La ley de Sodoma irrumpe en cines con la visión más radical de Rafael Gordon
El próximo 5 de diciembre llega a las salas La ley de Sodoma, el nuevo largometraje del veterano cineasta Rafael Gordon. Filmada en un expresivo blanco y negro y concebida como una farsa judicial tan grotesca como lúcida, la película propone una reflexión incómoda sobre la corrupción moral, los abusos de poder y la fragilidad humana en tiempos convulsos. El proyecto supone además el regreso de uno de los autores más singulares, prolíficos y persistentes del cine independiente español.
El regreso de una voz imprescindible del cine español
Rafael Gordon realizó el guion, la dirección y la producción, en un gesto de autoría total que ha caracterizado su carrera desde los años setenta. A lo largo de más de cinco décadas ha construido una filmografía marcada por la libertad creativa, el humanismo crítico y una mezcla de poesía visual y denuncia social. Entre sus obras más reconocidas figuran La Reina Isabel en persona, La mirada de Ouka Leele —nominada al Goya y ganadora del CEC— y Todo mujer, premiada en Toulouse por la interpretación de Isabel Ordaz.
El nuevo filme adapta su obra teatral homónima, escrita hace más de veinte años y galardonada con el Premio Unesco de Teatro en 1999. Gordon ha explicado que decidió llevarla ahora al cine porque “el mundo se parece demasiado a aquello que imaginé entonces”, una afirmación que muestra la permanente vigencia de sus inquietudes éticas y políticas. A sus casi ochenta años, conserva intacta su vocación de resistencia, entendiendo el cine como un instrumento para mirar de frente la verdad, incluso cuando incomoda.
Situada íntegramente en un tribunal que parece existir fuera del tiempo, La ley de Sodoma narra un juicio donde rige la “presunción de culpabilidad” y donde la palabra es un arma capaz de destruir o liberar. A medida que los roles se invierten y los personajes intercambian sus posiciones —la acusada se vuelve abogada, el juez es tratado como acusado—, el espectador entra en un territorio donde la justicia, el deseo y la obediencia se mezclan hasta deformarse. Gordon articula un relato que recuerda tanto a las ironías de Chaplin como a la violencia ceremoniosa de Kubrick, construyendo una parábola sobre la humanidad atrapada en sus propios mecanismos de poder.
El reparto está formado por Arantxa de Juan, Víctor Rivas, Santiago Trancón y Luis Ramón García del Pomar. Sus interpretaciones convierten la sala del tribunal en un campo de batalla moral donde cada frase pesa como un veredicto. García del Pomar, además, fue reconocido como Mejor Actor Secundario en el Festival Internacional de Cine Costa Brava 2025, donde la película arrasó con los premios a Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Guion y Mejor Actriz.
Recepción internacional y una obra que reafirma el espíritu combativo de Gordon
Antes de su estreno en España, La ley de Sodoma ha sido celebrada en festivales internacionales. Ha recibido premios en el Twin Rivers Media Festival (Estados Unidos), en el Roma Short Film Festival (Italia) y en el Ideal International Film Festival (India). También forma parte de la Selección Oficial del Festival Internacional de Cine con Medios Alternativos (FICMA México) y ha sido seleccionada para el Festival Rieti & Sabina en Roma, lo que confirma el interés crítico que despierta su narrativa desafiante.
La película llega a las salas españolas distribuida por Barlovento Films y Pirámide Films, dos compañías que históricamente han apoyado obras de autor y propuestas arriesgadas dentro del panorama cinematográfico. Tanto en su puesta en escena como en su discurso, La ley de Sodoma reivindica la vigencia del cine como espacio de reflexión ética y política. El propio Gordon ha señalado que escribió la obra “como una farsa trágica sobre la fatalidad de ser humanos” y que su intención es mostrar la paradoja de una humanidad que tropieza siempre con los mismos errores.
Rodada en blanco y negro, con una estética que remite al expresionismo y a las grandes alegorías cinematográficas del siglo XX, la película invita a cuestionar el estado actual de la justicia, la manipulación del poder y la vulnerabilidad individual frente a sistemas que pueden volverse absurdos o crueles. A pesar del tono satírico, su trasfondo es profundamente serio y resonante, convirtiéndola en una obra que intenta provocar debate y mantener vivo el espíritu crítico en un tiempo marcado por la deshumanización.
Es así como Rafael Gordon reafirma su lugar como uno de los autores más libres, coherentes y necesarios del cine español contemporáneo. La ley de Sodoma no solo es un regreso, sino también una declaración: el cine sigue siendo un arma para pensar y un espacio donde la verdad, incluso disfrazada de farsa, puede revelarse con fuerza. @mundiario