Crítica de Resident Evil: Bienvenidos a Raccoon City, una cinta que deja mal parada a la franquicia

Resident Evil: Welcome to Racoon City, teaser./ RR SS
Resident Evil: Bienvenidos a Raccoon City se siente como una cinta que llegó 20 años tarde y que no logra encajar en el terror, en la acción ni el suspenso.

La ciudad de Raccoon, antes vibrante sede de Umbrella Corporation, revive en la pantalla del streaming con Resident Evil: Bienvenidos a Raccoon City. Sin embargo, la película dirigida por Johannes Roberts ofrece más caos y menos coherencia argumental que sus predecesoras.

La nueva adaptación cinematográfica de los videojuegos de Capcom, aunque fiel en la recreación de escenarios clásicos, deja mucho que desear en términos de actuaciones y maquillaje. Las interpretaciones y la caracterización de los personajes parecen desconcertantes, desviándose de la esencia que los fanáticos esperaban.

Resident Evil: Bienvenidos a Raccoon City fusiona elementos de tres videojuegos diferentes, creando una narrativa que, en lugar de enriquecer la trama, genera incoherencias y desconciertos. La historia de Claire y Chris Redfield, aunque pretendía ser un origen, termina siendo una amalgama confusa y menos atractiva que las escenas icónicas de los juegos.

La película réplica escenas clásicas de los primeros juegos, desde la mansión de Resident Evil hasta la Raccoon City en llamas de Resident Evil 2. Sin embargo, estas calcas no logran capturar la esencia y la intensidad de los originales, resultando en momentos menos impactantes y emocionantes.

Con zombis, monstruos mutantes, conspiraciones  y laboratorios subterráneos, la trama se desvía hacia un territorio incoherente. Las dinámicas entre los personajes pueden ser funcionales, pero la narrativa fragmentada y las incongruencias generales de la historia pueden desconcertar incluso a los fanáticos más leales de la franquicia.

A pesar de sus intentos de proporcionar guiños y momentos clave de la serie, Resident Evil: Bienvenidos a Raccoon City se sumerge en un collage confuso que podría dejar a los fanáticos con más preguntas que respuestas. La película, aunque visualmente creativa en algunos aspectos, deja espacio para la discusión sobre su efectividad en la pantalla grande.

En resumen, esta cinta presenta tres problemas particulares; el primero, trabajar con una saga que no se ha dejado de explotar y ha pasado por una infinidad de incoherencias, huecos argumentales y a la que Paul W.S Anderson dejó mal parada.

El segundo problema al que se enfrenta es su diseño de producción, no sólo el maquillaje no acaba de convencer. Los escenarios, si bien lucen en ocasiones de videojuego, parecen planos y se sienten ajenos a la historia. Sin mencionar que parece un fan filme por sus secuencias y su montaje torpe.

Finalmente, es una cinta que trata de encajar en el género de terror, la acción y el suspenso y no logra encajar al final en ningún género. El maquillaje no es malo, pero tampoco algo extraordinario. Los efectos visuales logran sacar a flote esta cinta; sin embargo, se siente como una cinta que llegó 20 años tarde. Tal vez, si se hubiera presentado previo al trabajo de Milla Jovovich, Raccoon City hubiera tenido un mejor desarrollo y hubiera impactado por tratar de mantenerse fiel al videojuego. @mundiario