Fiestas de empresa y desmadre de los empleados

Consolador.
En las cenas de empresa, evitar la atracción y no dejarse llevar por los impulsos puede resultar bastante complicado, pero no es imposible del todo.

Las cenas de empresa son el caldo de cultivo perfecto para ser infiel o para realizar ese sueño que lleva repitiéndose durante todo el año: tener una aventura con un compañero de trabajo. Así lo confirma una encuesta realizada por SexPlace, la tienda de juguetes eróticos más grande de España, donde el 69% de las mujeres encuestadas están dispuestas a pasar a la acción. Aunque existen trucos para resistir a la tentación y evitar los remordimientos de la mañana siguiente o la incomodidad de los primeros días al regresar a la oficina.

Lo que sucede en la cena, se queda en la cena

“Los que se pelean, se desean” dice el refrán y no deja de ser cierto. La tensión que se acumula entre los empleados, la erótica del poder, controlar al que domina… los impulsos que producen el deseo erótico entre colegas son infinitos y las cenas de empresa son la oportunidad perfecta para seis de cada diez mujeres encuestadas, que manifiestan haber hecho realidad su deseo. Los hombres son más recatados en este aspecto, solo el 44% ha tenido un “affaire” durante una cena de empresa.

De las 265 mujeres y los 220 hombres destaca que dependiendo del sexo cada uno fantasea con un escenario diferente. Ellas prefieren a los cargos superiores o probar nuevas experiencias con otra compañera. A ellos no les importa mucho los puestos, aunque sienten cierta predilección por las secretarias. En algo que están de acuerdo tanto hombres como mujeres es que solo dos de cada diez experiencias tienen futuro y sobrevivirán más allá de esa noche y la mayoría, un 90%, lo mantendrá en secreto para evitar los comentarios.

Cómo resistir la tentación

En las cenas de empresa, evitar la atracción y no dejarse llevar por los impulsos puede resultar bastante complicado, pero no es imposible del todo.

Por un lado, si tenemos pareja podemos intentar que se acepte llevar acompañantes a la celebración y mantener las distancias con ese o esa colega que nos vuelve locos.

Si la empresa se muestra reticente a esta propuesta, es posible que nos ayude si salimos de casa con los deberes hechos. Así el deseo sexual será menor. Incluso se puede incluir algún juguete sexual pequeño que podamos meter en el bolso o bolsillo y que son fáciles de conseguir, por ejemplo en SexPlace. Y si vemos que la atracción se descontrola, podemos recurrir a ellos.

Y en el caso de que hayamos metido en el bolso nuestro juguete favorito y terminemos cambiando de opinión, siempre podemos usarlo en pareja y aumentar el placer.

Las cenas de empresa son la ocasión ideal para estrechar lazos con los colegas de la oficina. Y si al final nos rendimos al deseo, solo hay que pensar que es un hábito que se repite con más frecuencia de lo que creemos. Y si surgen remordimientos, no hay que prestarlos demasiada atención porque según los encuestados, esa aventurilla de una noche no afectó a la relación de trabajo con el compañero.