Pídeme lo que quieras: un 50 sombras con muchas más sombras que luces
La adaptación cinematográfica Pídeme lo que quieras, la primera novela erótica de Megan Maxwell, llegaba la pasada semana a los cines españoles con la intención de provocar en el espectador una sensación parecida al fenómeno 50 sombras, pero parece que no ha convencido ni a la crítica ni al cinéfilo medio. A pesar de la gran acogida que tuvo la novela de Maxwell en su momento, la nueva cinta de Lucía Alemany tiene más sombras que luces. Y no son precisamente las de Christian Grey.
Sinopsis. Tras la muerte de su padre, el empresario alemán Eric Zimmerman viaja a España para supervisar las delegaciones de su empresa. En la oficina central de Madrid conoce a Judith, una joven de la que se encapricha de inmediato. Ella sucumbe a la atracción que su jefe ejerce sobre ella y acepta formar parte de sus juegos sexuales, repletos de fantasías y erotismo. Junto a él aprenderá que todos llevamos dentro un voyeur, y que las personas se dividen en sumisas y dominantes.
Producción y reparto. La cinta está dirigida por Lucía Alemany y cuenta con el guion de Ivy Hesh, Vivian Dakota y Marina Martín Laguna para basarse en la novela homónima de Megan Maxwell. En un elenco donde destacan los dos principales protagonistas, Gabriela Andrada y Mario Ermito, también encontramos a Paco Tous, David Solans, Celia Freijeiro, Alba Ribas, Joel Bosqued o Fernando Oyagüez, entre otros.
Imaginación. Cuando se intenta llevar una novela exitosa al cine, siempre hay que contar que es muy complejo llevar la imaginación que ha cautivado a cada lector a la gran pantalla. La principal virtud de la novela erótica suele ser la imaginación y en este caso el guion no logra traducir la complejidad emocional y el tono subido de la historia de la novela.
Escenas eróticas. El culmen de una película de este tipo suelen ser las escenas eróticas y sensuales, donde en la cinta de Alemany parecen demasiado forzados y mecánicas. Todo esto se une a las actuaciones incompletas de los dos protagonistas, Gabriela Andrada (Judith) y Mario Ermito (Eric). Mientras que la primera se viene abajo en las escenas más importantes, el segundo se pierde entre su obsesión por Judith y su versión de macho alfa.
Inestable. Parece que Pídeme lo que quieras ha intentado buscar, sin éxito, el equilibrio entre el drama y el erotismo, pero se ha quedado a medias en todo, sin conseguir llegar a un público tan complicado como específico. @mundiario