedia. Con esta democracia de acceso se ha conseguido lo que nunca se planeó en su creación: eliminar los referentes intelectuales, cuestionar los cimientos del conocimiento.  

El libre acceso a internet ha conseguido algo que nunca se planteó: eliminar los referentes intelectuales.  

Recientemente, un estudio de la Universidad de Oxford, bajo el clarificador título de "I saw the news on Facebook (Vi las noticias en Facebook)",  concluía que más de la mitad de los ciudadanos se informan a través de las redes sociales, lo que es ya de por sí algo preocupante. Pero, lo peor de todo, es que de esa mitad más del 50% es incapaz de recordar las fuentes de la información. En definitiva, se abandona la autoridad de las fuentes al tiempo que se igualan las jerarquías entre aquellos que lanzan la noticia; se obvian los referentes que pueden garantizar la veracidad frente a cualquier información obtenida de cualquier red social. Esto hace que la realidad en la que vivimos se vea empobrecida y la verdad amenazada. Todos estamos expuestos a consumir fake news o falsas noticias que condicionarán inevitablemente nuestra posición ante cualquier tema.

La subjetividad colectiva parece haberse convertido en el nuevo paradigma generado por la indiferencia de la mayoría y eso nos va a llevar, si alguien no lo remedia pronto, a un inevitable empobrecimiento social y cultural. @mundiario


 

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