La tecnología y el COVID-19

Escritorio.
Escritorio.
Lo que hace un par de años podía parecer la escena de una película de ciencia ficción es ahora una realidad: oficinas de todo el mundo usando la tecnología más avanzada para mantener los espacios desinfectados para los trabajadores.
La tecnología y el COVID-19

Lo que hace un par de años podía parecer la escena de una película de ciencia ficción es ahora una realidad: oficinas de todo el mundo usando la tecnología más avanzada para mantener los espacios desinfectados para los trabajadores.

Un edificio de oficinas de Bucarest acaba de anunciar las 135 nuevas medidas que ha adoptado para higienizar al máximo sus instalaciones.

Sin embargo, todo esto plantea una pregunta importante: ¿son necesarias todas estas medidas para combatir la propagación de la COVID-19 o nos estamos acercando a un futuro distópico superhigienizado? En este artículo te presentamos cinco medidas que te sorprenderán.

Ascensores y superficies autolavables

La cifra estimada del proyecto COVID-19 del edificio rumano se sitúa en torno al millón de euros, una cantidad que la gente corriente solo podría pagar si le tocara la lotería, pero una inversión mínima para las grandes empresas que ocupan el edificio, entre las que se incluyen el gigante de las telecomunicaciones Ericsson y la inmobiliaria líder del mercado Genesis.

El sistema más costoso de todos los implementados en el edificio probablemente sea el que permite que el ascensor y las superficies del edificio se limpien solos. Para ello, se han cubierto con una capa protectora que adhiere agentes antimicrobianos a metales y plásticos para neutralizar el coronavirus cuando entran en contacto con él. Se trata de un gran avance respecto a la tecnología de superficies autolavables anterior, que tardaba entre dos y seis horas en completar el proceso, un tiempo que los expertos consideran demasiado largo.

Robots de desinfección mediante luz UV

Aunque a ciertos medios les gusta teorizar con un mundo apocalíptico dominado por los robots, lo cierto es que las versiones anticoronavirus son mucho menos siniestras. Los robots desinfectantes, de 120 cm de altura, recorren el edificio por la noche identificando y eliminando patógenos gracias al uso de luz ultravioleta. Estas máquinas se cargan automáticamente en poco tiempo y tienen una autonomía de unas 8 horas, por lo que son ideales para trabajar después del cierre de las oficinas durante los días laborables.

Hospitales, centros comerciales y restaurantes llevan tiempo usando luz ultravioleta con este fin, ya que es mucho más efectiva que la limpieza de manos tradicional. Compañías como OMRON, sin embargo, han ido un paso más allá con la creación de la serie de robots LD, ideales para grandes oficinas y cuya demanda está aumentando rápidamente.

A las empresas les atrae también el hecho de que un robot ultraeficiente pueda reducir en gran medida la cantidad de personal de limpieza, ya que ello supondría un gran ahorro económico.

Emisores de peróxido de hidrógeno

El virus no solo se combate con dispositivos móviles. Las instalaciones permanentes del sistema de ventilación del edificio emitirán iones de peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) para neutralizar las partículas del virus desperdigadas por el aire.

Sin embargo, este método no está tan claro. A pesar de que autoridades como el organismo de control de la seguridad y la salud en el trabajo del Reino Unido (HSE) lo consideran una solución efectiva, tiene también sus detractores.

La Universidad de Saskatchewan (Canadá) publicó un informe el año pasado en el que afirma que los desinfectantes a base de peróxido de hidrógeno pueden contaminar el aire y suponer un riesgo para la salud. Así, las personas expuestas continuamente a este compuesto, como los oficinistas, podrían desarrollar asma u otros problemas respiratorios.

Este aspecto es algo que el proyecto de Bucarest deberá tener en cuenta si quiere convencer al mundo de que el bienestar de los empleados es la principal de sus prioridades.

Pantalla gemela digital

De la misma manera que el médico nos toma el pulso para hacerse una idea de nuestra salud, una pantalla gemela digital ubicada en el vestíbulo del edificio facilitará un informe rápido del estado inmunológico del edificio.

Los usuarios podrán recorrer un mapa en 3D e ir sala por sala para ver qué medidas se han implementado. La pantalla ayuda también a identificar posibles problemas y recomienda acciones para subsanarlos.

Puertas “manos libres” (y otras medidas prácticas)

No todas las medidas aplicadas son superavanzadas. Los responsables instalarán un sencillo dispositivo en las puertas para poder abrirlas con el brazo. El objetivo, claro está, es evitar la propagación del virus a través de las manos, ya que es la parte del cuerpo con la que es más fácil transmitir la enfermedad.

Otra solución práctica es el uso de bordes redondeados en equipamientos y plantas, ya que los gérmenes tienden a concentrarse en las esquinas. Además, se anima a los empleados a abrir las ventanas siempre que sea posible, ya que múltiples estudios han demostrado que el virus pierde capacidad de infección en entornos aireados.

¿Una nueva normalidad superlimpia o “teatro de la higiene”?

Ante la probabilidad de que proyectos tan caros como este se repliquen por todo el mundo, algunos escépticos creen que las empresas están yendo demasiado lejos y han acuñado un término para definir la situación: el «teatro de la higiene». Además, según ellos, se crea una sensación de falsa seguridad en la gente, que en un entorno tan higienizado puede llegar a olvidar la transmisión persona a persona.

Aunque es cierto que muchas de las medidas son histriónicas, ¿se puede ser demasiado cauto en temas de salud? Si un gasto así de importante consigue salvar siquiera la vida de una persona, seguro que habrá valido la pena.

La clave es encontrar soluciones eficientes que no atenten demasiado contra las libertades personales. Todo el mundo quiere trabajar en un entorno limpio y seguro, pero no si para ello tiene que pasarse toda la jornada laboral preocupándose de cumplir unos requisitos demasiado estrictos. Las empresas deben subrayar que la distancia física es tan importante como cualquier medida de higiene si se quiere evitar la propagación entre personas.

Sin duda, este será el principal reto de las grandes empresas: seguir funcionando de forma segura en la era del coronavirus.

La tecnología y el COVID-19
Comentarios