Chile consolida su potencia cinematográfica en la Berlinale 2026

Diego Rougier / RRSS.

Con tres películas y tres series, la industria chilena supera a grandes mercados latinos en Berlín, liderada por la esperada saga La casa de los espíritus.

La industria audiovisual de Chile ha vuelto a demostrar que el talento y la estrategia de coproducción pueden suplir las limitaciones de un mercado interno pequeño. En la actual edición del Festival de Cine de Berlín, el país sudamericano ha logrado una presencia desproporcionada en comparación con su población de 19,7 millones, compitiendo de igual a igual con gigantes como México y Brasil. Con una delegación que incluye tres largometrajes y tres series de alto presupuesto, Chile vive su momento de mayor relevancia internacional. Este éxito está encabezado por la ambiciosa adaptación de La casa de los espíritus, una saga familiar de ocho episodios producida por Prime Video, que se posiciona como uno de los grandes atractivos del certamen en España.

Diego Rougier, nuevo presidente de la Asociación Chilena de Productores de Cine y TV (APCT), destaca que este nivel de madurez es fruto de años de seriedad y responsabilidad en el ámbito de las coproducciones. Un ejemplo claro es A Child of My Own, la nueva apuesta de Netflix dirigida por la doble nominada al Oscar, Maite Alberdi. La cineasta, conocida por El agente topo, presenta un híbrido de docuficción rodado en México que explora las similitudes entre ambas industrias. Junto a ella, el debut de Juan Pablo Sallato con Hangar Rojo en la sección Perspectivas, evidencia la capacidad de Chile para tejer alianzas con socios de Argentina e Italia, consolidando la confianza internacional en sus equipos técnicos.

Creatividad e incentivos fiscales como motor de crecimiento

El ingenio chileno también se manifiesta en producciones de espíritu independiente como Matapanki, el primer largometraje de Diego Fuentes. Financiada mediante crowdfunding y actividades autogestionadas, la película destaca por una estética experimental en blanco y negro que emula la textura de una fotocopia. Este tipo de proyectos conviven con una estructura de incentivos fiscales cada vez más competitiva. El programa Audiovisual IFI se ha consolidado como la herramienta clave para atraer inversión extranjera, ofreciendo reembolsos de hasta el 40% por rodajes en exteriores fuera de la región metropolitana, lo que incentiva el uso de los variados paisajes del país, desde el desierto de Atacama hasta la Patagonia.

La reciente creación de una comisión cinematográfica nacional, dirigida por Yerko Martínez Carrere, marca un punto de inflexión para la internacionalización del sector. Chile no solo busca exportar sus historias, sino convertirse en un plató global para grandes producciones internacionales, aprovechando sus equipos altamente cualificados y una logística de producción probada. "Nuestras producciones hablan por sí mismas y allanan el camino para lo que viene", afirma Rougier. Con esta sólida base, el cine chileno no solo compite por premios, sino que se asegura un lugar permanente en el mercado audiovisual global, demostrando que la creatividad y la productividad son sus mejores cartas de presentación en el mercado europeo.