Jurassic World: El renacer o cómo enterrar una saga con sus propios fósiles

Jurassic World: El renacer. / Productora.
El regreso de los dinosaurios a la gran pantalla se presenta como un ejercicio agotado de nostalgia reciclada. Con Gareth Edwards a los mandos y Scarlett Johansson en el cartel, la cinta pretende relanzar la franquicia pero termina confirmando su agotamiento.

Hay películas que nacen con fecha de caducidad, aunque se vendan como resurrecciones. Jurassic World: El renacer, la nueva entrega de una franquicia que marcó época en los años noventa, es el ejemplo más claro de cómo el cine comercial contemporáneo insiste en desenterrar glorias pasadas sin preocuparse por dotarlas de verdadero sentido o emoción. Lejos de ofrecer una evolución narrativa o visual, esta cinta parece pensada para llenar una cuota industrial más que para reanimar una historia que alguna vez deslumbró.

La imagen más reveladora del filme aparece muy pronto: un dinosaurio moribundo se desploma en medio de una calle neoyorquina, mientras los coches tocan el claxon con impaciencia, ajenos a la criatura. Es difícil no ver aquí una metáfora involuntaria pero certera del propio estado de la franquicia: un gigante del pasado que, exhausto, solo provoca indiferencia. Lo que en 1993 era un prodigio técnico y una fuente de asombro hoy se presenta como una rutina ruidosa y sin alma.

Jurassic World: El renacer. / Productora.

Detrás del proyecto encontramos nombres tan sólidos como Gareth Edwards —que intenta recuperar terreno tras el fiasco de The Creator—, el guionista David Koepp, o un reparto de estrellas encabezado por Scarlett Johansson y Jonathan Bailey. Sin embargo, ni el talento ni el presupuesto consiguen esconder la evidencia: El renacer no tiene nada nuevo que decir. El filme recurre a los mismos recursos de siempre —dinosaurios diseñados en laboratorio, persecuciones previsibles, sustos de manual— pero sin la tensión, el ritmo o la magia que hacían funcionar a sus predecesoras.

Más que una película, esta entrega es un catálogo de lugares comunes. Personajes arquetípicos (y fácilmente prescindibles), escenas de acción intercambiables y una trama que gira en torno a un enésimo “descubrimiento revolucionario” que nadie se cree. Las decisiones narrativas son tan mecánicas que ni siquiera los actores consiguen dotar a sus personajes de una mínima profundidad. Johansson y Bailey corren, gritan y cumplen con su parte, pero el guion les impide aportar algo memorable. La emoción brilla por su ausencia y el espectáculo, por reiterativo, se vuelve tedioso.

Jurassic World: El renacer. / Productora.

Resulta especialmente decepcionante la forma en que la película despacha todo lo sucedido en las entregas anteriores, como si la propia saga renegase de sí misma para intentar empezar de cero. Pero este reboot encubierto fracasa en su intento de renovar la mitología jurásica. La coexistencia entre humanos y dinosaurios, que podría haber abierto caminos apasionantes, queda reducida a un pretexto para repetir la misma historia con diferente envoltorio.

A nivel visual, El renacer tampoco aporta un salto cualitativo. Las criaturas siguen siendo impresionantes desde el punto de vista técnico, pero ya no causan el más mínimo asombro. La espectacularidad se ha vuelto rutina, y la épica, puro artificio. Lo que antes se percibía como un acontecimiento cinematográfico hoy parece un producto manufacturado sin alma, dirigido al consumo inmediato y al olvido posterior.

Jurassic World: El renacer. / Productora.

El problema de fondo es que Jurassic World: El renacer no tiene identidad propia. Vive de la nostalgia, pero no la honra; recurre a los clichés, pero no los renueva; ofrece espectáculo, pero no emoción. Lo que queda es una película hueca, que ni siquiera logra justificar su existencia dentro de una saga que pide a gritos una despedida digna.

Como el viejo dinosaurio que agoniza en mitad del asfalto, esta saga también parece pedir que alguien la deje descansar. Y quizás, después de este enésimo intento de resurrección, ha llegado por fin el momento de asumir que lo mejor del Jurassic Park ya ocurrió. Ahora solo queda respetar su legado y dejar de desenterrar lo que ya no tiene vida. @mundiario