Mac Quayle, el compositor que consigue que entremos en pánico en Dejar el mundo atrás

Dejar el mundo atrás. / Netflix
Leave The World Behind es una adaptación de la novela homónima del escritor Rumaan Alam, un thriller apocalíptico que cuenta con un elenco estelar encabezado por Julia Roberts, Mahershala Ali, Ethan Hawke.

Mac Quayle es un compositor estadounidense de cine, televisión y videojuegos, mejor conocido por su trabajo en Mr. Robot de USA Network y por American Horror Story de FX. Quayle nació en Suffolk, Virginia, pero se mudó por todo el estado y vivió en Richmond, Norfolk y Chesapeake. 

El filme, desarrollado por Esmail Corp y Red Om Films, cuenta con la producción ejecutiva de Higher Ground, la productora fundada por Barack y Michelle Obama. Además de Julia Roberts, Mahershala Ali y Ethan Hawke, el elenco se completa con Myha’la, Farrah Mackenzie, Charlie Evans y Kevin Bacon.

En esta película, Sam Esmail, el creador de Mr. Robot, vuelve a teñir de negro el galopante desarrollo de las nuevas tecnologías. Con una premisa próxima a Llaman a la puerta de Shyamalan, las vacaciones del matrimonio protagonista de Dejar el mundo atrás son interrumpidas cuando dos desconocidos llegan a su casa en plena noche y, aterrorizados, les piden asilo ante un inmediato fin del mundo. Según los recién llegados, los pecados de la humanidad no son los que han propiciado el apocalipsis, sino un imparable ciberataque que acabará con el planeta tal y como lo conocemos. 

El equipo creativo detrás de Dejar el mundo atrás está compuesto por Mac Quayle en la música, Catherine Marie Thomas en el diseño de vestuario, Anastasia White en el diseño de producción y Tod Campbell como director de fotografía. Esta película no solo promete mantener a los espectadores en vilo con su intrigante premisa, sino que también explorará de cerca cómo reacciona la humanidad en un escenario apocalíptico.

 

Tráiler de Dejar el mundo atrás. / Netflix

Las sensaciones que nos adelanta la música en las escenas son premonitorias de que nada bueno está pasando y aunque los protagonistas, que son pocos, se empeñan en intentar autoconvencerse de que todo pasará, la música nos dice una y otra vez que no, que de ahora en adelante nada volverá a la normalidad y que todo irá a peor. La dificultad de las composiciones es máxima ya que la música debe de ser capaz de producirnos el más que palpable desasosiego, incertidumbre y pánico permanente para que la película no se pare y continúe creando el interés y  la curiosidad de lo que va a seguir ocurriendo.

Y lo que podría ocurrir de aquí en adelante en el mundo no es nada bueno, todo es cíclico y vuelve y parece ser que la humanidad no ha aprendido nada, cada vez somos más torpes y nos seguimos destruyendo a nosotros mismos. Si esto es cierto, quizás el adelanto a través de las películas nos puede ayudar a corregir lo inevitable. Esperemos sea así porque la música es el único lenguaje universal y  siempre estará para unir y emocionar al mundo entero. Nada es fácil en esta vida pero si seguimos sintiendo emociones musicales eso significa que estamos en el buen camino. @mundiario