Victorian Psycho: Maika Monroe se transforma en una institutriz letal en Cannes

Victorian Psycho / RRSS.

El director Zachary Wigon adapta la macabra novela de la española Virginia Feito en un frágil híbrido de comedia gótica y terror sangriento.

El subgénero de las institutrices siniestras en la Inglaterra del siglo XIX recibe una inyección de violencia explícita en Victorian Psycho. Presentada en la prestigiosa sección Un Certain Regard del Festival de Cannes, la tercera película del cineasta estadounidense Zachary Wigon (Sanctuary) lleva a la gran pantalla la aclamada novela de la escritora madrileña Virginia Feito, quien además se ha encargado de coescribir esta adaptación cinematográfica. La cinta se sumerge en los códigos del terror gótico y la sátira social, ofreciendo una propuesta visualmente impecable pero con un tono cómico y sangriento que busca romper de forma radical con los dramas de época convencionales.

Una 'reina del grito' desatada en los páramos de Yorkshire

La trama sigue los pasos de Winifred Notty, interpretada por la consolidada estrella del terror contemporáneo Maika Monroe (It Follows, Longlegs). Winifred es contratada por una acaudalada y estricta familia británica en una lúgubre mansión campestre para hacerse cargo de la educación de sus dos hijos. Sin embargo, la aparente timidez de la nueva cuidadora se desvanece de inmediato para revelar a una maníaca homicida obsesionada con el caos. Lejos de ocultar la inestabilidad de su protagonista, el filme muestra sus cartas desde las primeras secuencias, convirtiendo a Winifred en una suerte de anti-Mary Poppins dispuesta a desmantelar de forma violenta el rígido sistema de clases de sus empleadores.

El peso del reparto británico frente a la falta de tensión

A pesar de que el guion revela sus giros principales demasiado pronto, la producción de Bleecker Street encuentra su mayor atractivo en las interpretaciones de su elenco secundario. Los veteranos Jason Isaacs y Ruth Wilson se entregan por completo a la caricatura como los pedantes dueños de la mansión, mientras que los jóvenes Jacobi Jupe y Evie Templeton ofrecen réplicas brillantes y perturbadoras a su desquiciada institutriz. Con una destacada factura técnica que incluye el diseño de producción de Jeremy Reed y la partitura de Ariel Marx, la cinta se consolida como una pieza de humor negro que apunta a convertirse en un futuro título de culto tras su paso por salas.