Aro Berria reconstruye la búsqueda comunitaria y el desencanto del movimiento obrero vasco
A finales de los años setenta, en un contexto marcado por la efervescencia del movimiento obrero autónomo vasco, un grupo de jóvenes decidió buscar nuevas formas de convivencia alejadas del sistema tradicional. En Lizaso, en el valle navarro de Ultzama, fundaron la comunidad Arco Iris, un proyecto aislado y autosuficiente que pretendía materializar los ideales políticos que consideraban imposibles de alcanzar en los cauces habituales de la lucha laboral.
Hija de dos de los miembros de aquella comunidad, Irati Gorostidi Agirretxe recupera esa experiencia generacional en Aro Berria, su primer largometraje. La película, que cuenta con la participación de RTVE, parte del estudio de materiales documentales de la época para construir una ficción inmersiva que combina recreación histórica y representación sensorial. El proyecto obtuvo una mención especial del jurado de Nuevos Directores en el Festival de San Sebastián, un reconocimiento que consolidó su llegada a salas comerciales.
El reparto está encabezado por Maite Mugerza Ronse, Óscar Pascual López, Aimar Uribesalgo Urzelai, Edurne Azkarate y Jon Ander Urresti Ugalde. La película incluye además la colaboración del cineasta Oliver Laxe, Jan Cornet y Javier Barandiaran, cuyas participaciones refuerzan el carácter coral de la historia.
La trayectoria previa de Gorostidi ya había generado atención crítica. Su cortometraje Contadores formó parte de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes y se centraba en la huelga del sector siderúrgico a finales de los setenta, en un momento en el que las negociaciones del nuevo convenio del metal impulsaban un espíritu de lucha sostenido por activistas libertarios. Aro Berria continúa esa línea temática y arranca precisamente en ese punto temporal, reflejando la frustración de trabajadores que dejaron atrás un movimiento obrero en el que habían depositado una confianza absoluta.
La película plantea cómo parte de la militancia más radical, al no encontrar en el sindicalismo la transformación que buscaba, se orientó hacia nuevos espacios de experimentación colectiva. Esa deriva los acercó a la comunidad Arco Iris, en la que la convivencia tomaba un rumbo más próximo a las dinámicas contraculturales. La directora ha investigado durante años este fenómeno, cuya referencia internacional es la Rainbow Family, fundada en 1972 en Estados Unidos y basada en principios de no violencia y ausencia de jerarquías. Sus encuentros anuales proponían una experiencia comunitaria que combinaba naturaleza, convivencia y prácticas rituales de carácter catártico.
La directora ha explicado que la película se fundamenta en la puesta en escena de situaciones históricas derivadas del análisis de documentos de la época. Esta metodología le permitió articular una mirada que vincula movilizaciones sociales, desencanto político y auge de experiencias colectivas. Según sus declaraciones, comprender aquel periodo ayuda a leer ciertos debates contemporáneos sobre comunidad, resistencia y nuevas formas de organización.
El estreno en salas está previsto para el 28 de noviembre, fecha en la que Aro Berria llegará al circuito comercial tras su recorrido en festivales. @mundiario