Stranger Things se despide con un emotivo guiño a su primera temporada

Stranger Things, final. / RRSS
La serie insignia de Netflix cerró su historia tras cinco temporadas con un episodio de dos horas que rinde homenaje a sus raíces.

La serie Stranger Things, el primer gran fenómeno global de Netflix, llegó a su fin el 31 de diciembre de 2025 con un episodio final de dos horas de duración, apostando por la nostalgia y el regreso a sus orígenes para cerrar una historia que se extendió a lo largo de cinco temporadas.

El capítulo final recupera el espíritu del episodio inaugural y concluye el arco de Mike (Finn Wolfhard), Will (Noah Schnapp), Dustin (Gaten Matarazzo) y Lucas (Caleb McLaughlin) de la misma manera en que todo comenzó: una partida de Dungeons & Dragons en el sótano de los Wheeler, un guiño directo a los fans que han acompañado la serie desde su estreno en 2016.

El desenlace también incluye una referencia directa al concepto inicial de la producción. Hace casi 11 años, el 2 de abril de 2015, Netflix dio luz verde a un proyecto titulado Montauk, creado por Matt y Ross Duffer y producido por Shawn Levy. La serie estaba concebida como un drama sobrenatural ambientado en Montauk, Long Island, inspirado en el cine de género de los años 80.

Origen de Stranger Things

Aunque la historia mantuvo su esencia, el título cambió a Stranger Things en una etapa avanzada del desarrollo y la acción se trasladó al pueblo ficticio de Hawkins, Indiana, escenario que se convirtió en uno de los sellos de identidad de la serie.

Ese origen regresa simbólicamente en el episodio final, cuando Jim Hopper (David Harbour) revela en el epílogo que considera mudarse a Montauk tras recibir una oferta como jefe de policía, una decisión que comparte con Joyce Byers (Winona Ryder) durante una cena en la que le propone matrimonio. @mundiario