A 4 años del final de Game Of Thrones y el sabor agridulce que sigue presente entre los fans

Han pasado 4 años de aquel final agridulce que dejó Game Of Thrones y hoy recordamos algunas fallas que tuvo la octava y última temporada.

GOT Season 8/ HBO
photo_camera GOT Season 8/ HBO

Pareciera que fue ayer que llegó el trágico final de la popular serie Game Of Thrones y que dejaba una extraña sensación para los fans que siguieron cada capítulo de esta serie. Transcurrieron nueve años desde el primer capítulo y en el que cada temporada elevaba más las expectativas para culminar esta serie.

El 19 de mayo llegaba “The Iron Throne”, título del último capítulo de la octava temporada. Marcaba el final de una serie que rompió paradigmas, narrativas comunes y evitó clichés vistos en una infinidad de series.

EL INICIO DEL FIN

Las siete temporadas previas gozaban de una gran popularidad y sabían mantener la atención del espectador. Entre constantes traiciones, relaciones incestuosas y una lucha por gobernar Westeros y los 7 reinos, la serie se había ganado el gusto y admiración del público. 

 

Game of Thrones había creado un panorama nunca antes visto en las series y se posicionó como una de las más vistas en la historia. Cuando se anunció la octava y última temporada, los fans esperaban un final épico a la altura de sus temporadas predecesoras, pero ocurrió todo lo contrario.

Los primeros capítulos de esta temporada comenzaron a ser una mala premonición, pero aún había fe para el final. Las expectativas caían aún más y todo empeoró cuando una de las batallas más esperadas entre Gigantes de hielo y Winterfall resultó un caos. Entre tomas oscuras y planos casi negros, la batalla fue decepcionante. 

Para el último capítulo, la historia se apresuró. La relación entre Jhon Snow y Daenerys Targaryen perdió sentido. La muerte de la Reina de dragones a manos de su amado, decepcionó a más de uno. Los dragones quedaron de lado y  la batalla por Westeros pareciera que pasó a segundo plano.

Finalmente, el trono de hierro, por el que mataron y masacraron a un centenar de personas, quedó en manos de Bran Stark y Tyrion Lannister como mano del rey. La mayoría de personajes pasaron a un segundo plano y resultó ser un final feliz para todos, o casi todos.

Una trama que se trabajó por más de nueve años se vió opacada por un final apresurado, sin emoción alguna y con cabos sueltos que trataron de atar a marcha forzada. La crítica no se hizo esperar y en redes sociales lo calificaron como uno de los peores finales de series.

Tal vez el final no resultó tan malo, pero fracasaron esfuerzos por evitar los clichés clásicos a los largo de la serie y cayeron en el peor: los buenos triunfan sobre el mal y todos retoman sus vidas de manera feliz. Fue un final que dejó un buen sabor de boca al ver el desenlace de muchos personajes con los que el público se encariño, pero provocó un sabor muy amargo para la historia y los fans que seguían semana con semana la historia de Westeros.