Las rutas emocionales existen y están genéticamente trazadas en nuestra mente

Emociones. / Pexels.
Emociones. / Pexels.

Aparentemente las emociones poseen impactos negativos y/o positivos, pero la verdad es que incluso en el amor se destacan progresiones que desembocan tanto en sentimientos masoquistas y de dependencia, como de cariño y entrega.

Las rutas emocionales existen y están genéticamente trazadas en nuestra mente

Un reciente estudio realizado por Jacobson, Steinberg & Goldman en estrecha colaboración con las psicólogas clínicas españolas Natalia Pedrajas y Katya Vázquez descubre que existen grandes similitudes entre emociones que creíamos muy diferentes.

Cuando el Nobel en Medicina 2000 Eric Kandel comenta que las emociones básicas descritas por Paul Ekman son universales y por lo tanto comunes a toda la humanidad sin distinción, se refiere a la inmediata o incluso anticipada reacción fisiológica ante un estímulo de gran impacto. Esta fugaz reacción no posee una prolongación cognitiva, ya que cuando se da, entramos de lleno en el campo de los sentimientos.

¿Qué sentimos las personas? ¿Qué son las emociones? ¿Cómo reaccionamos ante una emoción concreta Realmente las respuestas a estas 3 preguntas poseen el mismo denominador común: "La capacidad individual de producir, liberar y combinar diferentes neurotransmisores". Dicha capacidad está íntimamente ligada a la condición genética y a su expresión.

emociones de características básicas

El psicólogo Paul Ekman definió que las emociones de características básicas eran el miedo, la tristeza, el asco, la sorpresa, la alegría y la ira. Para los autores del estudio de referencia, se deben incorporar el orgullo, la curiosidad, la admiración, la seguridad, el enfado y el amor.

Aparentemente las emociones poseen impactos negativos y/o positivos, pero la verdad es que incluso en el amor se destacan progresiones que desembocan tanto en sentimientos masoquistas y de dependencia, como de cariño y entrega.

Gracias al sofisticado algoritmo utilizado (ADNe®), se ha podido simular la composición bioquímica de las emociones y de sus progresiones.

Esto representa un gran avance ya que conociendo dicha composición se podría personalizar la actividad psicoterapéutica, lo cual reportaría un claro beneficio para aquellas personas que requieren de dichas atenciones.

El grupo investigador cree haber encontrado una de las claves en los cuidados de la mente ya que como mencionan, si se conocen las predisposiciones de las personas a “emocionarse” y la composición de dicha emociones, podremos ayudarles a enrutar cadenas beneficiosas para su salud mental.

Lo cierto es que el psiquiatra canadiense Eric Bernstein, sobre el año 1959, ya describió un modelo psicoterapéutico que anunciaba estas rutas o canalizaciones. Lo hizo de forma básica ya que en esos tiempos no se habían desarrollado plenamente los conocimientos sobre la neurotransmisión ni la aplicación de tecnologías algorítmicas.

El modelo matemático ADNe® nos descubre que en dependencia del modelo sináptico del individuo, éste trasfiere sus emociones de diferente manera, dirección e intensidad.

A modo de ejemplo, se cita que la modestia y la soberbia pertenecen al mismo grupo emocional (Orgullo). Como se puede apreciar, parecen la cara y cruz de la misma moneda pero en realidad no lo son en todo su espectro. Esto hace que existan personas que tengan más dificultades en realizar ese traslado (de la soberbia a la modestia y viceversa) que otras. Para facilitar ese tránsito debemos acudir a otras emociones y sentimientos pertenecientes a otras agrupaciones, como la curiosidad o bien, la alegría. Dependerá del conocimiento que poseamos del modelo sináptico del individuo el que tracemos una ruta u otra, de mayor o menor longitud y complejidad.

Como ejemplo, podemos citar que en relación con la emoción “Alegría”, las personas mayoritariamente cognitivas, tales como las analíticas, organizadas y objetivas sentirán satisfacción u oportunismo... mientras que aquellas que posean una dominancia claramente emotiva como los individuos rebeldes, inquietos y creativos, sentirán disfrute o apasionamiento. Así mismo, aquellos individuos que posean un mayor equilibrio cognitivo/emotivo, sentirán felicidad mientras que aquellos que sean más adaptativos y preventivos se verán rodeados por el optimismo.

El estudio se encuentra en una fase avanzada, pero por ello, más aun, hay que mantener la lógica precaución hasta conocer todas las conclusiones.
Aun así, parece claro que todas las emociones poseen los mismos componentes pero combinados de manera diferente.

Lo cierto es que dicho modelo matemático (ADNe®) nos da bastantes pistas sobre algo verdaderamente extraordinario: la composición neurotransmisora de la emoción básica y como consecuencia, la explicación del porqué una persona vincula las emociones con su particular reacción en cadena.​

Con este tipo de estudios se abre "la puerta" a la atención psicoterapéutica personalizada, lo cual no significa que "se ayude a la persona" (esto se da por sentado), sino que se le ayuda desde un enfoque basado en la precisión y en la lectura de nuevos "marcadores" psicométricos.

Como puede apreciar, queda mucho por hacer... pero se va haciendo... @mundiario

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