Irán y EE.UU. dieron toda una lección de 'fair play' en el Mundial de Francia´98

Irán y Estados Unidos en el Mundial de Francia'98
Irán y Estados Unidos en el Mundial de Francia 1998.

Las selecciones de EEUU e Irán demostraron en el Mundial de 1998 disputado en Francia que el deporte está muchas veces por encima de las rencillas políticas

Irán y EE.UU. dieron toda una lección de 'fair play' en el Mundial de Francia´98

Sucede en muchos campeonatos mundiales que se producen enfrentamientos entre países que guardan viejas “rencillas”, sea políticas sea deportivas, que hacen que el partido que deben disputar entre ellas sea, antes de disputarse, uno de los más esperados por los aficionados en general. En esta misma columna relatábamos la semana pasada lo acontecido en 1974 con el enfrentamiento entre las dos repúblicas alemanas o también -como olvidarlo-  la eliminatoria de cuartos de final en México´86 entre Argentina e Inglaterra, con el conflicto de las Malvinas de fondo, que empezó siendo un partido con tintes políticos y terminó recordándose por la famosa “mano de Dios” de Maradona o por su recordado segundo gol.

En el Mundial de Francia de 1998 se dio esta circunstancia con un partido entre dos selecciones de las que no se esperaba que hiciesen nada reseñable en el campeonato, pero que la situación política iba a tener mucho que ver en el devenir del encuentro: EE UU e Irán. Muchos conflictos diplomáticos entre ambas naciones que hicieron que el partido se declarase de alto riesgo nada más conocerse la composición de los grupos en el sorteo.

Ambas selecciones llegaron a este encuentro, que se iba a disputar en Lyon, tras ser derrotadas en la primera jornada por Yugoslavia los iraníes y por Alemania los norteamericanos. Y tampoco se esperaba que en la última jornada se diese ninguna sorpresa con lo que, en lo que al aspecto deportivo se refiere, este partido sería el único en el que alguno de los dos podría cosechar alguna victoria.

Como era de esperar, los días anteriores al encuentro los líderes religiosos iraníes clamaban por que su selección derrotase a “la bestia”. Incluso se permitió por primera vez que las mujeres de Irán pudiesen ver por televisión el partido de fútbol, que dicho sea de paso, si querían dar algo de libertad a las mujeres, estoy seguro de que ellas hubiesen preferido cualquier otra cosa antes que permitirles ver un partido de fútbol por la televisión. Pero bueno, el tema era cuestión de estado y el detalle se percibió como un hecho insólito ante la trascendencia del momento.

El caso es que lo que algunos pintaron como la “batalla” entre EE UU e Irán terminó siendo, felizmente, todo lo contrario. En la selección iraní militaban unos modestos futbolistas que jugaban casi todos en la irrelevante liga de su país y tan sólo Mahdavikia y Bagheri sabían lo que era disputar una liga importante como era la de Alemania, donde jugaban. Por su parte, los norteamericanos tampoco eran nada del otro mundo: un puñado de deportistas que habían elegido un deporte despreciado en un país que no entiende cómo se puede jugar a algo sin utilizar las manos y que encima se llama fútbol en todas partes menos allí, que le llaman soccer. El portero Keller, que jugó en el Rayo Vallecano, el ex bético Tab Ramos, el centrocampista Cobi Jones y poco más componían la escuadra de EEUU.

Y llegó el día del partido y el detalle de fair play del Mundial y de la historia de los mundiales. Saltan los jugadores al campo encabezados por el cuarteto arbitral, se escuchan los himnos nacionales con absoluto respeto para, a continuación, irse saludando los jugadores uno a uno. Los iraníes portaban ramos de flores que entregaron a sus contrincantes norteamericanos los cuales correspondieron con un banderín para sus rivales iraníes. Bonito detalle, pero faltaba lo mejor.

Cuando todo indicaba que cada uno se iría para su campo a hacerse la foto de rigor, resulta que no, que se van todos juntos, se reúnen colocándose alternativamente un jugador de cada equipo para hacerse la foto conjunta y el cuarteto arbitral que se une a la instantánea. Como era de esperar, el estadio  rompió en una atronadora ovación y muchos de los que seguimos el partido desde nuestras casas tampoco olvidaremos nunca ese momento tan bonito y tan cargado de significado. Dicen que el detalle de la foto había sido pactado previamente por los dos técnicos. Si es así, un aplauso para ellos.

El partido se lo llevaron los iraníes por 2-1. Partido emocionante hasta el último minuto. Marcó un tal Estili en el minuto 40 para después volver a marcar su estrella Mahdavikia en el 84. McBride en el 87 acortó distancias, pero ya no hubo tiempo para más , con lo que las calles de Teherán fueron una fiesta a la conclusión del partido. En EE UU es posible que el encuentro pasase más desapercibido y no se lamentase mucho el haber perdido ante Irán. Seguro que muchos ni sabrían que aquel día jugaba su selección de fútbol. Perdón, de soccer.

En la última jornada ambas selecciones perdieron sus partidos ante Alemania y Yugoslavia con lo que quedaron –como era de esperar- eliminadas en la primera fase. En cualquier caso, el detalle de fair play que nos dejaron aquel día en Lyon quedará ya para la historia de los mundiales. El fútbol, ese deporte denostado por algunos, unió en 90 minutos lo que la política sigue sin poder conseguir en el año 2014.

Irán y EE.UU. dieron toda una lección de 'fair play' en el Mundial de Francia´98
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