Síndrome de Down en neandertales: un hallazgo que reescribe su historia
Un fósil del tamaño de un dedo pulgar, encontrado en los años 80 en la Cova Negra de Xàtiva, Valencia, ha permitido identificar el primer caso de síndrome de Down entre los neandertales. Este descubrimiento, publicado en la revista Science Advances, aporta nuevas perspectivas sobre el altruismo y la estructura social de nuestros parientes evolutivos.
El fósil pertenece a un niño neandertal de unos seis años, según el análisis realizado por los expertos Ignacio Martínez y Mercedes Conde-Valverde. Utilizando tomografía axial computarizada, detectaron malformaciones congénitas en el hueso petroso, típicas del síndrome de Down. A pesar de que este niño habría sufrido sordera y falta de equilibrio, sobrevivió durante seis años gracias al cuidado de su familia y clan.
Altruismo neandertal
El hallazgo sugiere que los neandertales practicaban un tipo de altruismo similar al de los humanos modernos. "Este descubrimiento demuestra que la trisomía existió en cualquier época y que los neandertales cuidaban de sus niños con afecciones graves", afirma Juan Luis Arsuaga, codirector de Atapuerca y coautor del estudio.
La Cova Negra, un yacimiento con fechas aproximadas entre 270.000 y 146.000 años, ha sido un punto clave para entender la vida de los neandertales. Los restos infantiles encontrados allí muestran que estos humanos primitivos no solo cazaban y recolectaban, sino que también cuidaban de sus miembros más vulnerables.
Expertos como Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres, destacan la importancia de este hallazgo para nuestra comprensión de la humanidad de los neandertales. Por su parte, Miguel Botella, paleopatólogo de la Universidad de Granada, advierte sobre la cautela necesaria al atribuir la patología del oído exclusivamente al síndrome de Down, pero reconoce el valor del descubrimiento para explorar la complejidad del comportamiento neandertal.
El reflejo de la evolución
Este hallazgo no solo amplía nuestro conocimiento sobre las capacidades sociales y emocionales de los neandertales, sino que también redefine la línea entre ellos y los humanos modernos en términos de compasión y cuidado. La supervivencia del niño de Cova Negra durante seis años en un entorno tan desafiante es un testimonio del apoyo social y el valor que estos grupos otorgaban a cada uno de sus miembros.
La arqueóloga y matrona Patxuka de Miguel destaca la importancia de cada individuo en las sociedades primitivas para la supervivencia del grupo, mientras que el estudio reafirma la capacidad de los neandertales para cuidar profundamente de los suyos, un rasgo que se creía exclusivo de nuestra especie. @mundiario