Vanitas vanitatum en un nuevo cortometraje de Gala Hernández

For here am I sitting in a tin can far above the world./ Filmaffinity
A partir de la especulación de las criptomonedas, Gala reflexiona sobre la inútil necesidad de perdurar, aunque "Planet Earth is blue and there's nothing I can do".

Es cierto que nuestros miedos generan dinero.

Me acerco al nuevo trabajo de Gala Hernández en Filmin y no puedo negar ese poso de reflexión que deja un trabajo como "For here am I sitting in a tin car far above the world", pues transgrede la rigidez de los géneros narrativos y sus convenciones a través de este ensayo audiovisual, en el que una secuenciación de evocadores ecosistemas de imágenes conducen a su objeto filosófico: el fenómeno de las criptomonedas como una forma de perdurabilidad y de negación de nuestra finitud.

A partir de algunos retazos biográficos del creador de los bitcoins, Gala Hernández indaga en la proyección quimérica de estas monedas virtuales, cuya estrategia especulativa se basa en un falso cumplimiento de expectativas donde la ilusión y la manipulación son más que eficaces. Aprovecha este motivo para elaborar un crisol de paisajes tecnológicos en el que se profundiza en dos tópicos fundacionales de nuestra cultura; la caducidad como certeza y la incredulidad de que todo puede ser predictible y asumido.

Una voz en off, como un mantra hipnótico, describe, sin renunciar a lo poético y a la intensidad narrativa del aforismo, la banalidad  de unas sociedades que siguen rezando al tótem de una aspiración a la eternidad consumada ahora en la virtualidad y en la tecnocracia de los medios y las redes. Sin embargo, la realidad está ahí, y es voraz porque su inexorable desenlace trasciende cualquier pretensión de durabilidad. Opera el guion de este corto en esa misma línea que lo hacían los primeros trabajos de Werner Herzog; partir de una anécdota insólita y desconcertante se construye un relato de una hondura universal que esgrime una reflexión que traspasa cualquier lógica. Así se alcanzan esos umbrales de nuestro pensamiento donde la semántica solo es aprehensible a través de la metáfora.

Y es aquí donde el corto de Gala fascina; en una construcción de metáforas que se imbrican en la consecución de ese vanitas vanitatum en el que las sociedades modernas están involucradas, sumergidas en automatismos y compulsiones que se producen a partir de ilusiones y promesas completamente irrealizables. Enhorabuena, Gala. @mundiario