La mecánica de los fluidos, un corto sobre la cosificación de las relaciones

Galardonado con el Premio César, el cortometraje La mecánica de los fluidos, de Gala Hernández, expone la naturaleza líquida de relaciones cibernéticas que conducen a la misoginia.
La mecánica de los fluidos./ Filmaffinity
photo_camera La mecánica de los fluidos./ Filmaffinity

Hace unos años, pude asistir a la exposición Turbulencias, del artista Daniel Canogar, en la Galería Max Estrella, donde el versátil artista exploraba la crisis de la fisicidad a partir de la tutela que lo digital ejercía sobre nosotros. Por entonces, Tik Tok, por ejemplo, era un proyecto todavía sin materializar. Después de ver el corto de Gala Hernández, La mecánica de los fluidos, no dejo de establecer una analogía entre las tesis de Canogar y los contenidos de una cinta que visibiliza la falta de solidez afectiva que reside en una falsa gamificación de las relaciones sociales a través de las redes.

El cortometraje se detiene en la comunidad incel (abreviatura de "involuntary celibate" o "célibe involuntario" en español), usuarios de páginas de citas, predominantemente hombres, que no son capaces de encontrar una pareja afectiva o sexual a pesar de desearlo. La analogía con Canogar es clara, pues Gala Hernández expone que el medio contribuye a la aparición de este tipo de interacciones que conducen a la frustración y al resentimiento. La técnica vuelve a sobrepasar el alcance de la ética y demuestra una vez más que el pensamiento moral requiere un tiempo de reflexión y de introspección que la inmediatez de la tecnología supera con creces. La misoginia y la hostilidad aparecen como desencadenantes de un contexto cibernético donde el espacio público queda al margen de las interacciones. El "syzetein" y  el "dialegesthai" de la Antigüedad Clásica, que significan debate y discusión filosófica respectivamente, han quedado a expensas de una cosificación que es inherente al desarrollo y evolución de los procesos tecnológicos.

Lo que nos hace humanos como son las acciones de pensar y empatizar, según Arendt, se volatiliza y todo lo comunicativo en la red queda a merced de una especie de enclaustramiento donde nada relacionado con la modalización de contenidos inferidos a través de la variedad de perspectivas es ya relevante. Gala Hernández sabe que esta comunidad incel es un producto más de esa tecnificación de la sensibilidad que el propio consumismo genera para que lo líquido sea aquello que domine el feedback comunicativo entre los sujetos, porque es caduco y, al ser caduco, genera ansiedad y la única posibilidad de sublimar dicha ansiedad es a través del consumo. La compulsividad por consumir desata el individualismo y conductas xenófobas que no reconocen al otro.

La estética de este corto en Filmin comprende una serie de gráficos 3D que recuerdan tanto a los trabajos de Notch y Zetterstrand como a los de la Comunidad de Mooding, usuarios de Minecraft que comparten sus recursos y texturas con los propios creadores del juego. Asimismo, la simulación de conversaciones es otro de los recursos con los que la creadora contribuye a la creación de un espacio que funciona como un universo autónomo, sin apenas ventanas hacia lo real; un universo autónomo que se escinde de lo contingente para corroborar la claustrofobia y la naturaleza artificiosa de un horizonte de expectativas que solo conduce a la homofobia, a causa de un tendencioso aislamiento en el que lo privado ha devorado cualquier interacción con lo público.

La voz en off que relata toda esta clase de deshumanización hilvana fragmentos de una prosa sobria y esclarecedora con otros de un contenido lirismo; lo que me recuerda a esas reflexiones hipnóticas de los documentales de Werner Herzog. La lectura de las imágenes desglosa también una narración envolvente, marcada por un tono salmódico no exento de intriga y zozobra. Un atractor de toda nuestra atención que nos alerta de los radicalismos que la tecnología reproduce en una sociedad acostumbrada a la inmediatez y a una notable incapacidad para tolerar la frustración. Esa digitalización de lo físico conlleva la cosificación de la sensibilidad y la animalización de lo racional para que quede solo aquello que es fungible. La misoginia como una oportunidad para consumir y ser consumidos sin derecho a réplica. Enhorabuena, Gala. @mundiario

Enlace de Filmin: https://www.filmin.es/directora/gala-hernandez-lopez?origin=searcher&origin-query=secondary