Argentina, 1985 y Ruido, exhibidos en el 70º Festival de San Sebastián

Fotograma de Argentina, 1985 / Santiago Mitre

Estos dos filmes, uno argentino y otro mexicano, ahondan en temas sociales de gran repercusión en sus países.

Del director Santiago Mitre, la Sección Perlak del certamen donostiarra nos trae su última cinta, Argentina, 1985, estrenada en el Festival de Venecia de este año, y que está inspirada en la historia real de los fiscales Julio Straserra (Ricardo Darín) y Luis Moreno Ocampo (Peter Lanzani) que en 1985 se atrevieron a perseguir y juzgar a miembros de la dictadura militar más represiva y criminal de la historia de ese país suramericano.

A pesar de que el tema haya sido llevado a la pantalla en diversas ocasiones y, en algunas de ellas, con gran calidad, es un filme necesario e inolvidable. El juicio civil a los militares golpistas que, muy a su pesar, recae sobre el fiscal general de la República, Julio César Strassera, interpretado por Ricardo Darín, con su maestría de siempre, debe instruirse en un tiempo récord y con todo en su contra. Nadie, excepto su primer adjunto Luis Moreno Ocampo, magistralmente interpretado por Peter Lanzani, quiere formar parte de su equipo, por lo que se ve obligado a aceptar uno absolutamente integrado por jóvenes sin gran experiencia. También hay que señalar las constantes amenazas que sufrieron por cumplir su tarea judicial. Contra todo pronóstico, realizan un intensísimo y extraordinario trabajo.

Argentina, 1985, un filme necesario e inolvidable

Hay que destacar los breves toques de humor irónico que sabiamente Mitre va enlazando con los momentos de más alta tensión emotiva, rebajando la presión y provocando aliviadas risas liberadoras en la sala.

En el filme, Darín interpreta un histórico monólogo, su discurso final, y sobre esa escena ha expresado: “Cada una de las cosas que se dice en ese texto repercuten de alguna forma en la escena. Estaba tan bien diseñada la escena que yo nunca tuve miedo. Entiendo la preocupación de los demás con ese momento, porque es un momento álgido de la película y todo nos lleva esa secuencia, pero nunca me contagié de esas dudas. La primera vez que lo leí, dije: 'Wow'”.

“Acabamos haciéndolo -añade- 30 veces en varios días. Había entre 300 y 350 personas sentadas en la audiencia. Cada vez que me fijaba en esa gente, siempre me encontraba a extras que llevaban varios días escuchando lo mismo y que aún así tenían los ojos rojos por la fuerza de la escena. Por exigencias de cámara y para asegurarnos de que teníamos todo lo que necesitábamos, lo tuvimos que hacer muchas veces. Casi siempre, salvo casos puntuales, lo hacía del tirón. Fue una escena muy emocionante para todo el mundo”.

Argentina, 1985 deja bien claro que nada justifica el uso de la violencia como arma política. "Nunca más" el secuestro, la tortura, la desaparición y el asesinato podrán ser utilizadas por el poder institucional.

 

Tráiler de Ruido. / Netflix

A ella se une, en este viaje de investigación, el personaje de una periodista que interpreta Teresa Ruiz, y entre ambas descubren la cruel realidad y conocen a miembros de asociaciones que existen en la sociedad y se dedican a buscar a sus familiares desaparecidos. Son personas que prestan su testimonio en el filme.

Su directora reconoce que para realizar la cinta fueron años de investigación, de documentación, de trabajo con las asociaciones, gracias a personas conocidas como las "buscadoras", como las periodistas, las defensoras de derechos humanos, las abogadas, las madres de familia... todas buscan justicia sin perder ni la voz ni la dignidad, sin perder la posibilidad de gozo, de poder convivir y conectar con los demás. Ahí está la resiliencia, ahí está la digna rabia. La exigencia es sin duda lo más importante de todo”. @mundiario