La tenacidad sináptica o la capacidad para aprender. ¿Cuánta posee usted?

Aprendizaje. / Lacie Slezak en Unsplash
Aprendizaje. / Lacie Slezak en Unsplash

Gracias a la aplicación de la tecnología algorítmica ADNe® en los desarrollos neurobiológicos se han podido establecer las 8 características del aprendizaje y además se miden con precisión y significancia científica.

La tenacidad sináptica o la capacidad para aprender. ¿Cuánta posee usted?

En el mundo empresarial y en el académico se habla mucho sobre el “aprendizaje. Es normal. En el primer caso se trata de una condición necesaria y en el segundo, imprescindible.

Lo cierto es que desde una visión neurobiológica el aprendizaje se mide en una unidad denominada “Tenacidad Sináptica”, ya que realmente se trata de eso. Un indicador de mayor o menor tenacidad en la comunicación entre dos o más neuronas.

El psiquiatra, premio Nobel en Medicina (2.000), Eric Kandel, acuñó este concepto aunque el fisiólogo Pavlov, galardonado con el Nobel en 1.904 interpretó perfectamente este concepto desde su especialidad gástrica/digestiva.

Por lo tanto, el aprendizaje es el resultado de dicha comunicación, la cual se compone de la transmisión de diferentes moléculas sin que éstas penetren en el núcleo de la neurona.

En cambio, para generar la memoria y el recuerdo, se deben generar diferentes convocatorias proteicas en el interior de dicho núcleo.

Diagrama de la tenacidad sináptica. Mundiario
Diagrama de la tenacidad sináptica. / Mundiario

Por ello sabemos que el aprendizaje es superficial, limitado y no siempre bueno. También aprendemos cosas malas que a menudo llamamos “vicios”. Por ejemplo, para coger correctamente una raqueta después de haber adquirido “un vicio”, estamos obligados a generar más sinapsis tenaces que en el caso de haberla cogido (empuñadura) bien desde un principio.

Para que se dé esta corrección estamos obligados a realizar una “poda sináptica” o bien, a conectar tenazmente neuronas originariamente señalizadas para facilitar otras actividades.

La verdad es que desde el aprendizaje basado en “la letra con sangre entra” hasta hoy, han aparecido diferentes teorías que han coloreado este concepto.

En 1.983, el psicólogo Howard Gardner caracterizó, sin identificar ni medir, diferentes tipos de inteligencias basándose más en el modelo perceptivo que en el cognitivo. Esta particularidad atacaba directamente al concepto percentil que el psicólogo David Wechsler manifestó en 1.939 y posteriormente se revisó en 1.967. De esta manera, para Wechsler, el mundo se dividió entre personas que estaban por debajo de promedio, en promedio y por encima de promedio.

Así mismo, la “innovadora” idea de que el aprendizaje es emocional no es más que una obviedad, ya que las emociones y las facultades cognitivas también son el resultado de diferentes sinapsis determinadas por la combinación de neurotransmisores concretos.

Por lo tanto, el aprendizaje es la conexión tenaz mientras que su resultado o expresión es dependiente de la mezcla neurotransmisora que se conecta.

Como puede observar Wechsler proponía “números”, mientras Gardner los obvia. Pavlov observaba mientras Kandel analiza. Pasado y presente.

¿El futuro? El ADNe®

La buena noticia y no es para todos, es que gracias a la aplicación de la tecnología algorítmica ADNe® en los desarrollos neurobiológicos se han podido establecer las 8 características del aprendizaje y además, se miden con precisión y significancia científica.

Estas 8 características no son disyuntivas (si tengo una, no poseo las demás), sino que nos definen a través de las capacidades combinables que indican las rutas requeridas para que dos personas distintas aprendan lo mismo con un similar esfuerzo.

Digamos que lo que se plantea como determinante en el aprendizaje, al margen del contenido, es el trayecto a recorrer. Como puede apreciar, “más el cómo que el qué”. Si lo prefiere, también es válida la frase “Todos los caminos conducen a Roma”.

La caracterización que propone esta innovadora teoría desarrollada por Jacobson, Steinberg & Goldman y aplicada con éxito en la Cátedra Innovación de la Universidad Politécnica de Valencia, además de en diferentes corporaciones, incluye la Aceleración, la Constancia, la Fijación, la Especialización, la Transversalidad, la Memorización, la Tolerancia al bloqueo y el Aprendizaje experiencial.

Vamos con una breve descripción:

¿Qué le voy a decir de la Aceleración? Ya sabe, hay gente que aprende rápido. ¡No! No piense en eso de que “El mucho corre, pronto para”. Hay personas que por su condición sináptica aprenden rápido y no paran de aprender.

¿La Constancia? Este concepto también lo tenemos claro. Una forma como cualquier otra para aprender se puede basar en una mayor o menor persistencia. Otros lo llaman “ser cabezón”.

¿Fijación? Aunque una buena forma de fijar las ideas y los conceptos sea lo que denominamos un “modelo repetitivo”, existen personas que desconectan al automatizar una respuesta. Digamos que pierden la consciencia de lo aprendido y con ello, se muestran impermeables a la evolución de lo asimilado.

¿Especialización? No caiga en la trampa de pensar que la especialización y la transversalidad son opuestas. Si lo hace es que su “Fijación” es muy elevada.

La especialización es esa característica que le invita a profundizar en lo aprendido. Más en vertical que en horizontal.

Hay gente que se pierde grandes maravillas cuando se especializan en exceso, olvidándose de un escenario transversal.

¿Transversalidad? Como le anticipaba, esta característica no está reñida con la anterior. En este caso, la invitación es para ampliar el espectro de los temas aprendidos. Si además profundiza en ellos, cumplirá con ambos requisitos alcanzando una elevada tasa de transdisciplinariedad (Edgar Morín y Basarab Nicolescu, entre otros).

¿Memorización? Este concepto, en lo referente al aprendizaje, incluye tanto aquello que se memoriza como la convocatoria del recuerdo para recuperar lo memorizado. Aunque le suene raro, son procesos neurobiológicos diferentes.
En cualquier caso nos referimos a la intensidad y cantidad de información que una persona es capaz de asociar y consolidar. Tenga en cuenta que la memoria no es un almacén de datos, sino la capacidad para convocar las relaciones perceptivas que por sí solas no corresponden a una definición concreta.

¿Tolerancia al bloqueo? Existen personas que “se cansan” enseguida. No saben cómo superar un bloqueo en el aprendizaje y evitan buscar otros caminos para llegar a la meta propuesta. Digamos que mientras unos abandonan, otros pueden desarrollar constancia o simplemente toleran y gestionan el bloqueo.
¿Le ha pasado a usted con la trigonometría o con las sumas y restas de números quebrados (fracciones)? A mí, sí. A otros, no.

¿Aprendizaje experiencial? Aquí hablamos de la condición “prueba/error” y también de eso de “aprender del fracaso”. Mire… voy a ser sincero. No se trata exactamente de eso. En realidad se trata de consolidar lo aprendido en base a lo vivido, incluyendo sesgos adquiridos. Por ello, si no posee mucha aceleración, necesitará mucho tiempo. Si la posee, menos.

Si no posee mucha fijación, cometerá continuamente los mismos errores y disfrutará de los mismos aciertos. Si se centra en la especialización, vivirá pocas experiencias pero si posee mucha transversalidad, quizás “todo le pase a usted”.

Lo que queda claro es que al medir cada una de estas características, disponemos de una valiosa información para el profesional docente y para el alumno o directivo. No es lo mismo disponer de una métrica en clave porcentual (en el orden propuesto) de 85:52:74:69:44:73:55:73 que 65:74:72:62:45:84:56:43.

Solo le digo que el primer individuo aprenderá más y mejor haciendo prácticas mientras que el segundo, no.

En fin… como puede apreciar, las 8 características se encuentran tan unidas como las piedras al suelo.

¿Cómo aprender?

Ya en el año 2.018 se publicó en la prestigiosa revista JMBE (Journal of Management and Business Education) de la Academia Europea de Economía y Management que la tecnología algorítmica ADNe® marcaba un antes y un después en la enseñanza customizada, cambiando para siempre el modelo educativo. En realidad se trata de un esfuerzo más relacionado con las actividades del personal docente que con la de los alumnos, siendo estos últimos los verdaderos beneficiarios de esta innovadora metodología.

En el marco empresarial, al utilizar dicha tecnología, nos hemos dado cuenta de que aproximadamente el 50% de los programas formativos propuestos no son útiles ni necesarios para ningún miembro de la empresa.

Por eso, en la actualidad, no solo el algoritmo aconseja qué y cómo debe estudiar una persona sino que también recomienda a los formadores la ruta idónea que deben seguir los alumnos. Gente que se adapta mejor a la presencialidad y gente que prefiere un programa asíncrono. ¡Cosas de humanos! @mundiario

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