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La crisis sanitaria desnuda la incapacidad de España para elaborar vacunas humanas

Maira Perozo | 02 de junio de 2020

Laboratorio. / Pexels.
Laboratorio. / Pexels.
Hasta el momento una empresa especializada en terapia génica es la única que va a producir una de las posibles vacunas para hacer frente a la pandemia.
 

La crisis sanitaria derivada del coronavirus ha dejado al descubierto las debilidades del sector salud en España para enfrentar una pandemia. En esa línea, la primera empresa española que va a fabricar vacunas para probarlas contra el coronavirus nunca tuvo esa meta entre sus planes. Se trata de Viralgen, una compañía con sede en San Sebastián, cuya función principal es dedicarse a la terapia génica para tratar enfermedades raras.

Para ello, utiliza un virus como medio de transporte, introducen en las células del paciente un gen cuya falta produce una dolencia. Ahora, esa misma técnica les ha servido también para entrar en el mercado de los CAR-T, un novedoso tratamiento para algunos tumores de la sangre que consiste en extraer glóbulos blancos del paciente (linfocitos T), introducirles una modificación que les permita reconocer su cáncer específico y volver a inyectárselos al enfermo. “No teníamos ni la menor intención de fabricar vacunas”, admite Javier García Cogorro, CEO de Viralgen.


 

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De hecho, considera que su técnica para proteger frente a una infección “es un poco contraintuitivo”, porque tratan de infectar muchas células sin producir una reacción inmune. En concreto, en los venideros meses comenzarán a probar, primero en animales y después en humanos, las posibilidades de este tipo de vacuna, una entre más de 100 en todo el mundo que aspiran a proteger contra el coronavirus.

Aunque las empresas farmacéuticas, la OMS o las fundaciones que están detrás de la producción de vacunas han prometido un acceso igualitario, lo sucedido con el material médico en los primeros meses de la pandemia, bloqueado por algunos países que creían velar por sus intereses nacionales, no invita al optimismo.

En España, la conciencia de que se necesitaba capacidad propia para producir vacunas se intensificó después de la emergencia producida por la gripe A en 2009. En ese momento, los laboratorios Rovi, con apoyo del Gobierno central y la Junta de Andalucía, planearon la construcción de una fábrica de vacunas en Granada con una inversión estimada de 65 millones de euros. Sin embargo, superada esa crisis el proyecto decayó.

“En España tenemos poca capacidad de fabricación de vacunas para humanos, pero en vacunas veterinarias somos una potencia mundial”, asegura a El País, César Hernández, jefe del Departamento de Medicamentos de uso Humano de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

La dificultad para tener producción propia de una vacuna que proteja frente al coronavirus se incrementaría si tuviesen éxito compañías con tecnologías completamente novedosas, como la de la estadounidense Moderna, que nunca han llevado una vacuna al mercado. Y existen muchas otras incógnitas.

García Cogorro también señala la incertidumbre de lo que está por venir. “Hay más de cien opciones de vacuna, si quieres atraer una fábrica, ¿por cuál apuestas?”. Además, no solo se trata de tener la factoría. Es posible disponer de la capacidad de producción y que falten materias primas esenciales y escasas que se producen en otros lugares. España tiene mucho talento, pero nos falta una infraestructura de manufactura para competir con otros países, reflexiona el CEO de Viralgen. @mundiario

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