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"Gente normal", la serie que excita en la pantalla

La adaptación de la novela de Sally Rooney, que triunfa  en el Reino Unido, se estrenó este 16 de julio en España.
"Gente normal", la serie que excita en la pantalla
Gente normal. / RR SS
Gente normal. / RR SS

Jade Vega

Colaboradora.

Raro, honesto sexy, un poco tonto quizás, pero directo, así describen el sexo de la serie Gente Normal (Normal People), que se estrenó este jueves en España- La novela de Sally Rooney, en su adaptación, ha dado en el clavo con sus escenas sexys que no tienen nada que envidiarle a las de Hollywood.

Sus protagonistas Daisy Edgar-Jones y Paul Mescal, dan vida al romance que por su impacto va destinado a marcar a una generación.

Para S Moda, Ita O’Brien, quien fue la encargada de crear esa magia de la pareja en cada encuentro sexual de la serie, ha logrado su trabajo de hacer el rodaje de la intimidad donde los intérpretes se sientan seguros y a salvo durante la creación de las mismas, tanto física como sentimentalmente.

La productora de escenas sexuales, ha sido bailarina, actriz y directora de movimiento escénico, en 2014 comenzó a concebir un código de conducta para el rodaje de este tipo de secuencias en cine y televisión.

Casi seis horas de la serie fueron dedicadas a las diferentes escenas íntimas que los protagonistas tienen a lo largo de los años, y han sido exaltadas por los críticos de los medios y aclamadas de manera unánime. La escena sexual más larga dura 11 minutos, corre en el segundo capítulo y muestra el primer encuentro sexual de Connell y Marianne, es también la favorita de O’Brien y recomienda enseñársela a los adolescentes.

De hecho, la describe como un ejemplo positivo de cómo podemos representar una primera vez: con respeto y protección, dejando que fluya, mostrando cómo ambos piden consentimiento al otro. Describe el trabajo que le toca desplegar para dar vida a las escenas: “primero hablo con el director sobre las escenas, los personajes, la trama y su visión creativa. Después, con los actores, establecemos acuerdos y consentimiento sobre la desnudez: simulamos el movimiento, fijamos dónde tocar y, sobre todo, dónde está el ‘no’. Cuando ponemos límites los actores son libres para hacer lo que mejor saben, actuar”.

En el caso del tocamiento genital, lo considera una línea roja. Los protagonistas usan parches protectores en sus partes intimas y durante el rodaje pueden suspender en cualquier momento pronunciando una palabra de seguridad previamente acordada.

Destaca que Daisy Edgar-Jones como Paul Mescal, apenas si se conocían por aquel entonces, sin embargo han confesado haberse sentido “ligeramente atemorizados” durante los primeros ensayos de las coreografías sexuales. Cree que el mayor reto fue plasmar de forma respetuosa la vulnerabilidad física y emocional de la novela a la pantalla, teniendo en cuenta que la escritora utiliza las escenas de sexo en su obra para hacer avanzar la narrativa y representar la vida emocional de los personajes. @mundiario