La cocina peruana que echó raíces en A Coruña y ya forma parte de su identidad gastronómica
A Coruña se ha ido abriendo al mundo también a través de la mesa. Y pocas historias explican mejor esa evolución que la de La Conquista y Chifán, dos restaurantes nacidos de una historia personal y familiar que hoy forman parte del paisaje gastronómico de la ciudad.
Detrás del proyecto hay una mujer que llegó desde Perú y una familia que se reunió poco después para empezar de nuevo. A Coruña fue el lugar donde echar raíces. “Esta ciudad nos acogió desde el primer día y aquí hemos hecho nuestra vida”, resume la fundadora del grupo. La cocina, presente desde la infancia —entre comedores sociales, ollas enormes y mercados llenos de color— acabó convirtiéndose en vocación y, con el tiempo, en oficio.
Tradición peruana con identidad propia
La Conquista abrió sus puertas hace una década con una apuesta clara: cocina peruana tradicional, fiel a los sabores de origen, cuidada en técnica y presentación. En una ciudad donde entonces los restaurantes temáticos no eran habituales, el proyecto fue ganando terreno con constancia. Las causas, los ceviches, el arroz con pato o el chaufa marino se convirtieron en platos reconocibles para un público cada vez más diverso, capaz de apreciar una propuesta auténtica sin concesiones.
Ese mismo respeto por la tradición es el hilo conductor del grupo. No se trata de reinterpretar la cocina peruana desde lo conceptual, sino de contar su historia desde el plato, con rigor, producto y coherencia.
Chifán: la cocina mestiza que encontró su lugar
La llegada de Chifán supuso un nuevo paso. Pionero en Galicia, el restaurante se especializa en cocina chifa, fruto del mestizaje histórico entre la gastronomía china y la peruana. Wok, salteados a fuego fuerte, técnicas asiáticas y condimentos como el ají amarillo o el sillao peruano conviven en una carta que respeta una tradición nacida en el siglo XIX, cuando la emigración china adaptó su cocina a los productos del Perú.
La acogida confirmó algo que hoy parece evidente: el público coruñés está preparado para descubrir sabores con historia, siempre que se presenten con honestidad. Platos como el chaufa, los tallarines salteados, el pollo chijaukay o el lomo saltado forman parte ya del imaginario gastronómico local.
Un grupo con valores y vocación cultural
Ambos restaurantes comparten equipo, proveedores y una misma filosofía: respeto por el producto, trabajo con materias primas locales y de temporada, cuidado del servicio y una clara vocación cultural. El proyecto se articula hoy bajo el nombre de Grupo La Conquista, con la voluntad de ejercer como embajador de la diversidad gastronómica peruana en Galicia.
Ese recorrido ha recibido recientemente un respaldo significativo: la acreditación de la Universidad San Ignacio de Loyola como restaurante de auténtica cocina peruana, un reconocimiento que avala años de fidelidad a la tradición y de trabajo constante.
Mirar al futuro sin perder la esencia
Los aniversarios —diez años de La Conquista y tres de Chifán— son también una ocasión para mirar adelante. Sin desvelar aún detalles, el grupo confirma que trabaja en un nuevo concepto gastronómico que ampliará su universo culinario cuando las condiciones estén maduras. Prudencia, respeto por el oficio y escucha al público siguen marcando el ritmo de cada decisión.
Después de aquella primera apuesta, La Conquista y Chifán celebran algo más que el paso del tiempo. Celebran haber encontrado en A Coruña un lugar donde la cocina peruana no solo se prueba, sino que se queda. @mundistyle