Hasta el fin del mundo: un western dentro de un drama romántico

Imágenes de la película Hasta el fin del mundo. / @Twitter
Viggo Mortensen escribe, dirige e interpreta este interesante juego de géneros lleno de ternura y violencia en el lejano Oeste.

En los últimos años el mundo del cine siempre especula cuando a un director o productora se le da por el género del viejo Oeste, llenándose el pensamiento de muchos de la mítica cinta de doma de un Oeste estadounidense plagado de delincuencia, justicia, libertad e individualismo rudo y varonil. Por suerte Viggo Mortensen nos ofrece otro tipo de western, uno un poco más romántico en las inhóspitas tierras de polvo, tierra y cactus.

Sinopsis. Vivienne Le Coudy, una mujer tremendamente independiente, se embarca en una relación con un inmigrante danés llamado Holger Olsen. Después de conocer a Olsen en San Francisco, Vivienne accede a viajar con él a su casa cerca del tranquilo pueblo de Elk Flats, donde comienzan una vida juntos. Sin embargo, la Guerra Civil los separa, dejando a Vivienne sola en un lugar controlado por el poderoso ranchero Alfred Jeffries, su violento y descarriado hijo Weston Jeffries y la ayuda y la complicidad del corrupto alcalde Rudolph Schiller.

Producción y reparto. En su segunda película como director, después de Falling, Viggo Mortensen se luce protagonizando, dirigiendo y escribiendo Hasta el fin del mundo, el cual con la ayuda de un gran Vicky Krieps pulen algunas de las imperfecciones que tiene este viaje humano por el viejo Oeste americano.

Narrativa no lineal. La falta de claridad en los saltos o cortes temporales es lo que desconcierta un poco al espectador, al que según la crítica parece costarle situarse en la cinta durante el primer tramo de la misma. Omitiendo el cacao narrativo, la historia es conmovedora y se aleja del mítico western antiguo donde los tiros y las frases hechas predominaban sobre cualquier otra cosa.

Viggo Mortensen en Hasta el fin del mundo. / @Twitter

Juego de géneros. Lo que sí logra con éxito representar Mortensen, tanto de director como de actor, son los claros cambios de género que vive la película según se va desarrollando la trama, dándole un nuevo uso al anticuado género del western.

Imágenes de la película Hasta el fin del mundo. / @Twitter

Hasta el fin del mundo se aleja con sentido del mítico western americano y busca llenar la cámara con el simbolismo de dos protagonistas, a los que en esta cinta no les hace falta la compañía de grandes movimientos de cámara ni efectos especiales, sino la sencillez del amor y la añoranza en este drama romántico del lejano Oeste. @mundiario