Así es el One World Observatory, la vista más espectacular de Nueva York
Instalado en la cima de la Freedom Tower justo donde reposaban las Torres Gemelas, esta es una de las principales atracciones de la Gran Manzana.
El One World Trade Center es el edificio más alto de Nueva York y ofrece probablemente la vista más espectacular de la ciudad. Este rascacielos, también conocido como la Freedom Tower, tiene un observatorio en uno de sus últimos niveles, siendo uno de las atracciones turísticas más importantes de la Gran Manzana. Tuve la oportunidad de visitarla en septiembre del año pasado, justo en los últimos coletazos del verano y fue, de lejos, una de las panorámicas más espectaculares que he visto en cualquiera de mis viajes.
La entrada a la atracción tiene tres precios distintos dependiendo de la experiencia que se quiera disfrutar. La entrada más sencilla cuesta $ 35.00, que es la que utilicé yo, aunque en la página web se explican las restricciones y beneficios que tiene cada una (las otras cuestan $ 45.00 y $ 55.00, respectivamente). Es recomendable comprarlas por Internet, pues las colas en la entrada de la torre son infinitas y el observatorio, salvo que amanezcan en un día de suerte, siempre está lleno. Si llegan al rascacielos con sus entradas adquiridas de antemano, se evitan hacer línea e ingresan directamente a los primeros dispositivos de seguridad del lugar.
Este aparato de seguridad es prácticamente idéntico al de un aeropuerto, aunque salvando las distancias de cantidad de personal y aglomeración, obviamente. Tras pasar por las inspecciones en las que de verdad uno siente que solo falta que le pregunten cuál es el motivo de su visita a aquel territorio, se pasa por un corredor subterráneo que está decorado con pantallas que proyectan imágenes de personas que participaron en la construcción del edificio. Esto para los visitantes puede que sea solo un recurso más de la experiencia, pero para los neoyorquinos es simbólico ya que este rascacielos fue erigido justo al lado de donde solían imponerse las Torres Gemelas.
Vista nocturna de Nueva York desde la Freedom Tower
Lo siguiente es la parte más rápida del tour, pero también una de las más espectaculares. La persona llega a un ascensor que, en cuestión de segundos, lleva a los pasajeros hasta la cima del edificio. No tarda más de 30 segundos en echarse un pique de más de 100 pisos, y durante este recorrido tan fugaz se proyectan en las cuatro paredes y el techo del elevador un vídeo que narra el surgimiento, construcción y apogeo del skyline de la ciudad. Un cortometraje que ilustra cómo era todo desde que no era más que campo libre hasta la metrópolis y mega ciudad de la actualidad. La animación es tan real que uno siente que puede tocar los edificios con estirar los dedos hacia las pantallas del ascensor.
Finalmente, se llega ya al observatorio en sí. Todo esto, desde entrar a la torre hasta llegar a la planta donde se encuentra la atracción toma como mucho un poco más de 10 minutos. Como sea, al visitante lo reciben nuevas pantallas que proyectan un vídeo más sobre la ciudad. Éstas se encuentran en una especie de corredor que está totalmente a oscuras a fin de que toda la atención se centre en el vídeo. Cuando éste termina, y aquí viene un spoiler (bajo aviso no hay traidor), las mismas se elevan, destapando, por fin, la vista a la ciudad más famosa del mundo.
El visitante está a 109 pisos de altura, nada menos. No hay un solo edificio de Manhattan que escape a la vista. Se puede ver el alma y corazón de la ciudad que nunca duerme. Cada rascacielos, cada valla del Times Square, el rectángulo del Central Park. Todo, hasta Nueva Jersey y, por supuesto, Ellis Island y la Estatua de la Libertad.
Vista de la Estatua de la Libertad desde el One World Observatory.
Por si la recreación de aquella espectacular panorámica no basta, el observatorio tiene también un restaurante y una tienda de recuerdos, aunque en ambas los precios son exorbitantes (esto es Nueva York, ¿qué esperaban). También hay una plataforma en donde un orador entretiene a las personas con datos de la Freedom Tower y de la ciudad en general.
Como sea, es obvio que la gran atracción del lugar es la vista hacia la Gran Manzana, como no podía ser de otra forma, pero vale la pena. Por completo. Es un paisaje memorable, que incluso llega a hacer olvidar el bullicio y la aglomeración de personas que se forma en un espacio que por momentos de verdad se queda pequeño para todos los visitantes que recibe. El One World Observatory es definitivamente la vista más espectacular que he tenido de cualquier ciudad. Un destino totalmente recomendado.
Dedico este artículo a mi prima Yadira, quien fue mi compañera de aventuras en mi travesía en la ciudad más famosa del planeta. @mundiario