Enciéndeme: una distopía romántica que cuestiona el precio de la estabilidad emocional
La ciencia ficción vuelve a ejercer como espejo crítico de nuestro presente con Enciéndeme (Turn Me On), la nueva película del director estadounidense Michael Tyburski. Tras su debut con The Sound of Silence, el cineasta da un giro hacia lo distópico con esta historia ambientada en un futuro cercano, donde las emociones humanas han sido suprimidas por mandato institucional.
La película se estrena en España el 13 de julio en la plataforma Movistar Plus+, tras su paso por el Festival de San Sebastián en 2024 dentro de la sección New Directors.
En el universo de Enciéndeme, el malestar emocional ya no es tratado con terapia o introspección, sino con una píldora diaria obligatoria. Quien padece tristeza, ansiedad, miedo o desamor es invitado a incorporarse a un sistema que elimina cualquier atisbo de vulnerabilidad. Las personas viven en comunidades controladas, libres de impulsos, de apego, de dolor… pero también de amor, deseo o felicidad.
Protagonizada por Bel Powley (The Morning Show), Nick Robinson (Con amor, Simon) y Justin H. Min (The Umbrella Academy), la trama gira en torno a una joven pareja que decide dejar de tomar la dosis diaria. Lo que empieza como una pequeña rebelión evoluciona hacia un redescubrimiento de todo aquello que hace humana la experiencia vital: el sexo, la euforia, el afecto… y con ello, los conflictos, las dudas y el sufrimiento.
El guion, firmado también por Tyburski, plantea una crítica directa a la medicalización de la emoción, al ideal moderno de bienestar constante y al culto por la productividad emocionalmente neutral. La película se mueve entre la ciencia ficción, el romance y el humor negro, en una línea cercana a propuestas como Equals (Drake Doremus, 2015), aunque con un tono más satírico y contemporáneo.
La cinta se rodó en localizaciones que refuerzan la sensación de uniformidad, control y esterilidad emocional. Frente a este decorado casi aséptico, los momentos en que los personajes comienzan a sentir están filmados con una sensibilidad más cálida e íntima, reforzando visualmente el conflicto interior que los atraviesa. @mundiario