La cinta que narra el día que el vaticano secuestró a un niño llega a Movistar Plus+
Este largometraje, basado en un hecho real ocurrido en el siglo XIX, explora uno de los capítulos más oscuros y polémicos de la historia de la Iglesia Católica: el secuestro de Edgardo Mortara, un niño judío de seis años, por orden de los Estados Pontificios durante el papado de Pío IX. La película, que ya ha sido nominada a 11 premios David di Donatello y a la mejor película extranjera en los César de 2024, no es solo un relato histórico, sino también una poderosa denuncia sobre el abuso de poder y el antisemitismo.
La trama de El rapto nos traslada a 1858, en el barrio judío de Bolonia, Italia. Los soldados del Papa irrumpen en la casa de la familia Mortara y secuestran a su hijo de siete años, Edgardo, debido a que su niñera, una criada devota y católica, lo bautizó en secreto.
De acuerdo con la ley papal de la época, cualquier niño bautizado debía recibir una educación católica, lo que en este caso significaba separar al niño de su familia judía. El secuestro provocó una feroz batalla legal y política que trascendió las fronteras de Italia, suscitando indignación en toda Europa y Estados Unidos.
La lucha desesperada de los padres de Edgardo para recuperar a su hijo se convierte en el eje central de la película. La madre, Marianna Padovani, interpretada por Bárbara Ronchi, y el padre, Momolo Mortara, a quien da vida Fausto Russo Alesi, representan el dolor y la resistencia ante un poder que parecía inquebrantable. La película no solo se centra en la tragedia personal de la familia Mortara, sino que también pone de relieve el contexto social y político de la época, donde la Iglesia Católica ejercía un control casi absoluto sobre la vida de las personas.
Bellocchio utiliza este caso histórico para explorar los orígenes del antisemitismo en Italia, un fenómeno que siglos después explotaría de manera brutal durante la Segunda Guerra Mundial. El director no escatima en mostrar cómo la Iglesia utilizó su poder para justificar actos atroces bajo el manto de la fe y la doctrina. La película también es una crítica feroz al sistema que permitió que estas injusticias ocurrieran y que, en muchos casos, sigue teniendo eco en la sociedad actual. @mundiario