Uno de los satélites de Elon Musk se desintegró en una bola de fuego sobre España

Elon Musk. / tesla.com
Elon Musk. / tesla.com

Un satélite de la empresa de Internet Starlink se consumió en una incandescente bola de fuego al atravesar la atmósfera. Se cree que sus restos han caído en el mar Cantábrico.

Uno de los satélites de Elon Musk se desintegró en una bola de fuego sobre España

Aproximadamente a las 23:00 horas del domingo 23 de enero, una espectacular bola de fuego fue avistada en la Península. No era un meteorito, sino uno de los satélites de la empresa estadounidense Starlink, propiedad del multimillonario Elon Musk, que se desintegró al entrar a la atmósfera terrestre hasta acabar en España.

El evento fue grabado por los detectores de la Red de Bólidos y Meteoros del Suroeste de Europa (Red SWEMN), que operan en varios observatorios del país y son ordinados desde el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC).

El investigador del IAA-CSIC, José María Madiedo, determinó en uno de sus análisis donde ha incluido las declaraciones, apreciaciones y evidencia de varios testigos, que la bola de fuego iba a una velocidad de unos 27.000 kilómetros por hora al regresar a la Tierra.

Trayectoria impactante

Durante la noche se pudo apreciar cómo uno de los satélites de 260 kilogramos de peso, perteneciente a esta compañía de Internet caía sobre la Tierra. Según estimó Madiedo, la bola de fuego se creó a unos 100 kilómetros de altura aproximadamente entre el norte de Marruecos y Argelia.

 El equipo se desplazó por toda la Península Ibérica, de sur hacia el norte, hasta acercase a Asturias, donde, presuntamente, habría caído al mar Cantábrico, con una poca probabilidad de haber dejado pequeños pedazos en tierra antes de tocar el agua.

La bola de fuego tomó un color blanquecino muy brillante, incandescente, al someterse a las altas temperaturas y condiciones extremas de su descenso. Conforme iba culminando su trayectoria sobre el país fue fragmentándose, dejando ver bolas de fuego de menor tamaño volando paralelamente a la mayor.

Satélites desbocados

La organización no gubernamental con sede en EE UU, The Aerospace Corporation, lleva un recuento en una base de datos donde se documentan las entradas de satélites a la atmósfera terrestre. El satélite resultó ser el Starlink-2200 (ID 47414), que le ha faltado apenas unas horas para haber cumplido un año en el espacio, tras haber sido lanzado el 24 de enero de 2021, desde Cabo Cañaveral, en la Florida.

De hecho, este satélite hacía parte de la misión Transporter-1, pero no fue el único que reingresó al planeta después de un año, pues ese mismo día otros tres satélites más cayeron a la Tierra. Al este de Uruguay en el océano Atlántico, al oeste de Centroamérica en el Pacífico y en Rusia, cerca del estrecho Bering con EE UU, fueron los lugares donde han caído. Sin embargo, ninguno fue tan vistoso y espectacular como el que atravesó España.

De acuerdo con la información que manejan los científicos, aproximadamente el 2,5 % de los satélites falla durante su ciclo de vida. Los expertos apuntan a que, mientras mayor sea el número de satélites en órbita, como Starlink que tiene 2.000 en el espacio y contando, mayores probabilidades hay de que sean más frecuentes estos errores y terminen ingresando a la Tierra, cayendo por la atmósfera, haciendo ignición y desintegrándose al caer antes de causar algún daño.

Las quejas de China ante la ONU


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El año pasado el Gobierno de China emitió una queja formal ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), contra Elon Musk y su empresa Starlink, debido a que, en dos ocasiones, un par de satélites de Internet de la compañía se interpusieron en la trayectoria de una base espacial china.

Pekín dijo que dos satélites que maneja la empresa espacial de Musk, SpaceX, estuvieron “peligrosamente cerca” de colisionar con la estación espacial china Tiangong, en julio y en octubre de 2021, que obligó a la base a salirse de su trayectoria en emergencia esas dos ocasiones, por “el alto riesgo de colisión”, según indicó China.

Ambos satélites pertenecían también a Starlink, la empresa de Musk que busca proveer de Internet satelital a escala mundial y a bajos costes, en todo el mundo incluyendo países subdesarrollados y lugares remotos, en pro de “promover la inclusión” de toda la población mundial, en un intento por superar la brecha digital que mantiene a millones de personas marginadas. @mundiario

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