El exorcista: creyentes y el riesgo de trabajar sobre un gran legado

Lidya Jewett y Olivia O'Neill en El exorcista: creyentes. / Universal

Finalmente llega a cines El exorcista: creyentes apostando por el regreso de una de las franquicias más queridas en el cine de culto de terror.

Octubre es considerado el mes del terror por muchos fanáticos de estas historias que erizan la piel y ponen los pelos de punta, por lo que las grandes empresas guardan sus mejores contenidos de esta temática para estas fechas, y para la primera semana de este mes las sorpresas no se hicieron esperar.

Tan solo en la gran pantalla gozamos del regreso de dos grandes franquicias; por un lado, tenemos el regreso de Saw con su décima entrega, la cual ha llamado la atención del público para bien; mientras que, por otro lado, se encuentra una de las películas más esperadas por los fanáticos del terror, El exorcista: Creyentes.

El regreso de un ícono del terror

Han pasado 50 años desde que el director William Friedkin, en compañía de un guion escrito por William Peter Blatty, presentaron la película más icónica en el mundo del terror, El exorcista, una cinta protagonizada por Ellen Burstyn, Jason Miller, Linda Blair y Max von Sydow, en donde se relata los fatídicos hechos de la posesión diabólica de Regan MacNeil, una niña de doce años de edad, y del exorcismo al que más tarde fue sometida.

Desde 1973 no se ha creado una película que pueda cubrir los estándares que esta gran cinta generó en la industria del cine, por lo que, cuando se anunció una nueva producción que partía de los acontecimientos directos de esta historia, el público sintió la emoción, no solo de revivir un clásico, sino también de experimentar la historia más allá de lo que Regan y compañía tuvo que enfrentar.

Si bien, el crear contenidos que parten de un icono establecido ya es difícil por la carga emocional que han generado en el pasado, parece que estas películas han cruzado la línea de hacer cine de terror por amor al género y el arte, y han decidido quedarse en la explotación de recursos para generar ganancias. Directa o indirectamente, Gordon Green se ha posicionado en un puesto muy cuestionable por retomar estas dos franquicias tan icónicas y entregar contenidos de baja calidad, sin pies ni cabeza, y que podrían ofender a los puristas del terror.

Para la mala fortuna de El exorcista: creyentes, carga con el peso de la película más influyente en el terror, y los cambios en el guion durante el proceso (pues primero sería un remake y luego se optó por una secuela) dejaron caer lo que podría haber sido un inolvidable regreso. Si bien, demuestra guiños a todas las películas que tienen unión con la historia principal de Regan, estos no son suficientes para salvar la entrega.

¿El exorcista: creyentes es una mala película?

Podemos decir que si y no, pues, por un lado, la película comienza de increíble manera, construyendo una historia que parece sólida, con una ambientación de gran calidad que sumerge al espectador en sensaciones de terror, agobio, incomodidad e incluso incertidumbre. Asimismo, el gran acierto musical apoya esa nostalgia de la película original.

The exorcist believer póster. / Universal

Sin embargo, en la segunda mitad de la película comienzan los problemas, con una sensación de aceleración en los tiempos que acompaña una trama que comienza a extenderse en diferentes aristas que no cuentan con desarrollo y conclusión, terminan dejando en el espectador un mal sabor de boca. @mundiario